domingo, 16 de enero de 2011

Mi primera vez


Quizá no fuese la más honrosa, aunque en mi descargo puedo afirmar que no lo recuerdo en absoluto.

Ni un detalle.

Aquí hablo hoy, más que nunca, con la voz de mi tío Antonio, mi maestro en sevillismo, que fue quien me llevó aquella inicial ocasión al estadio, junto a mi hermano, y que tantas veces después lo repetiría para aquello que a mí verdaderamente me importaba.

Me remonto a diciembre de 1.974, recién cumplidos los cinco años.

Colegio de estreno, boli bic de cuatro colores, chicle cheiw y dibujos animados de Heidi.



Entonces, no como ahora, la tarea iniciática en el rito dominical futbolero se demoraba algo más.

Las madres eran mucho más estrictas: que si hace frío, que si va a llover, que si al niño lo aplasta tanta gente, que si la merienda, etc.

Para colmo, en los tiempos previos, el equipo no daba pie con bola, literalmente hablando, y navegaba duramente por los campos, entonces sí que eran difíciles, de la Segunda División española.

El entorno del estadio me maravillaba: olor a puros habanos, caramelos Pictolín, pipas Sayma, run-run de los viejos aficionados …





Gorras de visera roja, con el escudo en el frente, y el nombre del Club –todavía Sevilla C.F.- en los laterales, rodeando la cabeza.

Aquel pito-bandera, blanco, largo, precursor de la buvucela, trompeta final en rojo con banderín de plástico al aire, al más puro estilo medieval.

Albero enfangado, sorteando los coches aparcados alrededor del recinto.

Pero todo eso llegaría un poco más tarde, apenas unos meses después, cuando ya el ascenso del equipo de Olsen se masticaba.


 
Aquel 12 de diciembre de 1974 no había fútbol en Nervión.

Se celebraba en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán una fiesta benéfica, típica prenavideña.

El Festival “Cunia” (¿os acordáis de esta leche en bolsas?).


 
El cartel era superior, con figuras como Fernando Esteso, el gran Joe RígoliKiko Leggard, el de los relojes por todas partes, presentador del Un, dos, tres.



 
Hubo un lleno tan redondo que los pequeñines de entonces apenas podíamos ver el espectáculo desde el abarrotado césped.

Entonces mi tío Antonio, ni corto ni perezoso, nos cogió a mi hermano y a mí, y jugándonos el tipo, nos subió al esqueleto de muñones de hierro de la grada de gol, que aún esperaba ser completada, también al cabo de unos meses.

Una pequeña escalerita nos dispuso frente a una puerta de acceso a la grada alta de fondo, y desde allí, se hizo la luz, todo se veía de lujo.

Así es, queridos amigos.

Aquí está la crónica.


La primera vez que pisé nuestra fábrica de sueños no fue para ver a nuestro Sevilla en faena.

Fue para ver otra cosa.

Biri-Biri podía esperar.

Y tú, ¿recuerdas tu primera vez?

8 comentarios:

  1. Saludos.

    Como te decía ayer tarde, tengo recuerdos vívidos del ambiente, del colorido, de la gente, de los pitos, aplusos y broncas, de las "palabrotas" (uno era un chico educado de aquella manera)... pero poco o nada del partido
    salvo que veía por primera vez a los mios. De blanco inmaculado.

    Soy incapaz de recordar la fecha, quién jugaba contra nosotros y si ganamos o perdimos.

    Ni siquiera recuerdo quién me llevó aunque sospecho que pudo haber sido mi hermano mayor.

    Posiblemente era demasiado pequeño.

    Pero era el Estadio del Sevilla y me llevaron a ver a "mi Equipo".

    Casi Nada.

    Luego tuve que responder el cuestionario de rigor ante mi madre concluyendo que me lo había pasado pipa.

    Y se me quedaron prendidas ésas emociones.

    Cuídate.

