viernes, 23 de diciembre de 2011

Una tarjeta de Navidad


Alicia es una sevillista de ocho años.
Ocho años de sevillismo por ósmosis, a fuer de vivirlo, sentirlo, tocarlo a su alrededor.
Sin imposiciones.
Por convencimiento.
Sabe que su padre se pone serio si el Sevilla va mal.
Sabe también que se vuelve loco con goles y triunfos.
Lo que es importante para su padre (piensa ella ahora) es que debe serlo porque sí.
Aunque nadie se lo haya dicho.
No hace falta.
Alicia pertenece a la generación sevillista de los papelitos.
Sí, esa generación de pequeños privilegiados que creen
que todos los partidos
de todas las competiciones
y todas las temporadas
que disputa el Sevilla Fútbol Club
terminan en un éxtasis de confeti blanco y rojo flotando en los aires
alrededor de una copa de plata.
Su concepto del fútbol en sevillista todavía comprende
el partido en sí mismo …
y la posterior ceremonia del triunfo.
Así es como lo ha aprendido.
Así es como debería ser siempre.
Para esta Navidad, Alicia ha preparado con su habitual esmero una tarjeta de felicitación sevillista.
La hago mía y la extiendo a todo el sevillismo.
Y a toda la gente de bien, aunque sean de los otros.
Felicidades.

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Todavía no lo tienes?


Es el calendario 2012 de la Asociación Autismo Sevilla.

Me cuenta Alvaro, un buen amigo de Kanouté, que es una auténtica pasada, y que igual que Freddy le mete goles al contrario cada domingo, nosotros podemos marcarle un buen golazo al autismo y ganarle la partida con un pequeño gesto de solidaridad.


Por 7 euros os lleváis el calendario y un trocito de ilusión y mucho cariño de personas con trastornos del espectro autista.

Lo podéis adquirir en la sede de la asociación, el colegio Ángel Rivière en la Avenida del Deporte s/n.



Si alguna peña o grupo está interesado en unos cuantos calendarios, basta con que envíe un correo a la dirección de este blog y nos pondremos en contacto con vosotros para llevároslos.
También puedes ayudar a la Asociación sin gastarte un solo euro, basta con ser cliente de Cajasol Banca Cívica y apoyar este proyecto. Bien cuando tengas que hacer alguna gestión en cualquier oficina, o bien a través de la banca electrónica utilizando los enlaces que vienen a continuación.
Número de proyecto:
45249
  • Entidad: Asociación Autismo Sevilla
  • Cantidad solicitada: 75.000 €
No te costará un euro, es como la cruz que se pone en la declaración de la renta.
Si quieres conocer algo más de los proyectos de la asociación puedes verlos en: http://www.autismosevilla.org/index.html
Este calendario ha sido posible gracias a la colaboración del fotógrafo José Antonio Lamadrid, Gesto Sevilla Comunicación, que lo diseña y publica, los patrocinadores; y al Real Betis Balompié y Sevilla Fútbol Club.
A todos, de corazón ¡MUCHAS GRACIAS!

domingo, 27 de noviembre de 2011

El kit del ascenso


Corrían vientos nuevos, suaves, ya era hora, por la ribera de Nervión, después de varios años tempestuosos, con el equipo ocupando un lugar impropio en la división de plata, y la amenaza, más teórica que real (por aquello de las carambolas), del partido de Linares en el horizonte deportivo más negro que se recuerda en sevillista.
Olsen trajo, según decía Eugenio Montes, “la disciplina que nos faltaba”, y el retorno a Primera, tras tres larguísimos años de penuria y desgracias (incluida la pérdida de Pedro Berruezo en Pasarón), se hacía por fin realidad de la mano de unos hombres, unos nombres, arraigados para siempre en mi memoria: Paco; Hita, Rivas, Martínez Jayo y Sanjosé; Jaén, Blanco y Rubio; Lora, Acosta y Biri-Biri.
La vida, con su peculiar timing para comparecer y su inclinación consustancial al melodrama, puso en mi familia la desgracia de la muerte de mi abuelo, el que fuera delantero, coincidiendo con el último descenso a Segunda del Sevilla. En su lecho de muerte, justo antes de partir hacia el tercer anillo, preguntaba todavía inquieto a los suyos, a su mujer, a sus hijos, si nos habíamos salvado.
Y coincidiendo esta vez con el ascenso a Primera, una nueva generación familiar empezaba entonces a peregrinar regularmente a Nervión cada domingo. Era algo así como el nacimiento a la vida de sevillista ejerciente, precisamente en uno de los momentos más felices y esperanzados de la historia del Club. Porque además de abandonar el pozo de la Segunda, se recuperaba el nombre de la entidad, Sevilla Fútbol Club, y se acariciaba por fin el ansiado cierre del estadio, que estaría presto y dispuesto para la temporada siguiente.


