viernes, 20 de noviembre de 2009

El cuartel de los santos

Por Cornelio
El escudo del Sevilla Fútbol Club está divido en varios sectores (cuarteles) cada uno de ellos con un motivo diferente.

Nos vamos a quedar con el que ocupa la parte a la superior izquierda a nuestra vista (cantón diestro del jefe), el cuartel de los santos.


En nuestro escudo nos encontramos con tres santos, que proceden directamente del escudo de la Ciudad de Sevilla.


La "Heráldica de las Comunidades Autónomas y de las capitales de provinicia" (A. Cadenas, V. Cadenas) lo define de la siguiente forma:

En campo de plata, sobre estrado de gules, sentado en un trono, de oro, y surmontado de un baldaquín, de púrpura, un rey vestido de púrpura y manto de armiño, coronado de oro, con una espada en la diestra y un mundo en la siniestra, acompañado de dos obispos vestidos, de plata y oro, con mitra y báculo, de oro. En punta el monograma "NO8DO" de oro.

Esta definición es la que se aprecia en el primero de los representados.

Pero en la práctica sabemos que esto no es así. De un artículo en ABC de D. Ignacio Koblischek, diplomado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, extraemos unas consideraciones sobre los escudos de la Ciudad y la Diputación que pueden ser aplicables al nuestro:

"La Diputación tomó como suyo el escudo de la ciudad de Sevilla, pero no se preocupó, siquiera, de saber si el escudo de esta ciudad estaba a su vez bien organizado, si tenía fijados los esmaltes, o incluso si usaba un modelo único. Recordemos que actualmente se usan varios modelos de escudo: el usado por el Ayuntamiento (el oficial), por la Policía Local o por los taxis. Eso sin contar que dicho escudo ha sufrido, aunque manteniendo como constantes a San Fernando, San Leandro, San Isidoro y el NO 8 DO, innumerables cambios: a veces se ha representado con el pórtico gótico, otras con los hermanos santos sentados, a San Fernando con silla de tijera o baldaquino, o incluso en tienda de campaña, el NO 8 DO como timbre o colocado en punta, etcétera.

Saber quién es San Leandro y quién es San Isidoro es una cuestión que sólo puede responderse atendiendo a la descripción del escudo. Ambos hermanos son obispos, santos y Padres de la Iglesia (por eso llevan el libro en la mano). El hermano que antes se cite será el que vaya a la diestra de San Fernando. Desde Ortiz de Zúñiga se cita primero a San Leandro, no a San Isidoro como en el «Manual», y lo cita este autor de esta manera «de este año es el más antiguo sello del Cabildo Secular en que he visto a San Fernando sentado en su trono y a los lados a los dos Santos Arzobispos Leandro e Isidoro»."


De esta forma llegamos a nuestro escudo. Hemos tomado los tres santos, que la propia heráldica municipal no es capaz de concretar. Su presencia no puede obedecer a un simple calco, ya que el modelo ha ido variando y, hoy mismo, no es estable para el municipio.

Lo mismo ocurre con el nuestro, desde que se introdujeron los santos, este cuartel ha ido cambiando de colores y de fisonomía. Además, en nuestro escudo se han permitido unas licencias estilísticas que lo hacen diferenciarse del original.

No es el momento (igual otro día) de hacer un estudio exhaustivo de la evolución del escudo, pero si podemos ver algunos cambios.



Podemos comprobar que todo el escudo ha ido cambiando, aunque manteniendo su filosofía principal, en todas sus partes.

¿Queremos que nuestro escudo cumpla con unas normas básicas?

Las representaciones de los escudos están, deben de estar, sometidas a una serie de códigos y símbolos establecidos desde antiguo, la heráldica.

A su vez, la representaciones de los santos tienen otros “códigos”, pautas marcadas por la iconografía. Esto es lo que se llama atributos. Si vemos una imagen de un santo con una palma y un Niño Jesús, todos sabemos que estamos ante un San Antonio; si, además de la palma, lo que lleva es un plato con unos ojos, será Santa Lucía; en ambos coincide la palma, que en este “código” al que nos referimos significa “pureza”.

