lunes, 23 de abril de 2012

Macandrito, el toro de Johnston

Les presentamos a Macandrito.



Macandrito era un toro negro mulato, bien armado y veleto, del hierro del duque de Veragua. En realidad, ese no era su verdadero nombre, pero no es bueno andar por esos mundos de Dios en el anonimato, por eso le hemos bautizado así, en honor a la naviera MacAndrews, en uno de cuyos barcos, y por intercesión de nuestro primer presidente Edward Johnston, el animal metió su pellejo rumbo a Londres.

Macandrito se fue “en un barco de nombre extranjero” en 1902 y casualmente, en ese año,  el maestro Antonio Álvarez Alonso componía el pasodoble Suspiros de España como símbolo de la nostalgia del país perdido.


Macandrito debió nacer en 1897 en “Castillo de Higares”, finca situada en la población toledana de Mocejón.



Su propietario era Cristóbal Colón de la Cerda, duque de Veragua, descendiente directo de aquel que descubrió el Nuevo Mundo.

Cristóbal Colón de la Cerda, XIV duque de Veragua, XIV marqués de La Jamaica, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, nace en Madrid el 8 de junio de 1837. Hijo de don Pedro Colón de Toledo y Larreátegui, XIII duque de Veragua y de doña M.ª del Pilar de la Cerda y Grand, en 1890 ocupa el cargo de Ministro de Fomento y en 1901 el de Ministro de Marina. Fue además almirante honorario de la armada, maestrante de Sevilla, doctor en Derecho, diputado en varias legislaturas, decano de la Diputación Permanente de la Nobleza Española, Senador del Reino por derecho propio, Consejero de Estado, Presidente del Monte de Piedad, de la Protección de la Infancia, de la Asociación de Ganaderos del Reino, de la Asociación de garrochistas de Madrid, de la Unión de Criadores de Toros de Lídia, etc…
Fuente: www.numendigital.com

En 1902 el duque de Veragua era ministro de Marina y como heredero de los designios del marino genovés, para que se depositasen los restos de éste, eligió la catedral de Sevilla donde se construyó un formidable mausoleo para tal fin.

El duque se trajo a Colón pero “traspasó” a Macandrito.



Macandrito era de Casta Vazqueña.

Su origen se remonta al año 1.755 cuando Gregorio Vázquez formó su ganadería con reproductores de procedencias variadas, y confuso origen. En 1.778 hereda la vacada su hijo Vicente José, el cual cruza ejemplares de las mejores ganaderías existentes en la época, tales como el Marqués de Casa Ulloa, Bécquer, Cabrera y el Conde de Vistahermosa.
Vicente José Vázquez mantuvo su ganadería hasta su muerte ocurrida en 1.830. Tras su desaparición la ganadería fue vendida en varios lotes, uno de los cuales fue a parar al Rey Fernando VII. A su muerte en 1.833 pasa a la Reina regente Mª Cristina. Un año antes el monarca había regalado 50 vacas y 2 sementales a su sobrino Miguel de Portugal, Duque de Braganza.
En 1.835 quedan como únicos propietarios los Duques de Osuna y Veragua.
La sociedad mantenida por los nuevos propietarios llegó hasta 1.849, año en que el Duque de Veragua queda como único dueño manteniéndola en su poder y en el de sus dos sucesivos herederos hasta 1.927.
Fuente www.ganaderiafraguas.com

El hierro de los toros de Veragua era una V con la corona ducal y la divisa encarnada y blanca».  Los toros de Veragua eran de gran trapío, elipométricos, no tan grandes ni cornalones como los de Cabrera ni tan recortados y cornicortos como los de Vistahermosa. Su capa o librea muy variada, negros y cárdenos principalmente, berrendos en negro o castaño, bastantes sardos (con distintos matices) y muchísimos jaboneros y flor de melocotón (produciendo una hermosa visión), capuchinos y paticalzados. El perfil entrante y las proporciones braquimorfas. Línea dorso lumbar ensillada. Palomilla alta, grupa redondeada, cola encimera e ijar lleno. La línea ventral ligeramente recogida y los atributos sexuales manifiestos. Extremidades cortas y bien aplomadas. La cabeza empastada, anchos de sienes, melenos y astracanados, con amplias encornaduras, tirando a veletos. El cuello muy musculado, con amplia cerviz, enmorrillados, la papada breve y casi degollados. El pecho amplio, los costillares muy desarrollados y de gran diámetro bicostal.
Fuente www.ganaderosdelidia.com




Macandrito reside desde 1902 en Inglaterra, concretamente en El Museo de Historia Natural (Natural History Museum) de South Kensington, en Londres.



Todo esto lo descubrimos un buen día, en la denodada labor de investigación en busca de nuestros orígenes, cuando nos topamos en la prensa británica con estos dos artículos:

The Scotman, sábado 14 de junio de 1902



El Museo de Historia Natural en South Kensington acaba de recibir como obsequio por parte del Sr. Edward Johnston, el cónsul británico en Sevilla, un magnífico ejemplar de toro de lidia español. Se dice que es un típico representante de la especie (manada), criado especialmente para las corridas de toro en España.

The Western Times, miércoles 2 de julio de 1902



TOROS DE LIDIA ESPAÑOLES
La colección de animales autóctonos del Museo de Historia Natural ha sido enriquecida por una notable adición en forma de un esplendido ejemplar de toro español, especialmente criado para las corridas de toro en España. El corresponsal en Londres del “Birmingham Post” cuenta que los esfuerzos del museo por obtener un ejemplar han sido inútiles durante mucho tiempo. Creo que gracias al buen hacer del Sr. E.F. Johnston, el cónsul británico en Sevilla, la presencia del ejemplar, ahora en South Kensington, quedo garantizada. Procede de la famosa ganadería perteneciente al Duque de Veragua.


Y allí lo hemos encontrado, con 115 años de edad, y poco tieso que está.

Alguno podría reparar en el detalle de que Macandrito no podía ser toro de una gran faena pues tiene las dos orejas puestas. Craso error si tenemos en cuenta que la primera oreja en la Maestranza se corta en 1915 por el sevillista Joselito el Gallo y la segunda, por el no menos sevillista Juan Belmonte un año más tarde.

Y a sus pies, una placa recuerda quién lo llevó hasta allí: Edward Farquharson Johnston, presidente del Sevilla Football Club en 1890.


Y algunos pensarán; ya están estos palanganas con sus delirios de naranjas amargas, barcos, cementerios y falditas escocesas. Y ahora, encima, con los toros.

Pues vale.

Pero ya queda menos para mayo…”que por mayo era por mayo cuando hace la calor”… Lo mismo hasta se cortan las dos orejas.

Y el rabo.




Pd. Gracias, amiga Juliet.

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