Mostrando entradas con la etiqueta HOY. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HOY. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2011

Varasvilloso


Con el máximo respeto que me merece el mejor portero de toda la historia sevillista, por encima incluso de los legendarios Eizaguirre y José María Busto, y que no es otro que nuestro (te llevamos y siempre te llevaremos en el corazón) Andrés Palop Cervera, creo que es de justicia aplaudir, con todos los honores y entusiasmos, el ejemplar inicio de temporada de nuestro guardameta titular en Liga, Javi Varas.
Sus reflejos, su concentración, su agilidad, están a la altura de los mejores, y sólo hay que pedirle (amén de que progrese en su técnica para los lanzamientos de penaltis) que no se lo crea, que persevere. Esto, teniendo en cuenta que no es ningún chiquillo, parece menos en riesgo que en otros casos, así que todo mueve al optimismo. Eso sí, vendrán días malos, inevitablemente, en probabilidad mayor tanto crece el número de minutos disputados, pero hay que confiar en que, arropado por los suyos, por la afición y por esa defensa (o sistema defensivo) que Marcelino está inoculando al equipo, el posible contratiempo no pase de ser un simple constipado.
Javi Varas, hoy por hoy, simplemente Varasvilloso.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mérida, mentiroso y cobarde



¡Qué fácil es tirarle piedras al Sevilla F.C.!

Tirar piedras y esconder la mano.

Cuatro partiditos, solo cuatro partiditos contra equipos de la Liga BBVA condenados a vivir en el último tercio de la tabla todo el campeonato, para que algunos que llevan tragando ya saben qué muchos años saquen el pescuezo del hoyo, no para presumir de lo suyo, aunque no sea para tanto, sino para zaherir al vecino.

Puro estilo ....

Sí señor.

Como ya hicieron cuando su triunfo en la Copa del 2005.

Y encima se atreven, olé sus cojones, a tildar al Sevilla de falta de categoría por no modificar el diseño de su portada web exclusivamente para homenajear a las criaturitas.

¿Se puede tener menos vergüenza?

Aquí tienen al ínclito ultrabético (disfrazado de periodista) de Javier Mérida, autor original de la última paletada de mierda contra el Sevilla.

Obsesionados por resucitar un ¿derby? con el que soñar.

Su actitud, ya lo han visto, desprecio, repugnancia, envidia hacia todo lo que sea el gran Sevilla F.C.

Como Griñán.

Como Lopera.

Como Fedriani.

Como tantos otros.

Luego dicen que generalizamos al meterlos a todos en el mismo saco y que herimos a su afición.

Que ladramos.

¿Pero es que hay alguno que se libre?

Mérida, vete a remover la mierda de tu casa, que hay mucha y que apesta a la legua.

¿Que no imaginabas lo que iba a pasar, ni que los medios nacionales se iban a tirar a la yugular del Sevilla?

No insultes nuestra inteligencia.

Eres un mentiroso o un imbécil.

O las dos cosas.

Lleváis toda la vida haciendo lo mismo, echando mierda sobre el Sevilla para tratar de rebajar su grandeza.

Es lo que has mamado, lo que te han enseñado, no sabes hacer otra cosa.

Déjanos en paz. Ni te acerques a decir una palabra del Sevilla, ni lo pienses siquiera.

Y ahórrate tus falsas justificaciones. Solo evidencian que eres una mala persona.

Por sus actos lo conoceréis.

Una resentida, cobarde y patética mala persona.

Pobre hombrecillo, lástima das.

lunes, 4 de julio de 2011

Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos

Fuente: ABC
Este famoso verso de Alberti resume a la perfección la filosofía del autor del último bodrio historicida en verdiblanco “Menta y nata”.

Vaya por delante que, pese al título, no estamos ante un clásico de la repostería, por mucho que le sobren dulzainas para paladares poco acostumbrados a las mieles del éxito.

Nos encontramos ante otro de esos tratados folletinescos que puede usted encontrar en el betishop de la esquina, en el lineal de los consoladores, y que sirve para dar gustirrinín a quienes solo se comen una rosca imaginaria en la oscuridad de su habitación.

La criatura que lo ha introducido … en el mercado no ha inventado el polvo (que diga, la pólvora), pues ya contábamos con sucedáneos de alto voltaje como las marcas “Nicolasín”, “Merceditas”, “Don Emilio”, y el más clásico de todos, “Antoñito de Cai”, un prodigio la mar de apañao, muy fiable, capaz de hacer vibrar al más frígido desesperado.

-Ay señor, no cuente usted más chascarrillos verdes …

En cualquier caso es comprensible que nuestro Ghepetto se muestre satisfecho con su Pinocho.

Es el no va más en su género, tiene sabores y todo (menta y nata), seguro que tiene éxito.

Me lo imagino en tantas mesillas de noche.

Cuánto placer íntimo sabiendo, como sabe, la de incautos que se agarran a lo que sea con tal de quitarse las telarañas del deseo.

A esos, les recomiendo mejor, es más efectiva, la viagra de toda la vida, pastillas Timoteo.

Y aunque comparto la tesis de ese gran ideólogo moderno que es Forrest Gump:

“Mi mamá dice que los tontos son los que dicen tonterías”.

Le añado que también son tontos, más si cabe, los que las oyen, se las creen y las compran.

Con las novelas de caballería pasaba lo mismo, y ya conocen ustedes como acabó Alonso Quijano.

Pronto, pronto, vendrá algún Cervantes palangana a poner las cosas en su sitio.

Mientras tanto, querido iluso, le digo usted, parafraseando al del Puerto (que no es precisamente Joaquín):

Usted es tonto y lo que ha escrito, le ha hecho dos tontos.

U más, que diría aquél.

lunes, 20 de junio de 2011

SALVEMOS EL MUSEO: Carta abierta al Presidente del Sevilla F.C.


Señor Presidente del Sevilla Fútbol Club:

Son muchas las voces que se alzan por la falta de información sobre lo que está ocurriendo con el Museo del Sevilla FC. La información sobre este asunto de interés llega a cuentagotas y nunca de una forma clara.

Entendemos que una Sociedad como el Sevilla FC debe buscar recursos económicos permanentemente y rentabilizar la mayoría de las inversiones que realice para poder ser competitivo en el panorama futbolístico mundial. Sería absurdo pensar lo contrario y somos perfectamente conscientes de ello.

