viernes 13 de noviembre de 2009

Las greguerí@s de Cornelio


Ramón Gómez de la Serna inventó las greguerías, esa peculiar figura literaria resultante de la unión de humorismo y metáfora, que se refleja en una sentencia, normalmente breve, con honda agudeza.

Sin embargo, en su versión internauta, las greguerí@s son obra de mi amigo (si Vd. me lo permite) Cornelio.

Cornelio es uno de esos personajes inextricables con los que de vez en cuando, muy de vez en cuando, uno se topa en la vida.

“Todos los seres humanos somos iguales” (ante Dios y la ley, eso dicen), al menos con una cerveza en la mano, pero les aseguro que nuestro protagonista, si es un ser humano y no un extraterrestre, algo por lo que no estoy dispuesto a poner la mano en el fuego, se sale desde luego de toda norma o canon establecido.

Cornelio no es simplemente un nick, se lo aseguro. Es mucho más.

Cornelio es alter ego de Juan Luis, pero es tal la fuerza de su personalidad, real o artificial, que resulta muy difícil aislarlo fuera de su corpachón sevillano. Quizá sean dos hermanos gemelos.

Dotado de una perspicacia sin límites, y de una inteligencia avanzada que, les aseguro, te obliga a reflexionar a quinta velocidad, Cornelio viene a ser un superhéroe del pueblo que campa por la blogosfera sevillista, y por su back-office, alumbrando rincones con la luz de su ingenio.

Azote de los infieles, experto apretador de clavijas, inestimable defensor del rigor y la Verdad, en casa propia y ajena, documentado, culto, cada una de sus aportaciones, gráficas, musicales y/o literarias, compone una auténtica masterpiece, una delicatessen, que da brillo y fulgor a esos albergues que algunos hemos puesto a su disposición dentro de la red de redes.

Podéis encontrar sus greguerí@s en La Palangana Mecánica, Voladizo de Gol Sur, Algarivo, Columnas Blancas o en esta misma casa, en forma de entradas, así como en los comentarios, no sólo en dichos sitios, sino en cualquier página web sevillista que se menee. Siempre, siempre, cede sus obras “al portador”, sin exigir protagonismo alguno, con lo que demuestra una generosidad intelectual inusual y sin límites.

Domina el mcguffin mejor que el propio Alfred Hitchcock, y como el maestro cinematográfico inglés, reviste de thriller cada uno de sus trabajos, hasta que nos muestra, con asombro infinito para su público, la pieza definitiva en el desenlace final.

Le gusta beber de fuentes originales, y no gasta tiempo en rodeos (salvo con sus amigos). Ni corto ni perezoso dirige su mirada al objetivo en cuestión, sin importarle la altura o el peso de su contrincante, con exquisita educación, pero con descarnada evidencia.

Sólo un pero para este prestidigitador electrónico, la fugacidad de sus apariciones. Sus amigos, me permito considerarme así, necesitamos más, estamos enganchados a la droga dura de sus genialidades, y el sevillismo en general no puede privarse de este anónimo adalid.

Así que, como dice un amigo común, Cornei manifiéstate máaaaaaaaaaaaaas.

Nota.- Muy pronto encontraréis una sección especial en este blog, en la que quedarán recopiladas todas las entradas cedidas por Cornelio para su publicación. Podréis encontrarla a la derecha, bajo el epígrafe “Corneliadas”.

miércoles 11 de noviembre de 2009

El equipo filosofal


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo os invito a dejar vuestros comentarios.

domingo 8 de noviembre de 2009

Lances del Niño de Oro


Gracias a la tradición oral, al emocionado testimonio de nuestros mayores, recreando el estilo y las maneras de Juanito Arza sobre la hierba, y también, por qué no decirlo, gracias al actual Consejo de Administración del Sevilla Fútbol Club, con su Presidente a la cabeza, por su respeto a las figuras legendarias de nuestra historia, no hay hoy día ningún sevillista sobre la faz de la tierra, ni siquiera en el tercer anillo, que desconozca la categoría futbolística superlativa de aquel ocho inolvidable, Juan Arza Iñigo, el Niño de Oro.