Por lo tanto, para que podamos decir que unas figuras están correctamente representadas han de cumplir a la vez con las normas de la heráldica y de la iconografía.

Antes de pasar al análisis de cada una de las figuras, tenemos que considerar que la actual campaña del club: “Juega con nosotros. Somos de todos”, no es nueva. Sirva como ejemplo nuestro escudo: un leonés y dos cartageneros.

Veamos, una por una las tres figuras, en orden prevalente de importancia por su ubicación en nuestro escudo.

San Fernando, Rey. Fernando III, rey de Castilla y León que conquistó a los musulmanes Sevilla en el año 1248. Consiguió unir los reinos de Castilla y León, así como conquistar una buena parte de la península a los, como los llamaban, “infieles”. Está sepultado en la Catedral de Sevilla

En cuanto a la iconografía, sus atributos son: corona y cetro, alusivos a su condición de rey y gobernante; espada, como símbolo justicia y su condición de conquistador: esfera, que indica el dominio del gobernante sobre el mundo. si la esfera está rematada con una cruz, indica que su poder y su gobierno está al servicio de la cristiandad.

No aprecio, diferencias (a simple vista) en la corona, pero su diseño debe de ser la del Reino de Castilla y León. Las hojas de la corona deben de ser de acanto.


La representación iconográfica puede usar distintos materiales para realizar lo que al artista considera conveniente, como es el caso de los zapatos de oro del Niño de la Virgen de los Reyes, o la bola dorada del San Fernando que procesiona en el Corpus.

En cuanto a la bola de su mano siniestra, lo que para la iconografía es una esfera, para la heráldica es el “orbe”: representación de la tierra como cuerpo celeste. Se dibuja cintada por su línea ecuatorial (representación del mar) y sumada de una cruceta, que representa la ciudad de Jerusalén. Es la insignia real adoptada por los reyes católicos para representar que su poder procede de Dios. La iconografía sevillana, la representa, principalmente, como una bola, sin la cruz “sumada”· de la heráldica.

El Sr. Koblischek dice lo siguiente sobre San Fernando: "A San Fernando se le representa llevando en su mano siniestra un «mundo de azur con ecuador y semimeridiano de oro, sumado de una cruz de lo mismo», no una simple «bola o mundo de oro (amarillo)».

En nuestro escudo, además, el semimeridiano se convierte en meridiano completo.

Como opinión personal, me gustaría un San Fernando con capa de armiño. También, atendiendo a nuestro escudo, también, deberíamos seguir la iconografía usual, a la que estamos acostumbrados y no la que tiene, en la cual se asemeja a un barbilampiño. Si me dejar llevar, cosa que no debo hacer por la seriedad de este sitio, diría que la actual responde al modelo que propone una actual campaña de publicidad de productos de higiene masculina. En mi opinión, San Fernando debe recuperar su perilla y su bigote.

San Isidoro, Obispo y Doctor de la Iglesia. Nacido en el 560, en el 601 sucedió a su hermano Leandro, su maestro, en la Sede Hispalense. En el 619 presidió el II Concilio de Sevilla, donde condenó la herejía de los que negaban la divinidad de Jesús. En el 633 preside el IV Concilio de Toledo, que unifica los oficios eclesiásticos en España, entre otras cosas. Hombre de vastísima cultura, abordó en sus obras todos los campos del saber, se decía que quien hubiera llegado a estudiar sus libros a fondo, podía jactarse de conocer todas las obras divinas y humanas. Destaca su obra de carácter enciclopédico “Etimologías”, que quedó inconclusa al morir en el 636.


Su atributo es un Libro, como símbolo de todas sus obras.

Cualquier representación, desde su estatua en la Biblioteca Nacional, o en el paso del Corpus, siempre lleva ese libro, al que identificamos con su obra cumbre “Etimologías”.

La heráldica se sirve de la iconografía para fijarlo vestido de pontifical, mitrado, con capa pluvial plata y oro (blanca y amarilla) y con báculo. Al ser Doctor de la Iglesia debe de llevar un libro. Con excepción de este último detalle, se cumplen los códigos heráldicos.

