sábado, 11 de julio de 2009

Mágico Maresca


Llega la noticia de tu adiós casi a hurtadillas, soliviantando una tranquila sobremesa estival, más proclive a la modorra que a un pellizco como éste en plena diana del alma.

Porque así ha sido, mi admirado Enzo, lo que he sentido al saberte lejos.

Un golpe seco, limpio, a quemarropa, junto al rincón donde escondo mis recuerdos más preciados.

Quiero que sepas que no por esperada y sabida, es menor el vacío que me deja tu marcha.

Te contaré un pequeño secreto, ahora que te marchas.

Las palabras que encabezan este post llevan latiendo en mi cabeza desde hace cuatro años, desde el mismo instante en que se conoció públicamente que serías sevillista.

Hazte cargo, Enzo.

Estaban todos los nuestros, yo el primero, aún aturdidos tras las ominosas afrentas sufridas en la primavera del 2005, aquellos lejanos días -para algunos más que para otros- en que el rumbo de nuestro Sevilla, enfilando ya su primer Centenario, parecía perdido para siempre.

Muy, pero que muy lejos, quedaba entonces el camino de la esperanza. La luz al final del túnel asomaba más tenue que nunca.

Pero asomaba.

Y deseando saber cosas de ti, quién eras, cómo jugabas, ya sabes, hice lo que todo el mundo hace ahora, introduje en google tu nombre.

Surgió entonces aquella doble "m" de arriba que tan bien suena: "Mágico Maresca".

La cosa pintaba bien.

Se trataba del titular periodístico de la crónica de un partido de Champions League publicada en uefa.com el 10 de diciembre de 2003.


Paradojas de la vida, el Olympiakos griego como rival, precisamente tu próximo destino. No me cabe duda que en los dirigentes y técnicos helenos que habrán recomendado tu fichaje pesa aún el recuerdo de aquella fría noche en que bordaste el fútbol como sólo tú sabes hacerlo en el siempre desolado Delle Alpi.


Aquello fue como un pálpito, imposible de interpretar.

Meses después, con ese irrepetible 25 a la espalda, sobrevolabas por entre las rojas guadañas inglesas para fusilar por dos veces un enjuto pasado contra las negras redes de Eindhoven.


Gracias Enzo, mil gracias siempre.

Por tus goles, por tu genio, por tu oficio y tu clase, por tu gallardía de bien.

Hasta pronto, maestro. Que te vaya bien.

7 comentarios:

  1. Definitivamente, no sé si eres un bloguero con alma de poeta o un poeta al que le gusta escribir sobre futbol pero lo que tengo claro es que tus artículos son para enmarcar. No te había leido hasta que nos conocímos en Camas pero cuentas desde entonces con otro lector asíduo de tu blog.
    Un abrazo.

    Juan Antonio (sevillistas de renault)

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  2. Saludos.

    Pues, amigo Juan Antonio, no sabes lo que te has perdido.

    Cuando tengas un ratito, lee las entradas que se ordenan en la columna de la derecha y tus dudas sobre el poeta/bloguero se acentuarán.

    Exquisito.

    A Enzo... Ciao, caro, que te vaya bonito. Grazie mile.

    Cuidaros.

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  3. La verdad es que me dió mucha pena verlo ayer sólo en la rueda de prensa. Supongo que los dirigentes andarán muy liados estos días en temas del club, pero no habría estado mal que alguien se hubiera sentado a su lado el día de su adiós.

    Estará siempre en nuestra historia y en nuestra retina.

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  4. @juan antonio:
    No exageremos con los halagos. Los que hicieron y hacen poesía sobre el césped son los nuestros, como Enzo. Un abrazo
    @el hablador:
    Un placer tenerle por aquí. Estoy contigo, eché de menos la presencia del Presidente o de Monci. De hecho, cuando se anunció el día antes la comparecencia de prensa me dije: ya tenemos otra despedida tipo Ocio, Javi, etc. A lo mejor hay alguna razón práctica que desconocemos.

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  5. Me ha gustado mucho esta cronica , tienes correo para charlar del SEVILLL FC?

    Mio agregame es: diegocapel93@hotmail.es y ardaturan93@hotmail.es

    Gracias y COMENTA Y sigue y vota mi blog:

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  6. De acuerdo en que en la despedida de Enzo debió haber alguien del club.

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  7. También pense lo mismo.
    Algún directivo debió estar allí, por no decir el presidente, ante la marcha de uno de los grandes de nuestro equipo
    Un abrazo

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