Pero también creemos que no todo debe verse desde la óptica de la rentabilidad económica, hay otro tipo de “rentabilidades” para el sevillismo, como es el recreo y la abundancia en lo que nos ha dado la gloria. Una de estas muy pocas cuestiones, es la de que el sevillista pueda ver, vivir, revivir su historia materializada en forma de documentos, trofeos y distintos objetos conseguidos desde los inicios de la Sociedad.

No maginamos un futuro donde las Copas de la UEFA, las Supercopas, los trofeos al mejor equipo del mundo, las Copas de España, no puedan ser observados, admirados y que puedan asombrar, maravillar y encandilar al sevillismo. No concebimos que -en ese futuro que imaginamos- no se puedan rendir honores y homenaje al presidente que lo consiguió, ni a las personas que le rodearon para ayudarle, ni entendemos que la ‘Generación del Centenario’, con esos magníficos jugadores que nos alzaron a esa gloria infinita, no sean recordados como se merecen. Un Centenario puesto en marcha por usted mismo con gran éxito.

Aun así pensamos, creemos firmemente, que un museo sevillista siempre podría ser rentable, o cuanto menos que no crease pérdidas al Club y no es algo que la Sociedad anónima deportiva blanquiroja deba plantearse en comparación con otras sociedades y si lo hace debe verlo desde el punto de vista de que, las que nos rodean muy cercanamente, ya han hecho las inversiones necesarias para que sus museos sean puestos en marcha para goce de sus aficiones. No nos referimos a clubes como R. Madrid o FC Barcelona, que hace tiempo ya, mucho tiempo, que encontraron la forma de rentabilizar en todos los aspectos, no solo el económico, sus museos que hacen las delicias de sus aficionados.

El Sevilla FC no puede permitirse de ninguna de las maneras no poner en marcha un museo como se merece, sea rentable económicamente o no.

El sevillista que viaje no puede ver con desazón cómo en otras ciudades –o en esta misma- puede visitar un espacio dedicado a la historia del fútbol sin que tenga para sí, delante de sí mismo, aquello que nos convierte en el mayor y mejor Club del sur de España, porque el mayor y el mejor no quiera ponerlo en marcha. El mejor no solo debe serlo, sino parecerlo.

No entendemos cómo los museos de otros clubes españoles son rentables, sea esta rentabilidad del tipo que sea y aún de equipos más pequeños, y no lo es para el Sevilla FC.

Es por ello por lo que apelamos a su sentido común. Le emplazamos a que se reúna con los agentes necesarios y entendidos en estos temas de la historia sevillista para, al menos, cotejar las posibilidades, la viabilidad, de poner en marcha tan importante proyecto, que no solo consiste en la exposición de objetos, sino de la catalogación, conservación y estudio de los mismos para conocimiento general del sevillismo y no permitir nunca su desarraigo.

Sabemos de su interés por la Historia sevillista. Sabemos de sus ansias por conocerla. Sabemos de su apoyo permanente y constante en estos asuntos. Sabemos de sus reuniones para conocer los últimos descubrimientos históricos, nadie mejor que usted sabe del trabajo realizado. Gracias a ello hoy tenemos en propiedad una Copa de España y que gracias a esto no acabó bajo un autobús aplastada. Gracias al conocimiento de la Historia pudo conseguirse y a su apuesta por ello.

En nuestra memoria tenemos permanentemente el recuerdo de Agustín Rodríguez, historiador del Sevilla FC, que nos expresó en innumerables ocasiones la importancia que tenía para el Club una exposición de estas características. Y sabía de qué hablaba.

La Asociación de Sevillistas en la Red, Pepe Brand, que aglutina más de 150 blogs, páginas web y foros sevillistas, una blogosfera considerada la mejor y mayor de España, con un seguimiento de más de 100.000 lectores en su conjunto y que está a la altura del Club que usted preside, publica al unísono esta carta abierta dirigida a usted, sabiendo de sus declaraciones hechas recientemente, en las que manifestaba que el Museo debía continuar y no solo eso, sino que había que reforzarlo.

Sin más, reciba usted un cordial saludo.

VIVA EL SEVILLA FC

POR UN MUSEO SEVILLISTA, DONDE HABITAN LOS SUEÑOS QUE SE CUMPLIERON.

jueves, 3 de febrero de 2011

Miscelánea de neuras del día después


Al margen de los fichajes y la recién fenecida eliminatoria de Copa con el Real Madrid, desarrollada y culminada conforme al guión habitual (oficial) para estos casos, la actualidad deportiva sevillista ha estado marcada en los últimos días por las declaraciones del Presidente, José María del Nido, en torno a la posibilidad (quizás más bien, su deseo) de que Joaquín Caparrós retornase al banquillo del primer equipo blanco, en un futuro no muy lejano.

Respecto a la oportunidad de tales declaraciones, hay opiniones para todos los gustos dentro de la familia blanquirroja, desde quienes lo consideran una llamada de atención al actual técnico nervionense, Gregorio Manzano, a los que lo consideran, simplemente, una respuesta sincera (y nada nueva, por cierto) a una pregunta lógica del entrevistador, teniendo en cuenta que se trataba de una información confeccionada para el diario El Correo Vasco.

Personalmente, estoy más cerca de lo último, más que nada porque Manzano tiene contrato hasta final de temporada, pero sin compromiso alguno de renovación, ni siquiera por objetivos. Siendo realistas, la Champions está inalcanzable igual que resultaría increíble no clasificar para la UEFA Europa League (a la que supongo que, después de lo de ayer, se sumará el séptimo clasificado), por lo que, salvo milagro o desastre de los que hacen época, jugaremos la segunda competición europea el próximo año, con tiempo por delante para planificar la titularidad del banquillo y los necesarios ajustes (recortes) de plantilla.

Al hilo de todo esto, comentaba con unos amigos la sensación íntima de que, tanto las semifinales copera con el equipo madridista, tal y como se han desarrollado, como la idea de un Sevilla nuevamente comandado en lo deportivo por Joaquín Caparrós, me han recordado los inicios de la etapa presidencial de Del Nido, cuando nuestro Sevilla era aún ese Sevilla que no había ganado todo lo que vino después. Ese Sevilla que muchos pensábamos sería para siempre, seguiría siendo, especialista en morder el polvo en el momento y en las instancias más inoportunas.

Dicen que la historia se repite, y como si se tratase de un argumento circular, parece que nos obstinamos en confirmar ese viejo aserto, volviendo a ser masacrados a las puertas de la gloria por el poderoso club de Florentino, sin haber puesto, eso sí, de nuestra parte, toda la carne en el asador, porque el equipo no ha estado a la altura, en mi humilde opinión, y encaja mucho peor que antes cualquier puñetazo en la boca del estómago, en forma de arbitraje ruin o demencial ataque mediático. Tampoco hicimos todo lo que pudimos en aquella semifinal de 2004, sobre todo en la ida del Bernabéu, que finalizó precisamente con el mismo deprimente resultado que anoche embargó al sevillismo.

