jueves, 10 de diciembre de 2009

Jock Wallace y la ciudad sin ley


Para los que ya peinamos canas o donamos involuntariamente la cabellera, incluso ambas cosas, el nombre de Jock Wallace no nos suena necesariamente a personaje de western. Sabemos muy bien que se trata de quien fuera elegido a mediados de los ochenta como entrenador sevillista para la sucesión de Manolo Cardo, cuando al igual que en los lejanos años treinta, con Mr. Pentland, Mr. O’Connell y otros, se puso de moda en el fútbol español lucir guiri espiquininglih en los banquillos, después de los éxitos de Terry Venables en el F.C. Barcelona.

Y no sería porque el técnico escocés no tuviera buena percha para sheriff del oeste, ahí tienen la foto. Ni porque al llegar no se encontrara solo ante el peligro, como Gary Cooper, con el club en un delicadísimo momento, económico y deportivo, en tierra de nadie, con Gabriel Rojas sin atinar con el pulso necesario para desatascar el rumbo perdido de la entidad, y la alargada sombra de su antecesor coriano atizándole los costados cada vez que se torcía mínimamente la cosa. Salvando las distancias, algo parecido a lo que le sucede a Manolo Jiménez desde que se hiciera cargo del banquillo nervionense, cuando al primer estornudo del equipo, ya le están recordando los logros de Ramos y su gloriosa e irrepetible época de las cinco copas.

Pero vamos a lo nuestro, y hablando de Jiménez, precisamente Jock Wallace sería su gran valedor, quien más confiaría en sus condiciones, contra viento y marea, al igual que con hombres como Ramón Vázquez, Rafa Paz o Jesús Choya. Hizo uso de la cantera sevillista como casi ningún preparador de la casa, fue honesto, trabajador, discreto, aunque quizás le pedieron algunas ideas difíciles de conciliar con el gusto de los aficionados. Hombres como el mundialista Francisco o Moisés Rodríguez Carrión no eran indiscutibles para él, menos aún cuando comenzaron a desfilar los primeros fichajes de la era Cuervas como Cholo, McMinn, Salguero, De la Fuente y sobre todo, Pablo Bengoechea, el profesor uruguayo. Todavía recuerdo aquel Carranza, yo estaba allí, en que caimos por tres a cero en las semifinales ante el Vasco de Gama, en el que aún descollaba el veteranísimo Roberto Dinamita, junto a jóvenes talentos como Valdo, Mazinho y Donato. Los favoritos de la afición esperaron turno en el banquillo, y saltaron al campo casi por exigencia del público, cuando todo estaba ya perdido. A los pocos días, Wallace fue cesado antes incluso de disputarse el primer partido liguero, siendo su sustituto Javier Azcargorta.

Quizá en el fracaso de Wallace, un poco medio en broma, y un poco medio en serio, tuviera bastante que ver un episodio que ha pasado casi inadvertido, y que hoy rescatamos del baúl de lo recuerdos. Era julio de 1986, y quien fuera precisamente técnico del Glasgow Rangers FC, estaba literalmente recién aterrizado en nuestra ciudad.

Estábamos en aquella Sevilla irreconocible previa a la Expo 92, sin apenas infraestructuras, tan distinta a la actual, que en ciertas zonas de extrarradio era conocida como la ciudad sin ley. Abundaba en aquellos tiempos una delincuencia urbana de adolescentes que dominaba, entre otras, la suerte del “semaforazo”, esto es, el ladrillo rompelunas que permite la extracción del equipaje en un pis pas, de la que serían víctimas nuestro protagonista, su mujer Daphne, y el intermediario que los trajo al Sevilla, Ramón Fernández.


Lo más gracioso del asunto fue la reacción de la mujer de Wallace, Daphne, que declararía:

- Sevilla, finito para mí.

No me reconocerán que así, cualquiera triunfa.

Anécdotas al margen, y que nadie lo ponga en duda, John "Jock" Martin Bokas Wallace fue un grande del fútbol. Modesto como jugador (era portero), fue un grandísimo entrenador del Rangers. Hizo el servicio militar en las junglas de Malasia, tierra de Sandokan, lo que le imprimiría su característico aprecio por la disciplina. Tras su fallecimiento, el 24 de julio de 1996, sería objeto de diversos homenajes como sólo en el fútbol británico saben brindar a los héroes históricos.

1 comentario:

  1. Wallace, A Choya sí, pero al jugador más completo que ha tenido el Sevilla desde los años 70 (Ramón) lo puso nada más que a correr, desaprovechando sus enormes cualidades y al mejor medio centro que ha tenido el Sevilla y España junto a Guardiola, lo condenó al ostracismo con el beneplácito del público. Saludos

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