- Cómo hacía el “caballito”, cómo le pegaba al cuero con las dos piernas, cómo dominaba el sombrero y la suerte suprema del gol …

Por todo ello, no me extenderé más sobre las cualidades deportivas de nuestro protagonista, y si aún tienen alguna inquietud, confío que podrán saciarla con la lectura de ese maravilloso librito biográfico escrito por Agustín Rodríguez y Juan Castro Prieto hace unos años sobre nuestro navarrico de Estella, o visionando el extraordinario pasaje escenificado por el gran Antonio García Barbeito en aquella mañana lluviosa del Pregón del Centenario, cuando casi saca a Juan al escenario como si fuera el mismísimo centro del campo del Ramón Sánchez-Pizjuán.


Un post, ni siquiera una serie de ellos, serían suficientes para homenajear a tan insigne figura del Olimpo de héroes sevillistas.


Cumplida mi obligación de ofrecerles el anterior pliego de descargo, habrán comprendido ya que si hoy les traigo el recuerdo de Juan es para otra cosa. Mi objetivo es demostrarles que el Niño de Oro era un artista de los pies a la cabeza, y que si bien desarrolló su creatividad en los campos de fútbol, pudiera haberlo hecho igualmente en cualquier otra disciplina si lo hubiera querido.

El talento, la templanza, el virtuosismo, se adquieren con el ADN de fábrica, aunque puedan perfeccionarse y exprimirse hasta límites insospechados con una adecuada dedicación y trabajo. Pero en los momentos más sublimes, se impone siempre, siempre, lo sobrenatural, la inspiración, por eso aquéllos que están tocados por la varita mágica del pellizco y el duende, triunfan inevitablemente casi siempre que se lo proponen.

Navarra es lugar de afición a los toros, y Juan, como buen estellés, gusta –y gustaba- de las costumbres de su tierra. Una cosa es ser sevillano de adopción, y otra cosa renunciar a tus orígenes. Aquí podéis verle corriendo encierros, para corroborar cuanto os digo.


Ahora bien, los encierros no son precisamente un escenario ideal para demostrar arte alguno, si acaso poderío físico, habilidad, reflejos, pero arte, lo que se dice arte, poquito. Sin embargo, y hablando de toros, si se trata de coger una muleta y pasarse un morlaco por la cintura, eso, eso ya es otra cosa.



Fijaros en la capacidad de Juan para torear, fijaros en ese natural o en ese derechazo que son un puro cartel de Escacena. ¿No tenéis la sensación de que es una figura del toreo la que aparece en las fotos? Seguro que muy pocos habríais reconocido a Juan con la muleta en la mano si hubiera sacado de contexto estas instantáneas.

Viendo estas fotos se comprende que Juan estaba dotado para la estética más allá de los simples límites futbolísticos.

Cierras los ojos y casi puedes imaginártelo igual dando un natural que recortando al gigante Carmelo Cedrún aquel día de su golazo increíble contra el Athletic de Bilbao.


Cierras los ojos y te imaginas el viejo Nervión gritando olés de Maestranza tras cada regate suyo, mientras al final del partido una tropa de partidarios exultantes da la vuelta al coso de Eduardo Dato con su ídolo en hombros.

Gracias por todo, Maestro.

miércoles 4 de noviembre de 2009

139 años de Football en Andalucía

Por Cornelio

Acaban de celebrarse los 139 primeros años de fútbol en Andalucía, para conmemorarlo, la Junta de Andalucía ha sacado a la calle el libro: “El balón blanquiverde. 135 años de fútbol en Andalucía.”

Todos sabemos que el fútbol se practicaba, en el comienzo, dentro de los grupos de británicos instalados de manera permanente en el exterior por cuestiones de negocios: personal de bancos, de agencias comerciales o de transportes varios, ingenieros y cuadros operativos en obras de equipamiento o en fábricas, o entre el personal y los alumnos de numerosos establecimientos británicos que se fueron sumando, sin olvidar los funcionarios y empleados de embajadas y consulados.

Al principio, estos grupos jugaban exclusivamente entre ellos antes de aceptar a los autóctonos. Los británicos siempre tendieron a detentar el control de las reglas del juego, incluso imponiendo su idioma en los diversos aspectos del fútbol.