Personalmente, discrepo de su representación física en nuestro escudo. Aparece con una barbita corta y castaña, de estilo, más propia de un profesor progre de instituto que de un anciano sabio y Doctor de la Iglesia. Me gustaría más verlo con su larga barba blanca.

San Leandro, Obispo y Doctor de la Iglesia. Nacido en Cartagena en el 534, si atendemos a su vinculación con Sevilla, tenemos que decir que llegó en el 554 y en el 578 fue elegido obispo por aclamación popular. Cuando el hijo del rey Leovigildo, Hermenegildo (San), llegó a nuestra ciudad, por la influencia de Leandro, abjuró del arrianismo. El rey Leovigildo se enfureció por el hecho y mandó una persecución contra los católicos, una vez que fue anciano, arrepentido, mandó llamar a Leandro, que había sido desterrado, y le encargó la educación de su sucesor, Recaredo. Éste no tardó mucho en renegar del arrianismo y en el 587, un año después de subir al trono, se convierte al catolicismo. En el 589, a instancias de Leandro, convoca el III Concilio de Toledo, que supone la conversión al catolicismo de todo el pueblo visigodo.

La mejor imagen que tenemos de San Leandro está en la Catedral, corresponde a un cuadro de Murillo, junto con la de su hermano Isidoro que vimos anteriormente.


Su atributo es un letrero con una leyenda “Credite o gothi consubstantatialem patri”, dirigida a los godos para conducirlos a su doctrina.

Sirva para su diseño heráldico lo dicho para San Isidoro.

A San Leandro le falta, tanto por la heráldica, como por la iconografía, la leyenda en la mano. La imagen que presenta nuestro escudo, desde mi punto de vista es algo juvenil.

Con lo referido, teniendo en cuenta que es una aproximación de un aficionado con interés, podríamos ofrecer una definición heráldica, que puede distar mucho de lo que un auténtico experto nos pudiera ofrecer, del escudo del Sevilla Fútbol Club:

Es un escudo suizo, cortado y medio partido. En el primer cuartel: En campo de plata, un rey sentado en un trono, y surmontado de un baldaquín de oro y gules, con espada en la diestra, en su mano siniestra un «mundo de azur con ecuador y semimeridiano de oro, sumado de una cruz de lo mismo; a ambos lados, obispo sentado con mitra, báculo y capa de plata, y con libro. En el segundo, sobre campo de plata, enlazadas las letras ese, efe y ce, en sable. En el tercero, campo plata rebatido de cinco palos de gules. Escusón redondo en el corazón con un balón leonado.

No estaría de más que, oficialmente, se encargara un estudio heráldico a un profesional, para que fijara las normas básicas que debe de cumplir nuestro escudo, independiente es esto de los pequeños retoques que por necesidad de reproducción hubiera que adoptar en los diferentes soportes.

Si algún día se decidiera modificar el escudo también sería buena oportunidad para usar una textura más moderna, como ha hecho nuestro amigo El Pelotaso.

Textura, iconografía, y heráldica no están reñidas. Esperemos que la próxima variante de nuestro escudo las tenga en cuenta.

3 comentarios:

  1. Grandísimo post del gran Cornelio. Sabiduría, documentación, una pizca de humor, y modestia para darnos esa maravillosa definición heráldica que suena a magia del escudo del Sevilla Fútbol Club. Enhorabuena y ya sabe que le debo una chocolatina.

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  2. En un libro extenso sobre el Sevilla FC, el apartado del escudo ocuparía un extenso capítulo para terminar dándonos cuenta que no sabemos nada todavía.

    Por cierto ya sabéis que soy partidario de que el escudo siga evolucionando, (como así ha venido sucediendo a lo largo de los años) y adaptándose a los tiempos. No digo que cambie ni se toque nada, tan solo la estilización de las líneas se antoja necesaria.

    Gracias por este post.

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  3. Excelente Corneliada.

    Yo sigo pensando que sí, que el escudo del Sevilla FC necesita una nueva evolución. Otra más.

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