domingo, 8 de marzo de 2009

Control y contragolpe


Victoria para la redención, con una primera parte tranquilísima y una segunda abierta, por no haber sabido cerrarla en algunas de las numerosas contras que fuimos capaces de generar.

Pese a que el pleito se presentaba con múltiples aristas, el gran comportamiento, una vez más, del sevillismo, y la seriedad con que los jugadores se tomaron el envite "ab initio" sirvieron para encarrilar pronto el resultado, con una triangulación excelsa entre Renato, Romaric y Kanouté, en el minuto 5, que este último convirtió en gol con un "drive" con la zurda, al más puro estilo Nadal. Una auténtica preciosidad, de la que me quedo principalmente con el pase de Romaric, puro tiralíneas de precisión, y la elegancia sublime del Mesías maliense en la ejecución.


El resto de la primera parte fue una lección magistral de control, sin arriesgar más de lo preciso, dominando la posesión, de tal manera que el Almería no dispuso de ningún tiro a puerta en todo el periodo. Faltó algo de profundidad, es cierto, pero aún así, una gran jugada de Perotti (¡cuantos quilates en sus botas!) estuvo a punto de convertirla en gol Jesús Navas, con un cabezazo que sacó apuradamente Alves sobre la línea.

La segunda mitad fue muy distinta, tenía que serlo necesariamente. El Almería adelantó líneas y ello propició una "performance" alocada, con ocasiones en una y otra puerta, fundamentalmente en la visitante, donde he llegado a contabilizar hasta ocho ocasiones claras de gol protagonizadas por Renato, en dos ocasiones, Navas, Perotti, Adriano y tres chances de Luis Fabiano. Y sólo un nuevo tanto de los nuestros, en otra combinación a tres bandas, puro billar, trazada por Capel, Kanouté (en posición dudosa, al límite del fuera de juego) y Renato, y convertido en gol por este último, no sin cierta dosis de suspense, debido al esfuerzo y sacrificio aplicados por el mediocentro brasileño para llegar a la línea de remate. Era el minuto 16 de la reanudación, y aunque todavía quedaba mucho, Jiménez optó inteligentemente por darle minutos a la recuperación de Luis Fabiano.

El Almería quemó su naves, y el ratonero Piatti, recién salido, supo provocar el penalty de Renato, muy claro, que Negredo transformó inmisericorde, cuando el cronometro rozaba el minuto 70 de la contienda.

Ahí se quedó todo.

En los momentos decisivos, un enorme, gigantesco Andrés Palop, volvió a demostrar su extraordinaria categoría, especialmente en una estirada imposible a ras de cesped para sacar un tirazo de Uche, y en un despeje a una mano a centro de Negredo que de haberle sobrepasado forzosamente hubiera terminado en gol.

Sobresaliente Diego Perotti, por derecha, por izquierda, enseñando la bola por un lado, acariciándola por otro, puro "trile" futbolístico, recordándome en ocasiones a aquél Moisés Rodríguez Carrión, el "Moi", en sus tardes más inspiradas, cuando levantaba olés en la grada.

Y en otro nivel, estratosférico, sobrenatural, Frederik Kanouté. Qué maravilla verlo jugar. Qué repertorio de controles, quiebros, pases, saltos, remates. Qué privilegio para los sevillistas verlo tejer nuevas obras de arte cada domingo con el escudo de nuestros amores en el pecho. Si de bien nacidos es ser agradecidos, gracias Monchi, gracias Presidente, y gracias a todos los que habéis hecho posible que disfrutemos de semejante megaestrella futbolística.

Y cómo me alegro que tenga la edad que tiene este auténtico patrimonio intemporal del sevillismo.


Cuarto triunfo consecutivo, misma distancia con el Villarreal y una jornada menos para el fin del campeonato. Recortamos al Madrid y nos despegamos de Atlético de Madrid y Valencia. Tenemos que aferrarnos a la tercera plaza, que este año, tiene "bola extra", en forma de pasaporte directo a la fase de grupos.

Calculo que nos faltan aproximadamente 22 puntos para asegurar la Champions, aunque posiblemente habrá premio con menos. Así que lo tenemos al alcance de la mano.

Adelante, Sevilla.

Hoy vemos el futuro con otra cara.

No todo es como nos lo pintan.

1 comentario:

  1. La verdad es que el partido tenía su miga. Era importantísimo ganarlo. El equipo salía con la moral muy baja despues del golpe del miércoles en la copa, y para colmo y añadido a la saña con que la prensa a arañado desde ese día se unía una parte de la grada muy enfadada (y con razón)
    Pero el gol en el fútbol es el bálsamo de Fierabrás. Todo lo cura.
    El marcador se quedó corto, y la victoria ha sido muy merecida, pero lo más importante es que se ha vuelto a reconciliar la grada con su equipo, y esa es la única forma se llegar al puerto deseado.
    Felicidades al sevillismo.

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