Eran tiempos, benditos tiempos, de cordialidad generalizada entre las aficiones de la ciudad. Todavía los políticos no habían metido cizaña a la rivalidad inventándose falsos roles de identidad social a la espera de que el aborregamiento del montón hiciera el resto. No importaba entonces que los de Heliópolis estuvieran armando el mejor equipo de su historia, los sevillistas podríamos esgrimir, podemos hacerlo, que las figuras más insignes del Olimpo blanquiverde, por ejemplo, Esnaola, Cardeñosa o Gordillo, jamás ganarían un derbi oficial, Liga o Copa, en el Sánchez-Pizjuán a lo largo de todas sus carreras.
La corriente de euforia sevillista llevó donativos a mansalva a las arcas del club, una fila cero, otra vez, para la terminación de las gradas, certificando por enésima ocasión el compromiso y la probada responsabilidad de la afición decana. Se cicatrizaba así una herida en el orgullo más hondo de los seguidores blancos, pues la obra inacabada del coliseo nervionense había servido de excusa para la mofa ajena en horas realmente muy bajas, cuando el sevillismo apenas tenía aliento para la réplica.

Y se disparaba también el consumo de la parafernalia propia de estas ocasiones, dando lugar a lo que he llamado el kit del ascenso.
¿Lo repasamos?
La ropa del equipo adquirida en Deportes Arza, blanco algodón inmaculado, sin ribetes ni logos ni nada de eso, con escudo y dorsal rojo para coserlos en casa. Balón de reglamento con pentágonos rojos y blancos. Si encima te lo despachaba el propio Juan Arza, subidón de los gordos.
Gorra de tela con visera de plástico rojo, roja igualmente en su parte superior, con laterales blancos, el escudo delante (en la frente) y un doble Sevilla F.C. escrito en rojo a los lados.


Bocina alargada de plástico blanco, con trompa roja, y banderín de plástico enrollado, con el escudo del Club en el centro, enmarcado en una orla celeste, que se desplegaba al hacer uso de la misma.

El disco de Los Rocieros, con las Sevillanas del ascenso (“Biri-Biri en el Sevilla / sigue marcando más goles / y sigue siendo Momodo / el mejor de los mejores”).

El libro ¡Dale al balón ...!, llamado popularmente “el de los birigoles”, con texto del periodista bético Gelán, e ilustrado con fotografías en blanco y negro de Ruesga Bono.

Finalmente, una fotografía color del mismo Ruesga, impresa en cartón, que un servidor guardaba celosamente en un bloc de cuatro anillas de la época, tamaño cuartilla, utilizado en preescolar, con un “recambio del 45”, lápiz del número 2 y una goma MILAN de nata, para hacer las tareas de clase.


Conservo algunos de estos fetiches, ya me conocéis, y he recuperado algún otro con el paso de los años.
Teletransporte al pasado asegurado.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El cartel de las Bodas de Oro


Primer Premio
Autor: Carlos Hermoso Araujo

Si en mi última entrada les hablaba de Pepe Lafita, y su relieve sevillista de Sánchez Pizjuán, hoy vengo a hablarles de otros artistas, aquellos que licitaron a la conmemoración pictórica de los 50 años transcurridos desde la fundación legal del Sevilla Fútbol Club.

Arriba, a todo color, la obra ganadora del Primer Premio, un original de Carlos Hermoso Araujo, una preciosidad propia de su época, en la línea de la cartelística conocida mayoritariamente en Sevilla por las fiestas primaverales, Semana Santa y Feria de Abril, antes de que se impusiera la fotografía.

Pero no menos excelentes fueron el resto de candidatas, alguna de ellas, superior (es cosa de gustos) incluso a la vencedora.

Aquí están.


