martes, 12 de enero de 2010

El gestor y el aficionado


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo os invito a dejar vuestros comentarios.

4 comentarios:

  1. Saludos.

    Sin duda, D. Enrique. Puede ser arriesgado cambiar ahora.

    El problema puede estar en el límite de la ambición. Me cuesta creer, todavía, que se apostara por Jiménez en unos momentos de explosión deportiva como nunca antes porque sabíamos de las dotes del entrenador del Sebilla B. Comprendo que fue un momento difícil y que hubo que tomar una solución de urgencia, pero pasado el bache, debímos seguir apostanto fuerte.

    Y sigo sin comprender que nos hayamos autoafianzado en que somos los terceros y que ése es nuestro lugar.

    Es fatalismo impropio.

    Ocurre que salir a por la Liga -y quien me diga que no tenemos plantel para luchar por ella me lo como-, puede que nos dejara segundos o terceros. Lo que no me cuadra es salir a por el bronce porque podemos quedar cuartos o quintos.

    Es la misma regla y la misma proporción.

    Ampararse "solo" en jugar Champions... no me gusta. No me cuadra. No es lo lógico después de dos años explosivos porque el siguiente paso natural era la Liga. Era el camino.

    Puede que el mercantilismo se haya apropiado de las mentes y se juegue a asegurar ingresos.

    Eso está muy bien porque así hemos crecido. Pero que nadie olvide que los ingresos brutales que nos trajeron los cinco títulos no nos los van a traer otras historias. Además, seguimos recibiendo dinero por aquello... tres años después.

    Me desencanta que la política sea el fatalismo productivo porque no somos así. No lo somos.

    ¿Se han acomodado los directivos en estar "solo" en los puestos altos, por detrás de dos?

    ¿Han puesto límites a su ambición?

    ¿Tantos años de buenos resultados económicos les hacen pensar que el camino es ése?

    ¿No contemplan atacar a la corona?

    ¿A qué esperamos?

    Por mucho que crezcamos, los dos gigantes nos seguirán llevando ventaja siempre y dudo mucho que los alcancemos a corto, medio y largo plazo.

    En el tercer año de Jiménez, sin haber logrado nada -porque quedar terceros es, para mí, lo mínimo indiscutible-, andamos en recesión y no me gusta que nos estén llevando, de nuevo, a la zona gris.

    No hay vuelta atrás y puede que sea el momento de volver a apostar por el futuro... ya.

    Disculpa la extensión, amigo, a pesar de que he tenido que hacer un esfuerzo para condensar mi comentario.

    Cuídate.

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  2. Te comprendo perfectamente, querido Maestro, e incluso te diría que comparto tus palabras, pero el cambio del que hablo es ahora, en este momento. De acuerdo con lo que dices, antes o ya para el próximo verano, si todos estamos de acuerdo, pero ahora ¿es la mejor solución? ¿es lo más beneficioso para el club -y por ende los aficionados? En otros lares se hizo lo que el público demandaba, y ya sabemos los resultados. La política antipopular tiene estas cosas. Ahora, en la Liga 2009-2010, no podemos aspirar al título, y eso es ser realistas. Y el objetivo de quedar terceros es el más alto de los asequibles. Consigámoslo como sea, entre otras razones, para poder optar el año que viene a ser primeros. No quiero que el club entre en un estado de descomposición innecesariamente. Esto es una carrera de fondo. Paciencia.

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  3. Recuerdo nuestro primer salto hacia adelante.

    Yo comencé a conocer el Sevilla, y por ello el fútbol en los años sesenta. Como entonces no había blogs de este estilo, sólo conocía de oídas que el Sevilla, en otro tiempo fue grande.

    En los años de Luis Cuervas, nuestro Sevilla comenzó a jugar aquellas copas de la UEFA que tanto nos ilusionaban ¡por participar!

    Quedamos fuera en más de una ocasión, empatados a puntos. Eran los tiempos del ¡Otro año igual!

    Después vino un nuevo declive.

    Hemos leído que la ambición de nuestro presidente es ganar nuevament la liga, andie renucia a ello.

    ¿Nos hemos acomodado?

    ¿Apatía en los jugadores? Puede que haya algo, pero yo me miro a mi como aficionado.

    Hace poco tiempo, cuando el equipo saltaba al campo, rugía la grada. Ahora sale, y no lo digo después de esta maldita racha, y parece que ha salido el tío del carrito de la camilla.

    Por cierto ¿os habéis fijado en el pobre señor que va siempre corriendo detrás del carrito? ¿No puede ir montado hasta que lleguen al sitio?

    Hagamos vibrar el estadio desde antes de que comience el partido, transmitamos ese hambre a los jugadores y a lo mejor cambia el signo de las victorias.

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