Aún así, la ejecutoria copera del todavía vigente campeón ha sido excelente, habiendo alcanzado las más altas cotas que el entramado mediático-futbolístico español está dispuesto a ceder: las migajas. El duopolio ya tiene su final teledirigida, sin duda alguna, un eficaz narcótico en manos de las televisiones, radios, y demás prensa amarilla al servicio del rodillo madridista, para paliar el desastre de una cuesta de enero histórica, que ha visto la liga finiquitada por vía sumarísima a manos (corrijo, manita) de Messi y su cuadrilla, un monstruo creado, no lo olvidemos, gracias a la soberbia de su propia víctima.

Así pues, nos espera una cuaresma en la que, salvo que cambien mucho las cosas en el torneo de la regularidad, asistiremos al enaltecimiento sin límites del “clásico” (gracias Valdano), nunca antes ni después más importante que ahora. Y eso es dinero, ingentes cantidades de dinero, sucio dinero, eso sí, para los medios, para sus patrocinadores, para la Federación que vela por los intereses ecuánimes de todos sus afiliados, para el duopolio. ¿A quién le importa lo demás? No estuvimos a la altura, sí, ya lo he comentado con anterioridad, pero ¿alguien piensa seriamente que si lo hubiésemos estado, nos habrían dejado participar en la final?

lunes, 24 de enero de 2011

Gracias, amigo

Agustín Rodríguez, a la derecha de la imagen, camisa azul,
entrevistando a Miguel Muñoz, entrenador del Sevilla F.C.
Agustín Rodríguez Jiménez.

Nunca se vistió de corto, ni fue dirigente.

No marcó ningún gol, ni lanzó una falta o un penalty.

Pero hizo por su Sevilla mucho más de lo que otros quisiéramos.

Consiguió una Copa en propiedad para los nuestros.

Su legado está aquí, y en otros muchos sitios web.

Está en el estadio, en el Museo, en libros, audios y videos de puro sevillismo.

Está en sus hijos, su familia, sus amigos.

Sevillista de talante, educado y conciliador.

Un ejemplo a seguir.

Y una pérdida insustituible en todo su valer y sentir.

Ya lo imagino organizando talentos en el tercer anillo.

Con White, con los Welton, con Ned ...

Alba, Gallegos, Langdon ...

Spencer, Kinké o Pepe Brand ...

Los dos guillermos, y tantos otros cracks.

Lo que más le gustaba del mundo ...


Gracias por todo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Limpia, fija y da esplendor


Como (casi) todo el mundo sabe, se trata del lema de la Real Academia Española de la Lengua.

Una triple definición de sus actividades que tiene más de desiderátum que de fórmula descriptiva.

Al menos, hoy, en que el laísmo cateto (verbigracia, del mayor pueblo de España, Madrid), el feminismo exacerbado y sus compinches están cómodamente instalados en sus sillones, mayúsculos y minúsculos, con los pies encima de la mesa, fumándose un puro, gramatical y ortográficamente hablando.

En su original vocación, el lema académico se parece mucho a lo que hacen un grupo de locos, majaras o genios que ejercen su sevillismo, no sólo en la grada, sino también, quizás sobretodo, en la penumbra de una habitación, frente al ordenador, rodeados de libros, recortes y viejas fotografías oxidadas de puro añejo.


Les conoceréis por sus logros.

Poco a poco los vamos metabolizando.

Incluso los mengues verdes tienen que hacerlo.

Limpia, fija y da esplendor.

Limpia, tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo limpiar.

Citando a la propia Academia, “quitar la suciedad o inmundicia de algo”.

Suciedad, inmundicia, cientos de kilos de basura que desde la acera vecina, primero, y desde la egomadrileñista, siempre, se han querido verter sobre la historia de nuestro Club.

Tópicos, mentiras, ruindades sobre nuestra condición social o sentimental, sobre la ilegitimidad de nuestra fortaleza deportiva, leyendas negras sobre algunos de los gigantes que han vestido nuestra camiseta, sobre el carácter de la afición.

Muchas, muchas capas de suciedad, auténticas paladas de mierda que han cristalizado en estratos, capas macizas de falsedad, acumuladas sobre el lienzo primitivo de nuestra singladura.

¡¡Claro que cuesta retirar la mugre!!

Si hasta a los nuestros (algunos) les parece que lo blanco era negro (o verde).

Pero ahí están ellos, con su pincelito, metidos en la zanja, retirando amorosamente el polvo de cada hallazgo.

Con la palangana, enjuagando el pasado, sumergiéndolo en agua purificadora.

Aclarándolo, despojándolo del odio impotente de muchos.

Catalogando, clasificando cada detalle, cada dato, que ya nunca más pasará desapercibido.

Restaurando, re-instaurando.

Construyendo, de-construyendo y re-construyendo, haciendo arqueología.

Como buenos herederos de aquel otro arqueólogo que fue Ned, nuestro padre.

Ya va estando en los libros (menos de lo que debería), ya está en la red que todo lo puede, también en el boca a boca.

Es imparable.

Fija, tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo fijar.

Viene al caso en su doble acepción de “hacer fijo o estable algo” y “determinar, limitar, precisar, designar de un modo cierto”.

Fijar, precisar, definir el contorno de las cosas.

Extraer los datos verdaderos y deslindarlos de los falaces e interesados.

Objetivar, con el solo, único instrumento de la evidencia documental contrastada.

Establecer la certeza, libre de incertidumbres.

Pegar, adherir al subconsciente común la buena nueva de nuestra tradición blanca y roja.

Usando responsablemente los cauces oficiales que lo permiten.

Trasladando la palabra sevillista, haciéndola escuchar, en el CIHEFE o en la IFHHS, los centros de administración y difusión más rigurosos en la materia.

Hablamos de España, pero también del mundo.

Hablamos de presente, pero también de mañana, de futuro, de siempre.

Y por último, da esplendor.

Dar “lustre”, arrojar "luz", proporcionar “nobleza”.

Asegurar, preservar, proteger la plata que vive en las vitrinas.

Y, de paso, sumarle el mayor brillo que se pueda.

El sevillismo tampoco lo sabe, quizás no importa.