No es tampoco ningún descubrimiento saber la relación que en el siglo XIX existía entre Jerez y los ciudadanos británicos, por lo cual no creo que sea necesaria ninguna aclaración.

Sin más rodeos, la primera noticia del juego de Football de la que se tiene constancia en Andalucía (y en España) data del 1º de Noviembre de 1.870.

En la 3ª página, 4ª columna, del periódico “El Progreso” de Jerez, se encuentra una pequeña reseña que nos muestra, por primera vez en Andalucía (y en España) este vocablo que tan conocido es hoy para todos nosotros.




El Football nace en Andalucía (en España) en Jerez, un 1º de noviembre de 1.870.

Hay quien en este recorte ha querido ver un anuncio de un partido de rugby, aunque textualmente dice “Football”.

Establecer una cronología confiable del proceso de introducción del fútbol asociación en el mundo es casi imposible. En primer lugar, porque éste fue un fenómeno muy marginal en sus inicios y, por esta misma razón, no dejó huellas hasta después de adquirir un desarrollo significativo. En segundo lugar, cuando una fuente evoca el juego del fútbol no se tiene nunca, o casi nunca, la certeza de que se trata efectivamente de fútbol asociación; podría tratarse del fútbol-rugby, que en Francia fue denominado fútbol a secas en un comienzo; pero también podría ser cualquier otro juego mixto o con reglas mal definidas. Esto es particularmente válido para el período anterior a 1880, en el que muchos británicos, sobre todo los instalados en el exterior durante un lapso extenso, aún no habían incorporado la separación radical que se operó entre los dos juegos primero en 1863, y luego en 1871.

Se pretende convertir en dogma la fecha de 1863, (cuando) el periódico deportivo Bell's Life sugirió la realización de una reunión entre los representantes de las diferentes public schools y colegios con el fin de establecer un único código de reglas del fútbol. Representantes de seis escuelas se reunieron en Cambridge y la mayoría presente estuvo en favor del dribbling en lugar de la versión de rugby, decidiendo prohibir algunas jugadas de este último, incluyendo la de patear las canillas de un jugador contrario y la de hacer tropezar al adversario para luego correr con la pelota.

Allí se fundó la federación de clubes de fútbol ingleses, al comienzo, sólo dieciocho clubes se asociaron a la FA. (...) La FA no era una organización muy poderosa en las décadas de 1860 y 1880. Los jóvenes que la habían organizado no estaban seguros de lo que querían o de qué esperaban finalmente de ella. El fútbol iba creciendo en popularidad, pero las reglas de la FA no habían sido aceptadas por un gran número clubes. Muchos eran los que jugaban conforme con las reglas del rugby y además, numerosos partidos se jugaban siguiendo un conjunto de variadas reglamentaciones locales y tradicionales.

Retomando lo que decíamos al principio, Establecer una cronología confiable del proceso de introducción del fútbol asociación en el mundo es casi imposible. (...). Esto es particularmente válido para el período anterior a 1880, en el que muchos británicos, sobre todo los instalados en el exterior durante un lapso extenso, aún no habían incorporado la separación radical que se operó entre los dos juegos primero en 1863, y luego en 1871.

Esto vale para todo lo que se jugó en esa década, ya fuera en Francia, en Jerez o en Huelva.

Hay testimonios del surgimiento del fútbol en Bélgica en la década de 1860, en colegios británicos, en Brujas, Bruselas y Amberes. Sin embargo, cuando en 1863 el irlandés Morrogh de Killarney llegaba a un internado cerca de Gand con una pelota, no sabemos cuál era su forma: ¿redonda u ovalada?.

Viene todo esto a cuento del anuncio de la publicación de un libro “El balón blanquiverde. 135 de fútbol en Andalucía”, el cual todavía no he leído, ya que no había llegado todavía a las librerías cuando pregunté por él.

También estoy deseando conocerlo para ver como presenta al primer “Football Club” del que se tiene constancia en Andalucía (y en España) y del primer partido que se jugó en Andalucía (y España) bajo las “Association Rules”, el fútbol casi como hoy lo conocemos. Supongo que no faltará, ya que de fútbol y no de otra cosa tratará el libro, de la invitación formal que un “Football Club” hace a otra institución para jugar un partido de fútbol.

