domingo, 22 de febrero de 2009

La prueba del nueve


No me refiero con el título de este post a la enésima desgracia de Chevantón en forma de lesiones ni a las tribulaciones de Manolo Jiménez para poder alinear algún punta desde hace mucho, demasiado tiempo.

Quiero aludir a que el partido de ayer supone la constatación fidedigna de cuanto habíamos anticipado desde este blog en nuestras reseñas de las últimas dos jornadas ligueras.

En parte debemos agradecérselo a Abel Resino. Entrenador éste que, algo tendrá nuestro Sevilla, traicionando su supuesta filosofía de fútbol de ataque, defensa adelantada, y demás menottismos, se presentó en el Sánchez-Pizjuán con un planteamiento copiado de “pe” a “pa” del ínclito Chaparro. Sí, ya saben, aquella estrategia "inteligentísima" –prensa sevillana dixit- consistente en meter al equipo, autobús incluido, debajo de la portería para defender el cero a cero, y a ver si suena la flauta.

Pero Resino ni eso. Por lo que demostró ayer, le falta superar alguna que otra cartilla de lectura ... de partidos. En particular, debería aprender bien la lección que trata de “las circunstancias de contexto que rodean la preparación de los partidos”.

Porque si a Chaparro la providencia, en forma de semifinales de copa en Nervión con diluvio universal, amén de otras minucias (lesiones, infortunio, crispación, prensa local volcada con la causa, etc.), le abrió a machetazos la posibilidad de mojar en Nervión, a Resino no.

Aquellas circunstancias excepcionales que se dieron en el pre-derbi es muy difícil que se repitan.

Y se ve que Abel no cayó en la cuenta.

Con una semana normal para preparar el trabajo, sin partido intersemanal, e incluso recuperando efectivos, el Sevilla encaraba el partido en disposición diametralmente opuesta a la de hace dos semanas.

Las fuerzas duraron noventa minutos, y bien que se notó en el marcador.

Lamentable, como tantas veces, el Atlético de Madrid, primero por la apuesta de presentación –nueve jugadores defensivos de once- y después por su puesta en escena, leñera y vulgar. Para cuando se acordaron de Agüero, ya estaban Simao y Forlán fundidos y Maxi desquiciado.

Me encantó nuestra defensa, con un gran Mosquera y un sensacional Squilaci. Muy bien Fazio y Navas. Y el resto en buena línea.

Victoria muy importante, clasificatoriamente hablando. Que siga la racha.

2 comentarios:

  1. he llegado aquí de casualidad, tienes un blog muy interesante, si te parece un cambio de link ... yo ya te agrego al mio.
    con respecto a mosquera ... creo que está callando muchas bocazas.

    saludos rojiblancos

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