Pero ese equipo de locos, ese “dream team” de las teclas y los datos, con el SFC en rojo sangre bordado al pecho, está reviviendo sus propios sueños de la infancia, está imitando a sus ídolos:

Luchando por atrapar la Copa del 39, es capaz de conseguir una liga (rectius, un título absoluto).

Y casi, casi de la chistera, se ha sacado una Copa en propiedad, la Copa del Centenario, el trofeo alzado a los aires por Javi Navarro en 2007 y Andrés Palop en 2010.

Si eso no es dar esplendor, hay que ser muy b... para no verlo.

Parafraseando a JF Kennedy, no se preguntan “qué puede hacer el Club por mí, sino qué podemos hacer nosotros por él”.

Estos tipos lo tienen claro.

Limpiar, fijar y dar esplendor a nuestra Historia.

Y mientras tanto, además, ¡qué bien se lo pasan!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Las cloacas de la rivalidad


Aquí están las pruebas, no hace falta comentar demasiado.

Bocazas verdes de todos los tiempos han acusado de lo mismo a algunos de nuestros mandamases, sin evidencia ninguna (como es su estilo).

Nosotros, para colmo, desde este blog, hemos demostrado documentalmente lo contrario.


Pudimos hacerlo, y no quisimos. Nos ofrecieron el sucio negocio y lo rechazamos.

Sin embargo, ellos, ese club simpático (?), de los débiles (?), que tiene tan buena prensa, permanentemente sometido y agraviado por su vecino (?), resulta que, por mediación de quien les representaba (y entonces TODOS idolatraban y le reían las gracias bajo la condescendiente expresión "estado puro"), pretendía aniquilarlo para siempre, con artes de corte mafioso al más puro estilo Corleone ("le haré una oferta que no podrá rechazar ...").

Vergüenza de esta ciudad.

Que tire la primera piedra el que esté libre de pecado.

Si hasta le pusieron su nombre al estadio, y lo celebraron por todo lo alto.

Y no, no me valen los falsos comparativos con alguien de enfrente, táctica de maquillaje también habitual.

No es lo mismo que un directivo incumpla la ley en su vida personal o profesional (lo cual está por ver) a que una entidad, por medio de su máximo representante, pretenda destrozar el sentimiento de cientos de miles de aficionados, y al club que representa la ciudad, con más de cien años de antigüedad e innumerables méritos deportivos acumulados.

Ellos, TODOS, le dieron la silla al monstruo, lo engordaron, lo adularon, suplicaron por él y su dinero, y si pecaron de avaricia y envidia, ahora no pueden pretender separarse de aquella "gestión", como si fuese ajena, de otro, de un desconocido, de un dirigente espurio que no actuaba conforme a sus voluntades.

Era quien les representaba.

Era quien los directivos, socios y notables, colocaron al frente.

Era el que la afición amaba.

Era el Club.

Como en otras ocasiones, las posibles turbulencias protagonizadas en el marco de la rivalidad local por el club de Nervión se quedan en simples anécdotas infantiles comparadas con los ataques recibidos desde el victimismo y la acomplejada inferioridad que marcan la existencia verdiblanca desde el origen de los tiempos (1909, más o menos).

Que os aproveche.

Por cierto, ¿cómo andáis de conciencia?

lunes, 13 de diciembre de 2010

El desprecio de la memoria


A raíz de un comentario en Columnas Blancas, enlazado al artículo SOS Museo del Sevilla F.C., acerca del escaso interés de la historia como bien de consumo entre los sevillistas, me veo en la necesidad, como aludido (autor del post), como damnificado (amante respetuoso de la historia blanca) y como sevillista (aficionado, accionista y socio durante 30 años consecutivos), de salir en defensa de nuestra memoria.

Desgraciadamente no es algo nuevo, ni se intuye fugaz, el maltrato sufrido por la Historia sevillista desde el principio de su existencia, de manos de nuestros eternos enemigos, Huelva y Balompié, la mayoría de las veces; pero de manos también, y aquí duele, de muchos de los nuestros.

Porque por acción u omisión, desconocimiento o simple negligencia, incluso soberbia, el sevillismo se ha dejado escribir su historia por otros, y apenas ha sabido defenderla, por la sencilla razón de que desconocía la Verdad, y no podía oponerla, inerme y carente de argumentos como estaba, frente a quienes la mancillaban a su antojo.

No se sorprenda nadie.

Es un hecho que se ha despreciado públicamente la Historia de nuestro Club, su trayectoria, sus triunfos, sus jugadores … Se les ha ninguneado y aún se les ningunea, baste pensar en cualquier iniciativa pública, por ejemplo, de la Junta de Andalucía o Canal Sur, en la que el Sevilla (casi) siempre sale malparado.

Ha habido otros que han dominado la propaganda, y nos han metido en la conciencia social mentiras que ni siquiera el propio sevillismo está en condiciones de contrarrestar. Mentiras que el propio sevillismo aún ignorante se cree.

Es un hecho también, objetivo e incuestionable, que se ha deshonrado, y se sigue haciendo, a quienes sirvieron a nuestro Club de forma intachable. A mi mente vienen inmediatamente prohombres objeto de burla y mofa, como Paco Alba, el Barón de Gracia Real, Ramón Sánchez-Pizjuán y otros muchos dirigentes, incluso nuestro actual Presidente, José María del Nido, sobre el que se vierten todo tipo de infamias cuando al menos, todavía, no ha sido condenado como autor de ningún delito por sentencia judicial firme. Cosa, por cierto, que no puede decirse, sin ir más lejos, de algún otro individuo adorado bien cerquita de aquí cual vellocino de oro, no hace cuestión ni de cuatro telediarios, y al que se le pretende equiparar precisamente para socavarlo.

La leyenda negra sevillista, montada sobre tejemanejes, artimañas, abuso de poder, tráfico de influencias federativas o políticas, violencia en su juego, etc., pese a su falsedad, la hemos sufrido todos en nuestras propias carnes, la seguimos sufriendo cada día, en el trabajo, en el mercado, en la calle, en los medios. No hemos sabido defendernos y ello nos ha hecho más débiles. O si lo prefieren, menos fuertes de lo que podíamos haber sido, de lo que somos.

Van ya tres siglos donde gracias a varias generaciones de sevillistas, entre ellas, la de mis abuelos y la de mis padres, hicieron posible que el Sevilla disfrute hoy de una posición de privilegio que es la envidia de muchos. Por eso me duele, y mucho, que haya sevillistas que se tildan de tales y menosprecian la Historia.