Por fin esa carta, primer documento andaluz (y español) en el que se reúnen todos los condicionantes de la oficialización del fútbol en Andalucía (y en España) estará a disposición de todos los andaluces. Pero esto es otra historia. Por cierto, no cuadran las cuentas del subtítulo del libro.


Nota. Los textos resaltados son literales y corresponden al libro: “FIFA 1904-2004. Un siglo de fútbol”, editado por la FIFA, versión española editada por Pearson Educación S:A. 2000. Varios autores. (Las acotaciones y resaltados no figuran en el original, y se han utilizado para señalar lo que consideramos importante para esta información).

lunes 2 de noviembre de 2009

¡Dale al balón...!



Mis primeros recuerdos sevillistas -ya lo he contado en alguna ocasión en este blog- se remontan a los tiempos del ascenso con Olsen, a mediados de los setenta del siglo pasado, cuando el Sánchez-Pizjuán agotaba sus días a medio cerrar, antes de convertirse, definitivamente, en la bombonera de Nervión.

De aquellos tiempos son la gorra de tela con visera roja de plástico y el nombre del club en los laterales, el disco de Los Rocieros con las sevillanas del ascenso, la trompeta estilo medieval con su banderín de plástico desplegable, que hacía furor entre los más pequeños, y era causa segura de más de una jaqueca, entre una diversidad fetichista admirable en una época donde el término merchandising estaba aún lejos de tener algún significado reconocible.




De aquellos tiempos es también el primer libro sobre el Sevilla Fútbol Club que recuerdo haber poseído. Era una obrita repleta de fotografías en blanco y negro con la crónica del ascenso que se conocía popularmente como el libro de "los birigoles". Durante mucho tiempo le tuve perdida la pista entre los cientos de libros y papeles que aún hoy, una decena de años después de mudar de domicilio, inundan la casa de mis padres, para disgusto de mi progenitora.



Hace poco reapareció, tras una concienzuda búsqueda, con alguna pintadita a bolígrafo, mía y/o de mi hermano, pero reluciendo como entonces lo hacía en nuestras manos infantiles. Ya está a salvo, entre mis fetiches sevillistas, ocupando un lugar preeminente de mi colección. Gracias a Fernando Gelán, autor de su texto, y a Ruesga Bono, por sus fotografías.

Espero que no les importe a ninguno este pequeño homenaje, ni el préstamo precarista de su contenido.

jueves 22 de octubre de 2009

El nivel actual del Sevilla


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo os invito a dejar vuestros comentarios.

miércoles 21 de octubre de 2009

La tristísima tarde de El Bardín


Inauguración de El Bardín

Tragedia -deportiva- en tres actos y un epílogo

Sinopsis: Un capítulo olvidado de la historia sevillista. De cómo el Sevilla Fútbol Club pudo alzar su primer título liguero en el año 1.940, en disputa codo con codo con el equipo del régimen, Aviación Nacional de Madrid, decidiéndose todo en la última jornada del campeonato, en el enfrentamiento disputado por los andaluces y el Hércules de Alicante en el campo levantino de El Bardín.

Primer Acto.- Los desastres de la guerra

Ya en anteriores ocasiones nos hemos referido en este blog al Sevilla Fútbol Club de la posguerra, para señalar que, a pesar de que el victimismo verderil lo sitúa como gran beneficiado por la Guerra Civil y la situación política posterior, en realidad fue un damnificado más, como tantos otros, de aquella contienda entre hermanos.

La tesis verdiblanca, producto de la más supina ignorancia histórica o del más retorcido interés por justificarse y verter basura sobre su vecino –me inclino más por lo segundo-, ha triunfado hasta nuestros días, como en tantas otras ocasiones, gracias a la eficacia de su aparato propagandístico, sin duda alguna, su mayor habilidad reconocible a lo largo de los tiempos. Sin embargo, de la farsa a la realidad hay un camino recto que aquí pretendemos recorrer, describiendo lo acontecido, según los datos de que disponemos.

El Sevilla previo al conflicto bélico había conquistado en 1935 la Copa Presidente de la República, su primera Copa de España, entregada a nuestro capitán, Guillermo Eizaguirre, de manos del Presidente del Gobierno, Niceto Alcalá Zamora.