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  2. La mia fué una noche fria de noviembre,partido de copa de la uefa Sevilla-kaiserlautern,me desplacé con la peña sevillista coriana que por entonces habia en mi pueblo,iba ilusionadisimo porque por fin iba a entrar en el templo donde mi equipo jugaba como local,victoria nuestra por un gol a cero que luego los alemanes se encargaron de contrarestar con cinco goles en la vuelta,pero eso es ahora lo de menos contar,recuerdo cuando ante mi se abrió esa imagen ampliada del Ramón Sanchez pizjuán,nunca antes habia visto tanta belleza,solo por la tele,pero ni punto de comparación,yo ya contaba 17 años recien cumplidos y esperaba ese momento desde casi siempre,dias antes mi mujer y yo nos habiamos hecho novios,asi que dos cosas en esas casi paralelas efemerides que han marcado toda mi vida,jamás olvidaré en ese gol norte entremezclado con los biris esos abrazos cuando Francisco perforó la meta alemana,yo era ese dia un biri mas,una locura que ya quedó presa en mi mente y en mi corazón hasta el dia de hoy que estoy aqui contandola en este comentario,gran entrada y preciosa como todas las que haces José Enrique y precioso el post de tu tio Antonio,obligado leerlo antes de seguir leyendo este,un abrazo gran sevillista,nos vemos hermano.

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  3. Jajajaja, Genial. Entonces, como ahora, los pictolines nos los comíamos. Del chicle Cheiw ya casi ni me acordaba, es algo tan inculcado que no sabes ni que desapareció, sigue ahí.

    Qué capacidad de remover recuerdos recónditos, y Locomotoro por ahí todavía.

    Gracias compañero.

    A mí me da vergüenza contar en público mi "primera vez".

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  4. La leche Cunia en bolsas!

    Claro que las recuerdo. Tenía sabor a leche y no como el aguachirri de ahora.

    Mi primera vez? Tenía 4 añitos, creo. Con mi abuelo y mi padre. No sabría decir que partido fue pero recuerdo una tarde sol, mucha gente, correteos y juegos por los asientos de cemento prestando poca atención al césped y un bocadillo y refresco que me había preparado mi abuela. El refresco por cierto lo llevé ¡en botella de cristal!. Eran otros tiempos.

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  5. Maravilloso, Enrique.

    ¡"Capitán de madera"!

    Capitán de Madera
    hoy tendrás que navegar
    en tu barco de madera
    vamos a cruzar el mar.

    Yo recuerdo estar corretando por Gol ¿Sur o Norte? y comprar las entradas en la taquilla del Bar Cobo en la Puertalacarne.

    Como siempre, tocando la nota exacta.

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  6. Pues no lo tengo muy claro, aunque creo que sí. Sí efectivamente, debió ser por los primeros años de los setenta y mi debut fue en Gol Sur, graca baja, la única que había. Detrás se retorcían los hierros oxidados que después engarzarían al Voladizo. Eran tiempos en que los graciosos, a mi nunca me hizo gracia, llamaba a aquello las ruinas de Itálica.
    Era de noche. Fue un partido de viejas glorias. No sé que equipos jugaban, ni los jugadores. Supongo que un equipo sería el Sevilla.
    Se me viene a la memoria unos poco atléticos equipier, fondones y poco elásticos. El resultado pudo ser empate a tres, pero tampoco estoy seguro, quiza fue un cinco a dos. No me acuerdo.
    Lo que nunca olvidaré es el clamor de la grada en los goles y como retumbaba. El olor a las salchichas y a los puros, y una jugada, sólo una. La pelota tras un disparo dio en el poste, pasó por detrás del portero y dio en el otro poste.
    No recuerdo si después entró o no.
    Fui con mis padres y unos vecinos.
    Pudiera ser que fuese en verano.
    No lo recuerdo.

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  7. La verdad es me acuerdo la primera vez que fui al Sánchez Pizjuán, muy vagamente, eso sí, y creo que fue ese mismo día del que hablas, me llevó mi tío político con mi primo. Entonces apenas 5 añitos me contemplaban, creo somos de la misma quinta "69" así que me has traído recuerdos maravillosos.
    Un dato curioso es que yo a esas alturas de mi vida todavía era verdiblanco. Ví la luz posteriormente, gracias a Dios y a mi abuelo que me metió este dulce veneno blanquirojo en las venas.
    Un saludo.

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  8. Increible entrada !!!!
    Recuerdo perfectamente ese día. El calor que pasamos esperando a los chiripitifláuticos. Yo estaba en Preferencia en banco de pista y no entraba ni un alfiler. El estadio estaba lleno a rebosar.
    No fue mi primera vez ya que mis padres me llevaban desde que era un bebe por lo que no puedo precisar mi primer día pero de ese día me acuerdo perfectamente. De Valentina, del Tio Aquiles (a mí me decían "tio aquiles" por que era tela de despistado, vamos que iba siempre a mi bola) y de los hermanos Mala Sombra.
    Que recuerdos me acabas de traer a mi memoria !!! No se dónde estaba eso guardado. Probablemente en el corazón sevillista.

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