Pero más me duele porque precisamente si hoy se proclaman sevillistas es sin duda porque hubo alguien en su familia, en su entorno, en su colegio, que le inoculó el veneno del sentimiento blanco y rojo susurrándole a los oídos hazañas de Marcelo Campanal, Juan Arza o Paco Gallego.

Y que mantuvo la llama viva durante sesenta años hasta volver a ver a su equipo levantar una copa porque eran conocedores de aquel pasado de grandeza.

Se nos llena el pecho presumiendo de títulos, y nunca se nos olvida incluir entre ellos nuestro campeonato de liga de 1946 y nuestros tres primeros títulos del Campeonato de España. Bien que los invocamos, porque hasta hace cuatro años, eran los únicos que teníamos. Vivíamos del pasado, nos decían.

La Historia, la imagen, la leyenda del Sevilla F.C. no es una cuestión de cuatro chalados a los que nos gusta y divierte la investigación sobre nuestro pasado. Es patrimonio de todo el sevillismo. Su conocimiento, su defensa, más que un derecho, debería ser una obligación de todos los socios y accionistas, casi impuesta estatutariamente.

Porque ello nos haría más fuertes, menos vulnerables, nos permitiría ampliar y fortalecer nuestra masa social, mejorar nuestra imagen o adherir nuevas simpatías y a la postre, todos estos intangibles, redundarían en mejores resultados deportivos, esos que nos interesan a todos los sevillistas, incluidos sus investigadores.

El mantenimiento del Museo tiene un valor altamente simbólico, como la tala de un árbol para los ecologistas o la recuperación de un esqueleto de dinosaurio para la arqueología.

Sería señal de que el Sevilla, como institución, es un colectivo comprometido con su Memoria, una entidad que conoce y valora el peso de la Historia, respeta sus orígenes y la concibe como un instrumento para lograr y facilitar el fin principal: la grandeza, la fortaleza del Club.

No, no voy a encadenarme a las puertas del Museo para que no lo cierren, que de extremistas ya está el fútbol lleno. Pero sí que pondré modestamente lo que pueda aportar para que el recuerdo de mis mayores, los padres del sevillismo, siga vivo y fresco, y pueda perpetuarse como se merece.

A lo mejor el consumo de libros de historia sevillista, en términos puramente comerciales, es escaso, como afirman algunos. No lo creo, seguramente estará en línea con el paupérrimo nivel de abasto literario de un país como España, su región andaluza y Sevilla en particular.

Tal vez simplemente sea una cuestión de pelas o tenga que ver con las dificultades de lanzamiento y promoción que una obra de este tipo tiene.

En cualquier caso, animo a quien piense lo contrario a que se mueva por este blog, o por cualquier otro de los Guardianes de la Memoria, visite sus entradas, y compruebe el número y la calidez de sus comentarios, a ver si le sirve como termómetro para valorar el interés que despierta la Historia.

Y no sólo entre sevillistas.

Esta es mi opinión, que gustosamente someto a cualquier otra mejor fundada en Sevillismo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

S.O.S. Museo del Sevilla F.C.


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.


Asimismo, os animo a dejar vuestros comentarios.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cantidubi-dubi-dubi, cantidubi-dubi-dá


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.


Asimismo, os animo a dejar vuestros comentarios.

martes, 5 de octubre de 2010

Gaudium et spes


Expresión conocida popularmente entre los católicos por su significado pastoral, viene sin embargo a estos lares por su sentido literal latino: los gozos y las esperanzas, personalizados en el primer filial sevillista, nuestro querido Sevilla Atlético.

Uno que no es hombre de fútbol sino simple aficionado (es curioso que para poder ser considerado como lo primero hay que cobrar dinero, en lugar de aflojar la cartera, como hacemos los segundos), no deja de ilusionarse a la par que disfrutar viendo lo que se cuece en el equipo de Ramón Tejada.

Porque méritos al margen de su entrenador, que los hay y muchos, lo cierto es que se vislumbra una “camada” (como diría Pablo Blanco) verdaderamente ilusionante. Los nombres están en boca de todos, y no hace falta individualizar en éste o aquél: laterales, mediocentros, extremos, delanteros, en todos los espacios del terreno de juego aparecen chavales que apuntan maneras, en los que se intuyen posibilidades de ser figuras del fútbol, y de las caras.

En los últimos y memorables tiempos que tanto recordaremos de nuestra historia, la cantera ha sido responsable también, en un alto grado, de los logros alcanzados. Escalonadamente, futbolistas de la talla de Marchena, Reyes, Puerta, Navas, Ramos, Capel o Perotti, entre otros muchos, han ido proporcionando al primer equipo la masa crítica necesaria para catapultarlo a los lugares más altos del balompié mundial, tanto con su juego, como en algunos casos, por los ingresos que han proporcionado a la entidad. Tres de ellos, además, se han doctorado cum laude como campeones del mundo, el verano pasado en Sudáfrica, lo que constituye un hito extraordinario dentro del fútbol español.

Al igual que en otros órdenes de la vida, la demagogia y la envidia aparecen de vez en cuando en forma de crítica interesada sobre el trabajo realizado en los escalafones inferiores. Incluso tiene uno que escuchar a algún impresentable afirmando impunemente que si tal o cual cluz, con no sé qué entrenador que acaba de llegar, tiene una cantera de cine porque en el primer equipo han aterrizado “n” jugadores, después de no sé cuantos años.

Y digo yo, el mérito de esta labor estará en sacar el mayor número de “producto” posible, pero de la máxima calidad que se pueda. La Real Sociedad o el Osasuna, con todos mis respetos, podrán tener actualmente un 80% o un 60% de jugadores canteranos, pero de un nivel que de momento da sólo para pelear por no descender. En otras etapas de la historia sevillista, también fue así, no lo olvidemos, y es para estar orgullosos, porque en aquellos momentos, los jugadores de la casa permitieron que el Club sobrellevase dignamente su difícil situación.

Pero el Sevilla F.C. actual, ése que desde hace algunos años se ha instalado en las alturas, no puede conformarse con canteranos que den un nivel medio de Primera División. Ejemplos tenemos hoy día en nuestra primera plantilla de chavales capaces de deslumbrar en equipos medios de la categoría y a los que les cuesta un mundo tener minutos aquí. No se interprete esto como que “no valen” para el Sevilla. Su aportación es necesaria, y normalmente, su bajo coste hace que en términos de rentabilidad, se conviertan en una opción mejor que determinados fichajes de poco o nulo recorrido.