Un detalle que no debe pasarnos desapercibido es que, en aquella misma gloriosa jornada, el equipo del Sevilla Fútbol Club amateur, entrenado por Pepe Brand, emularía a sus mayores, proclamándose asimismo Campeón de Copa de su categoría, venciendo en la finalísima al Ciosvín de Vigo, protagonizando un doblete sin parangón en la historia del fútbol español.



En 1939, cuando se reanudan las competiciones deportivas, el Sevilla había perdido de su once campeón a determinados jugadores clave como el propio Eizaguirre, auténtico líder del equipo y figura señera del fútbol español, su pareja de defensas, los vascos Euskalduna y Deva, los medios defensivos Segura y Fede (baja no oficial, pero casi plena en la práctica), y el ala izquierda de la delantera, conformada por Tache y Bracero. Todos ellos están señalados con un círculo en la foto de los campeones que se muestra a continuación.




A ello habían de añadirse otras bajas de la plantilla de jugadores, entre los no habituales. Como puede comprobarse, las pérdidas más destacadas se cernían sobre la estructura defensiva del equipo, incluyendo de forma destacada la portería.

Pese a ello, el paciente trabajo realizado en la cantera de la mano de Pepe Brand, antes y durante la guerra, daría sus frutos, al pasar a engrosar la primera plantilla elementos decisivos como serían a la postre, entre otros, Félix, Cayuso, Raimundo, Pepillo o Berrocal, amén del propio entrenador, que ocuparía el banco del primer equipo, siendo todos ellos campeones de Copa en Montjuich. En la foto que figura a continuación están señalados los canteranos que participaron en aquel éxito, y que prácticamente eran unos debutantes.




El factor canterano, auténtico refugio del Sevilla de entonces, gracias a la política implantada desde sus orígenes en el club, unido a la progresiva consolidación y madurez de otros jóvenes que ya habían empezado a lucir sus cualidades en los últimos tiempos de la preguerra, como el extremo López, el interior o medio Torróntegui, y la pareja de defensas Joaquín y Villalonga, propiciaron que aquel Sevilla no se hundiera deportivamente a causa de la desastrosa guerra civil.

Segundo Acto.- El reencuentro con la Liga

En la temporada 1939-40, se disputa la primera liga española tras la guerra, con una nómina de equipos impoluta de la que únicamente se cae el Oviedo, como consecuencia de los destrozos de su estadio, siendo sustituido por el equipo favorito del régimen en aquellos momentos, el Aviación Nacional (antiguo Atlético de Madrid), que en teoría, de no haber sucedido la desgracia del estadio ovetense, debió haber disputado aquella campaña en Segunda División. Hablamos de Barcelona, Real Madrid, Ath. Bilbao, Aviación Nacional, Betis, Sevilla, Racing de Santander, Español, Zaragoza, Celta, Hércules y Valencia.

Disponía entonces el Sevilla de una magnífica línea atacante, la delantera stuka, formada, como todos sabemos, por López, Pepillo o Torróntegui, Campanal, Raimundo y Berrocal, de los cuales, tres, Pepillo, Raimundo y Berrocal, procedían de la cantera, y debutaban en Primera División.

La fortaleza de la parte ofensiva del equipo contrastaba con sus debilidades defensivas, pues en la retaguardia se notaban en exceso las carencias derivadas de las bajas ya señaladas de Eizaguirre, Euskalduna y Deva, y la bisoñez de los jovencísimos y aún inexpertos Joaquín, Cayuso y Villalonga.

En la puerta, tras la fugaz aparición de Bueno (padre de quien luego sería extremo sevillista, Manolín Bueno, eterno suplente de Gento), jugaba habitualmente Guillamón, quien aun siendo un aceptable guardameta, no estaba al nivel de los delanteros ni de su predecesor en el puesto, el ahora legionario Guillermo Eizaguirre.




El equipo hizo una magnífica campaña, un tanto irregular, ciertamente, pero siendo de largo el once más brillante de la categoría en cuanto a fútbol de ataque se refiere. La gran rémora del año fue la fragilidad defensiva demostrada sobre todo en casa, que obligaba a recuperar fuera el botín que muchas semanas se perdía en Nervión. Los tentáculos de la guerra eran largos y se estaban cebando con la parte de atrás del conjunto, que no funcionaba como se requería.