Segundo Premio
Lema: Pabellón
Autor: José María Padilla Márquez

Tercer Premio
Lema: Azul
Autor: Carlos Trávez Pérez

Primer Accésit
Lema: Homenaje
Autor: José Álvarez Gómez

Segundo Accésit
Lema: Amanecer
Autor: Francisco Marín Márquez

Tercer Accésit
Lema: Laureles
Autor: Vicente Flores

Les confieso mi debilidad por el Segundo Accésit, ese amanecer (alba) sevillista, alumbrando el globo (como diría Del Nido) desde el origen, en 1905, hasta el porvenir, 1955 ... y la eternidad. Me hace creer que Stanley Kubrick se inspiró en él para su "2001, Odisea en el espacio". Bromas aparte, cómo me recuerda el motivo aquel propósito de los fundadores sevillistas en la cena del Pasaje de Oriente, la noche del 15 de octubre de 1905:

"Reunidos en el pasaje de Oriente en banquete todos los abajo firmantes para festejar los éxitos obtenidos con el juego de pelota en los pies (football) en esta ciudad, pedimos a Dios fuerzas para seguir e implantar tan entretenido y excitante juego, que se eleve el número de socios y que crezca la afición a este nuevo juego, y, por último pedimos que vivamos todos y gocemos de perfecta salud al llegar al medio siglo de su implantación del juego en Sevilla, y celebremos entre todos los reunidos en este banquete, jugadores y socios, un partido con fines benéficos."

Aunque para obra de arte, de fútbol-arte más exactamente, la que cincelaron, según cuentan los más viejos del lugar, aquellos once mozalbetes con "babi" blanco de artista y a las órdenes del "Mago" Herrera que, puestos a rememorar, aplastaron al poderoso Stade de Reims francés de Raymond Kopa con un terminante 5-0 al más puro estilo de la Escuela Sevillista.



Ramoní, Arza, Pepillo y Liz haciendo de Ocaña, Brand, Kinké o Spencer.

Y Manolito Pérez, masajista, a la derecha, junto a Marcelo Campanal, recordando también a su padre, jugador y "arreglalotodo" del Club.

Mucha historia, y de la buena, en esa foto. Sabor a tiempos grandes de los de verdad.

domingo, 9 de octubre de 2011

Sánchez Pizjuán, por Pepe Lafita



Ramón Sánchez-Pizjuán, relieve en escayola
obra del escultor Pepe Lafita (Archivo del autor)

Fue Pepe Lafita, junto a su hermano Juan, fundador del Sevilla F.C. legalizado a la española, con visto bueno gubernamental definitivo en 14 de octubre de 1905.

Algún día contaremos la trascendental escaramuza que acaudilló Pepe junto al gran Paco Alba en el seno de la entidad sevillista en la primavera de 1908.

Pero hoy vamos con otra cosa. 

Hijo de artista y hermano de artista, el joven futbolista y directivo blanco, imaginero de las elegantísimas S, F y C entrelazadas que todavía se conservan en el escudo sevillista, fallecía a principios de 1945, en la antesala del mayor triunfo deportivo de los de Nervión en el siglo pasado.

Brazaletes negros por el fallecimiento del escultor.
Un equipazo clásico con Félix, Joaquín, Villalonga, Iturbe, López, Busto,
Mateo, Berrocal, Pepillo, Campanal y Alconero (Imagen cedida por Isaac García Solces)

Gil Gómez Bajuelo, el famoso periodista ultrabético de ABC, le dedicaba un elogioso memorial en las páginas de este diario, el 2 de febrero de 1945, del que entresacamos lo siguiente:



Lo que era difícil de imaginar es que, 66 años después del fallecimiento del artista, y 76 después de la obra a que se refiere el recorte, iba a aparecer precisamente ese medallón con la efigie de Ramón Sánchez Pizjuán.

Arriba lo tenéis.

jueves, 6 de octubre de 2011

Era hermoso y rubio como la cerveza



Nos referimos a Enrique Gómez Muñoz, "Spencer", el mejor "footballer" andaluz, según testimonio del "Divino" Ricardo Zamora.

Mucho se ha especulado acerca del origen de su apodo, apuntando la mayoría de teorías a la admiración que el trianero profesaba a un antiguo futbolista del mismo apellido que jugaba en Jerez, sirviéndole como tapadera para ocultar sus actividades deportivas a sus padres, que no la aprobaban.

Como todas las leyendas, ambas versiones tienen su parte de verdad y su tajada de fantasía, en no sabemos qué proporción.

Hoy añadimos a las anteriores, sin anularlas del todo, un nuevo dato: el factor físico, el parecido entre ambas estrellas del primitivo balompié andaluz, así como una nueva autoría del apelativo, que no sería cosa del propio Enrique, sino de sus compañeros.