Ahora bien, desde que estamos donde estamos, la cantera blanca se está viendo obligada a un proceso de depuración y mejora constante en sus "productos" finales, absolutamente necesario para poder triunfar. El mérito de los Cala, Luna o Rodri, por citar a algunos de los últimos en llegar, está en que deben funcionar en el contexto de un equipo Campeón. Cuando alcanzan el primer equipo, no es que estén preparados para jugar en Primera, es que deben estarlo para rendir en un equipo de la élite del fútbol internacional. Aquí reside la dificultad, y al mismo tiempo, el gran mérito de quienes gestionan este valiosísimo recurso.

Y la pinta que tienen los que lo bordan en Segunda B es fenomenal. No me refiero a juego colectivo ni a resultados, mérito que achaco más al entrenador que a otra cosa, y que nos proporcionan ese gozo actual al que me refería al principio. Me refiero a las prestaciones que ofrecen, a lo que se ve aunque todavía no se vea, a los gestos, los giros, los controles, la visión periférica, el oficio. A fin de cuentas, el futuro, la esperanza.

Veremos si el tiempo, ese Juez implacable, nos da la razón.

Y no olvidemos lo que decía Daniel Bertoni, “en esto del fútbol, además de valer, has de tener suerte”.

Esperemos que no les falte a los nuestros.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Un cese, dos calvos y tres retos


La etapa de Antonio Álvarez como entrenador del Sevilla F.C. ha finalizado, confirmando desgraciadamente los temores que muchos vislumbrábamos (sin ser ningún hacha) acerca de si en realidad dicha etapa debía haberse iniciado.

Lo cierto es que, como ya comenté en su momento, Álvarez pasará a la historia del Club, en lo positivo, además de por haber sido un extraordinario jugador, por la brillante conquista de la quinta Copa de España que luce en las vitrinas de nuestra sociedad; mérito que no es moco de pavo, si echamos la vista hacia atrás para contemplar nuestro palmarés, y al que nunca debemos quitar un ápice de lo que realmente se merece, no en vano, en muchos lares, un título copero puede bastar para proyectar a la categoría de mito a cualquier entrenadorcillo del tres al cuarto. El paso del tiempo desvelará si este recuerdo principal, así lo espero, es capaz de ganar la batalla de la memoria a los pésimos resultados obtenidos en la Supercopa de España y en la previa de Champions de 2010 este verano, dos episodios, fundamentalmente el primero, que se cuentan entre los fracasos más sonados de nuestra biografía, por aquello de la trascendencia histórica de lo que nos jugábamos en ellos. En cuanto a sus desafortunadísimas declaraciones post-partido, sobre todo las de la noche del cuatro a cero de Supercopa en Barcelona, prefiero olvidarlas sin más, ya me hicieron bastante daño en su momento.


En medio de toda esta situación tormentosa, los notarios de la realidad deportiva sevillana andan señalando con el dedo al Presidente Del Nido y al responsable de la parcela técnica, Monchi, los dos calvos, como culpables plenipotenciarios de lo ocurrido, en un ejercicio que si bien parte de una base razonable (como casi siempre en ellos), se dispara (también como casi siempre) hasta el extremo de ningunear sus trayectorias y hurgar maliciosamente en su prestigio ante los aficionados, bordeando sistemáticamente las descalificaciones personales. Se ve que  Álvarez no les parecía carroña suficiente. Sinceramente, y visto desde fuera, parece que algunos periodistas disfrutan con ello, y si no es así, lo disimulan muy mal. Debe ser cosa del velo sagrado de la independencia y la objetividad periodística, que ellos pensarán que todo lo tapa. Me refiero a sus excesos, claro.

No obstante, no quiero que las batallitas contra la prensa desvíen mi atención sobre el difícil, aunque reconducible, momento que atraviesa nuestro Club en lo deportivo. En este sentido, entiendo que debemos compartir la crítica sincera que se merece la planificación deportiva de esta temporada, porque como sevillista de a pie, pero con muchos años de fútbol a mis espaldas, creo sinceramente que poner en manos de un principiante un grupo de élite como es nuestra primera plantilla, resultaba demasiado arriesgado, como así se ha demostrado. En su día afirmé, y ahora mantengo, que la decisión de entregar el mando del vestuario a Antonio Álvarez era difícilmente sostenible en términos objetivos a la hora de rendir cuentas ante los accionistas y los aficionados. Que nosotros, como meros espectadores de base, nos dejemos llevar por los efluvios de la victoria –léase el Rodrigazo de Almería y el triunfo copero en la finalísima del Camp Nou- puede estar justificado por la ignorancia de la que se nos suele acusar, pero que desde dentro de la entidad el análisis parezca quedarse en la superficie de esos resultados, o en otros parámetros imaginables por casi todos, pero de dificilísima prueba, es algo que conviene revisar. Y con urgencia. No ha sido así precisamente como los calvos hicieron gigante a este Sevilla.

Como efecto colateral, la desafortunada elección de Antonio Álvarez como entrenador nos ha privado de ponderar la verdadera valía de algunos de nuestros jugadores. Puede que el listón de la calidad en algunos componentes del equipo, y por ende, en el colectivo, haya bajado, pero tengo la sensación, no ahora, sino desde hace incluso tres temporadas, que algunas apuestas importantes de la secretaría técnica no nos han enseñado ni de lejos sus auténticas cualidades, quizás porque no se les ha extraído por quienes correspondía todo ese rendimiento que les acreditaba previamente. ¿Problema de nivel de los jugadores? ¿Problema de los técnicos? Posiblemente un poco de todo, pero insisto, no creo que hayamos visto al mejor Konko, ni al mejor Acosta, al mejor Negredo ni al mejor Cigarini. Y aún así seguimos instalados ahí arriba. Puede que para  muchos aficionados, es lógico, el vaso de la paciencia se haya agotado, y no quieran ver a estos jugadores (y otros) ni en pintura, pero al menos un servidor espera que ahora, con un técnico a priori sensato como Manzano, experimentado, sereno, podamos calibrar con criterio las condiciones que en su día hicieron a la dirección deportiva decantarse por estas adquisiciones.

Y tras el balance, es tiempo ya de mirar hacia adelante. Pasadas las lógicas convulsiones de esta crisis de grandeza (sí, de grandeza, como suena), hay que poner el alma en recomponer el rumbo. Un cambio de entrenador es ley consuetudinaria en el mundo del fútbol, no hay que rasgarse las vestiduras, y afortunadamente es muy pronto, queda toda la liga y toda la copa por delante, e incluso una Europa League que, aunque demasiado complicada así, a contrapelo, como tenemos que afrontarla tras la derrota casera ante el PSG, puede ser otra maravillosa aventura si somos capaces de superar la liguilla. Tres competiciones tres, para soñar en positivo, tres retos importantes que todavía hay que pelear. Así que fuera pesimismos, recuperémos la confianza y la ilusión.