Tercer Acto.- Cae la noche sobre El Bardín




Con todo, el Sevilla llega a la última jornada del campeonato en cabeza, empatado a puntos con el segundo, Aviación Nacional, pero aventajando a éstos en caso de empate.

Los madrileños jugaban en casa contra el Valencia, mientras que el equipo blanco se jugaba el ser o no ser en Alicante, frente al Hércules.




La victoria hacía campeón a los nuestros, que dependían de sí mismos. El empate o la derrota podían servir si los vallecanos repetían resultado en su compromiso como locales.

Por primera vez en su historia, el Sevilla Fútbol Club optaba a ganar una liga, y tenía que jugarse la vida, deportivamente hablando, en ambiente hostil.

La fecha fue el 29 de abril de 1940, y el escenario, el moderno estadio alicantino de El Bardín.

La alineación sevillista estuvo conformada por Guillamón; Joaquín, Cayuso; Torróntegui, Félix, Fede; López, Pepillo, Campanal, Raimundo y Salustiano.

En el equipo herculano destacaba poderosamente su portero Pérez, uno de los poquísimos internacionales del equipo alicantino a lo largo de toda su historia, así como su centro delantero Vilanova.

El resultado final fue empate a tres goles, remontando el Hércules de Alicante el 2 a 3 con que llegaron a ponerse los nuestros. Entonces, al igual que ahora, resultaba inconcebible que aquellos tres goles fuera de casa no fueran suficientes para lograr la proeza liguera. Aquí tenéis la crónica:



Aquel día, los jugadores levantinos corrieron como nunca, según dicen las malas lenguas, primados hasta las orejas por los billetes llegados desde la capital, y su delantero centro Vilanova acabaría tirando por tierra las ilusiones sevillistas con un hat-trick letal.

El último gol alicantino se consiguió a escasos quince minutos del final, y en el postrer asedio sevillista, el cancerbero Pérez estuvo incomensurable, parando lo parable y lo imparable.





En el extremo opuesto, nuestro portero Guillamón y el defensa Joaquín tuvieron una tarde aciaga, que marcaría el desenlace final del encuentro y del campeonato.

Epílogo

Aquella triste tarde es una de las jornadas más desconocidas de la historia sevillista.

El fracaso caló hondo en el seno del club. Se había tocado la gloria con la punta de los dedos, pero no pudo ser.

Tres años más tarde el equipo repitió subcampeonato en la Liga, pero entonces no hubo opciones reales de disputarla, pues el Athletic Club de Bilbao acabaría campeonando con tres puntos de distancia frente a los blancos.

Jugadores como López, Joaquín, Villalonga o Campanal sufrieron en sus carnes el dolor de la derrota, pero adquirieron una experiencia fundamental para salir airosos de la lucha por el título liguero en 1946, frente al Barcelona en Las Corts. Al menos ellos pudieron sacarse la espina.

En otras dos ocasiones el Sevilla pudo alzarse con el título liguero.

En 1951, contra el Atlético de Madrid, en Nervión, necesitábamos la victoria, y sólo obtuvimos un empate, en una desafortunadísima tarde de nuestras figuras, marcada decisivamente por el arbitraje de Azón, que anuló injustamente el gol de Araujo que nos daba el título.

En 2007, hace apenas dos años, nuestro Sevilla estuvo muy cerca también del entorchado liguero, pero entre el sumiso arbitraje de Iturralde, que traía la lección bien aprendida, y el agotamiento físico y mental del equipo, que estuvo peleando hasta el final las cuatro competiciones en liza, nos hicieron perder el premio gordo de la regularidad.

Ojalá que muy pronto, al igual que López, Joaquín, Villalonga o Campanal pudieron desquitarse de la triste tarde de El Bardín, veamos a algunos de nuestros héroes de hoy, Palop, Drago, Navas, Kanouté o Luis Fabiano, alzar al cielo el cálice liguero para brindar con la afición.

Es mérito que corresponde revalidar ya al club más prestigioso y laureado del Sur de España