Aquí está el texto que lo relata, conservado como una reliquia, y que pertenece a una antigua publicación que se conserva en el archivo de un servidor.

Que lo disfruten.



Yo, al leerlo, no he podido evitar acordarme de aquella letra de "Tatuaje", describiendo al triste marino de Rafael de León, que vino en un barco de nombre extranjero:

-Era hermoso y rubio como la cerveza ...

martes, 4 de octubre de 2011

Un bilardista en la corte del rey Roque


Rafael Jaén, con una curiosa elástica sin escudo

Cuando yo era pequeño, y comenzaba a frecuentar el Ramón Sánchez-Pizjuán, con sus muñones de hierro retorcido, sus cuatro focos gigantes en las esquinas, el cinturón de albero rodeando el césped y ese marcador electrónico Orient que hacía las delicias de la infantería, había un futbolista con el cuatro cosido a la espalda que llamaba mi atención poderosamente.

Primero, por su habitual vendaje en un brazo y, sobre todo, en segundo término, por tratarse de un consumado especialista en el lanzamiento de penalties, casi siempre raso, casi siempre cruzado y colocado a la cepa del poste, a la esquina del soporte de hierro que, todavía, antes del famoso (y falso) gol de Breitner, sujetaba las redes blancas sevillistas.

Con cuatro, cinco añitos en nuestro scorer particular, el penalty pitado, auténtica premonición del disfrute del gol, nos aseguraba a los niños de entonces comprobar, sin temor a distracciones, esa liturgia especial que tenía, y tiene, la suerte suprema del fútbol, con la esperanza cercana, ansiosa, del éxtasis goleador.

Ese jugador era cordobés, centrocampista patilludo, como se estilaba en esos tiempos, y que hoy llamaríamos mediocentro, con buena técnica y mucho oficio, protestón y con galones de líder.

Ese auténtico jugadorazo era Rafael (Rafa) Jaén.

Vino a un Sevilla de Segunda desde un Granada de Primera porque lo consideraba un paso adelante en su carrera: "jugar en un grande del fútbol español".

Roque Olsen, el hierático, gélido entrenador argentino con pinta de espía ruso, lo colocó inmediatamente en el eje del centro del campo, escoltado por la seda de Julián Rubio y el percal de Pablo Blanco.


Roque Olsen, entrenador del Sevilla F.C.

Sus actuaciones seguían siendo sensacionales, y digo seguían porque era, desde antes de llegar, uno de los asiduos "Kubala boys", como se les llamaba entonces, habitual en las convocatorias con la selección española en diversas categorías, "B", olímpica e incluso absoluta, pese a la difícil coyuntura que vivía su (nuestro) equipo.

Luego fue también pulmón de un Sevilla más selecto, con Carriega.


Paco, Juanito, Rivas, Sanjosé, Jaén, Dos Santos, Gallego, Scotta, Rubio, Cantudo y Yiyi

Futbolista valiente, racial, aunque a veces, cuentan que se escondía en algunos momentos difíciles durante los partidos. Mi recuerdo no da para tanto.

Sufrío lesiones que el equipo notaba en demasía, pues era de esos futbolistas que a veces se sienten más cuando no juegan que cuando están sobre el campo.

Los árbitros, los rivales, incluso sus compañeros, temían sus broncas, era muy temperamental.

Y ayudaba a los técnicos en la motivación, de andar por casa, de los propios compañeros. Todo ello lo podéis leer aquí, en esta magnífica entrevista.

Pero Jaén también tenía una faceta un poquito más peculiar.

Lo que yo llamo un ramalazo bilardista que ponía en práctica un domingo sí y otro también, mucho antes de que supiéramos siquiera de la existencia del gran Carlos Salvador "Pisalo" Bilardo.

Jaén se informaba de los problemas físicos de sus rivales, que si Fulano trae el tobillo izquierdo delicado, que si Mengano tiene problemas en el costado, que si a Zutano le duele el dedo gordo del pie ... ¿adivinan ustedes cuando llegaba el partido en qué lugar recibía cada uno de estos rivales una caricia de Rafa Jaén? Pues ya lo saben.

Se les quitaban las ganas de jugar al más pintado.

Supongo que a los hipócritas exquisitos del fútbol guay les escandalizaran estas cosas, pero así es el fútbol, y siempre lo ha sido.

Aaamén.