Contamos con la ventaja de que sabemos levantarnos, lo hemos hecho muchas veces, y que podemos aprovechar ahora con máxima inteligencia la lección que nos ha tocado aprender. Contra viento y marea.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Mi desconfiado equipo


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo, os animo a dejar vuestros comentarios.

viernes, 2 de julio de 2010

Valenzuela, te crece la nariz


La calumnia como único argumento. La mentira como arma arrojadiza. Una vez más, esa lección bien aprendida desde siempre, tan del gusto de los envidiosos, de buscar en el infundio la manera de tapar las propias vergüenzas.

Esta vez ha sido un triste personaje (no hay nada más triste que prestarse a la indignidad por sumisión a tu amo) el que ha vuelto a poner de actualidad el viejo y manido discurso del Sevilla como culpable de todos los males que azotan la existencia verdiblanca:

"La actitud del otro equipo de la ciudad es lo más bajo que he visto en años. Estamos hundidos. No pueden con nosotros y la única manera que encuentran es robarnos a jugadores con las peores artimañas. Vienen a convencer a chavales de diez u once años con dinero. Vamos a defender a nuestros jugadores de esos carroñeros..."

Sencillamente de risa, a la altura de los mejores chistes que se hayan podido escuchar últimamente, sobre todo eso de “...no pueden con nosotros...”.

¿Se refiere Vd., “señor” Valenzuela, a poderío canterano?

Si es así, permítame recordarle unos cuantos nombres, así como el que no quiere la cosa, por si le suenan de algo: Rodri, Luna, Cala, Diego Capel, Diego Perotti, todos ellos canteranos sevillistas, todos ellos Campeones absolutos de España.

También estos otros: Carlos Marchena, Sergio Ramos y Jesús Navas, educados asimismo en el carácter y la calidad que sólo se mama en la carretera de Utrera, y que se están entreteniendo, nada menos, que en disputar el Campeonato del Mundo en Sudáfrica. Quién sabe si incluso saldrán campeones.

Más nombres, ya termino: Fernando Vega, Salva Sevilla, ¿sabe dónde aprendieron a jugar a la pelota? ¿Le refresco la memoria?

Evidentemente, ante argumentos tan sesudos y razonados como los que utiliza el “señor” Valenzuela, el asunto no merecería mayor comentario, si no fuera porque este empleado de segunda (fila, por supuesto) acusa al Sevilla Fútbol Club de “robar” jugadores de la cantera verdiblanca, pretendiendo desenterrar batallitas de rivalidad pretéritas que al más grande equipo de Andalucía de todos los tiempos le traen, desde hace ya mucho, completamente al pairo.

Una acusación de robo es algo muy grave, oiga. Es algo que no puede dejarse pasar sin más. Evidentemente, el Sevilla Fútbol Club tiene demasiada categoría como para salir a la palestra para responder este despreciable ataque, pero la voz del sevillismo no está solo en el Club, está también en sus aficionados y en su comprometida blogosfera. Hoy, como siempre, saldremos al paso de las patrañas, y dejaremos las cosas en su sitio, no como nos lo quiera imponer cualquier resentido con un micrófono en la boca.

Robar, “señor” Valenzuela, como todo el mundo sabe, excepto Vd., incluso en su acepción más vulgar, implica una desposesión inconsentida de algo, que se toma con violencia o con fuerza. A sensu contrario, no hay robo, entérese bien, cuando el objeto sobre el que recae la acción (en este caso, sujetos, “chavales de diez u once años”) consienten voluntariamente a ello; mucho menos cuando legalmente dichos “chavales” no tienen dueño.

Pero es que además, esa entidad a la que Vd. arroga inapropiadamente la condición de dueño de los “chavales” (aprenda Vd. un poco de legislación deportiva y de Derecho Laboral para no ser un bocazas, “señor” Valenzuela), es tan manifiestamente negligente en el trato que les brinda que lo sucedido no solo es lógico y natural, sino que ya estaba tardando y sabe qué, seguirá sucediendo, mientras no busquen Vds. remedio a la cosa.

Póngase Vd. en la piel de los padres, “señor” Valenzuela.

Mejor aún, pregúnteles por qué sacan a sus hijos de la cantera verdiblanca.

Eso no interesa saberlo, ¿verdad? No interesa que salga a la luz, es más fácil mancillar el buen nombre del vecino, a ver si de paso nos ganamos una subidita de sueldo.

No lo digo yo, “señor” Valenzuela, lo dice cualquiera de los padres afectados, y lo dice también cualquier aficionado bético independiente de los muchos que integran su club, no hace falta más que escuchar tertulias como las del programa radiofónico Estilo Betis, en Radio Estilo (el cual sinceramente le recomiendo), para comprobar las constantes denuncias de abandono a los chavales canteranos que se hacen desde dentro de su propia casa, no los malvados sevillistas a los que Vd. tanto envidia.

Lo dicen béticos de pro, de toda clase y condición, que ponen el grito en el cielo cuando se habla de aspectos tan básicos en la gestión de la cantera como los desplazamientos para entrenar o para jugar los partidos, las paupérrimas instalaciones, el equipamiento o la temperatura del agua de las duchas, etc. Circunstancias todas lamentabilísimas que han llegado a determinar en muchos casos el fin de la carrera deportiva de unos chavales que han visto morir su sueño de ser futbolistas del Betis. Y créame que sé de lo que hablo, pues esto es exactamente lo que le ha sucedido al hijo de mi asistenta, en un caso que he podido vivir de primera mano.

De estos chavales Vd. no se acuerda, “señor” Valenzuela, le importan un pepino. De los que Vd. se acuerda son de aquellos que en vez de tirar su carrera por la borda han decidido llamar a las puertas del Sevilla Fútbol Club, voluntariamente, sin que nadie haya ido a buscarlos, atraidos por el maná, no del dinero, sino del trato correcto, la educación, las atenciones, el respeto, la protección, en definitiva, de una entidad que sí está dispuesta a invertir en el talento de unos pequeños que también son personas y se merecen tener la oportunidad de cumplir el sueño de ser futbolista profesional.

Guárdese sus acusaciones, “señor Valenzuela”, le falta legitimidad, y haga examen de conciencia. Y sobre todo, hágase un favor, déjenos en paz a los sevillistas y al Sevilla Fútbol Club. Le viene grande, muy grande.

lunes, 7 de junio de 2010

Los "cazapatrañas"



Pido perdón por anticipado a los protagonistas principales de este post por el guiño facilón a la película ochentera de Ivan Reitman conocida por (casi) todos, en la que unos extravagantes parapsicólogos se ganan la vida capturando fantasmas con unos métodos de trabajo ciertamente poco ortodoxos.

Los “cazapatrañas” a los que yo me refiero, ni son extravagantes (salvo que en el concepto se engloben los “locos del fútbol”) ni utilizan procedimientos al margen de lo académico. Más bien al contrario, no alzan la voz hasta que los asuntos en los que trabajan están convenientemente maduros, aptos para el consumo público sin ningún tipo de fisuras.

El símil del encabezado hace relación al objeto sobre el que recae su misión, los fantasmas (y sus patrañas), que como todo el mundo sabe, no existen, son pura fantasía, producto de la imaginación de seres humanos especialmente sensibles y predispuestos a la seducción de lo sobrenatural, legendario o etéreo. Unos seres temerosos, dueños de un “sexto sentido” que constantemente reprochan a quienes viven en la realidad mundana –¡qué ordinariez, por Dios!- que no están locos, que de verdad, de verdad, los fantasmas existen, están con nosotros.

En nuestra película, los fantasmas son malos, asustan, mienten. Curiosamente comparten el mismo color que el más fiero fantasma de Reitman. Verde.

Los “cazapatrañas” son los buenos.

El término “fantasma” tiene interesantes acepciones en el Diccionario RAE, por ejemplo:

“1. m. Imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía.

2. m. Visión quimérica como la que se da en los sueños o en las figuraciones de la imaginación.

4. m. Espantajo o persona disfrazada que sale por la noche para asustar a la gente. Era u. t. c. f.

7. m. Aquello que es inexistente o falso. U. en apos. Una venta fantasma. Un éxito fantasma.”

Nuestros particulares “cazapatrañas”, conozco a unos cuantos, han cazado ya varias piezas de auténtico postín, y siguen erre que erre a lo suyo.

Literalmente han desintegrando, con el sofisticado armamento de las pruebas documentales, algunos de los más graves infundios sobre los que se ha venido construyendo la historia del fútbol sevillano, desde las fechas fundacionales de los primeros clubes, a los hitos generadores de los mismos, pasando por el impacto de la guerra civil en su devenir posterior, el perfil social de sus aficionados o el trato dispensado por las autoridades públicas a cada entidad, ayuditas, favorcitos y demás mangoneos al uso.

Están alojados nuestros “cazapatrañas” en la red de redes, aquí tenéis algunos de los laboratorios desde los que investigan nuevos antídotos con los que fulminar a sus presas:






Algunos fantasmas, y sus correspondientes patrañas, ya habían quedado desmontadas por ese pérfido invento que son las estadísticas, los números, los resultados, que malamente conjugan con valores intangibles tan del gusto de los fantasmas, como el espiritismo, la filosofía, el placer de la derrota y demás pamplinas propias de segundones y acomplejados. Ay la tercera dimensión. Claro que siempre puede llegar un experto –¡camarerooo, una de “carrillada”!- para retorcer las cifras a su gusto. Doblada y sin vaselina (con perdón), que no se dan ni cuenta. En fin, cosas de fantasmas.

También existe la vía tozuda, la del que insiste sin desmayo en dar (pretender) sustillos –¡que viene el looobo, que viene el looobo!- en forma de enciclopedias de no sé cuantos tomos nunca publicados sobre centenarios fantasmas, partidas de nacimiento nunca vistas y fantasías delirantes que, algo de masoquismo debe haber en el caso, producen el más profundo estremecimiento entre sus lectores. De risa, por supuesto. Estos seres extraños que habitan castillos y castillejos vomitan veneno verde a cañonazos, como la niña del exorcista, y encima quieren ser reconocidos como los nuevos Tucídides de nuestro siglo. Más les vale apuntarse a un casting para el remake de la familia Monster o, como son inmortales, esperarse al próximo centenario, a ver si para entonces, cuela la idea.

Finalmente, otras –patrañas, claro- cuesta más trabajo destruirlas, porque los fantasmas que las difunden se alimentan de una bien ganada fama en otros menesteres, de forma que nadie (casi nadie, que nuestros “cazapatrañas” sí que sí) se atreve a toserles. Son fantasmas de aparente autoridad, que han escrito muchos libros, pero cuando se trata de vender historietas para adeptos sensibles, son los primeros en perder los papeles. Lo digo de verdad, los papeles nunca aparecen, se les olvidó mirar en los periódicos y contrastar los datos. O lo que es peor, prefirieron ocultar lo descubierto, mejor que no se sepa, que se nos acaba el chollo. Total, un pequeño detalle sin importancia, si no fuera porque las hemerotecas digitales han venido a democratizar el mundo de la investigación retrospectiva (prefiero llamarla así, la historia, para los historiadores), y el acceso a la información periodística de época ya no es el coto privado de unos cuantos, que jugaban con la seguridad de que nadie (casi nadie, que nuestros “cazapatrañas” sí que sí), podía comprobar sus afirmaciones. Tocomocho literario, que se llama el asunto.

Bueno, bueno, esperemos tranquilos y confiados. Ya no nos asustarán más por las noches con aquello de ¡que viene el coooco! Los fantasmas verdes tienen las horas contadas, se lo aseguro.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Poderosas razones para la continuidad


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo os invito a dejar vuestros comentarios.

lunes, 24 de mayo de 2010

El día de las caritas


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo os invito a dejar vuestros comentarios.

domingo, 23 de mayo de 2010

Una resaca que aún dura


Admiro a quienes tienen la capacidad mental de aislarse y escribir una entrada brillante, o al menos decente, después de algo tan grande como es levantar una Copa. Se ve que me hago mayor, porque tardo en recuperarme más de la cuenta. Ciertamente hice un viaje en plan tranquilo para esta final, haciendo noche tras el partido, y me he dejado un par de días out of order, pero visto el aluvión de excelentes artículos publicados en la blogosfera sevillista, he preferido esperar y madurar las vivencias de la inolvidable jornada de gloria a mil kilómetros de Nervión antes de machacar el teclado.

Lo primero que me viene a la mente (en realidad, lo tenía pensado desde hace tiempo aunque algún colega se me haya adelantado), es que nuestro Sevilla es el amo -deportivamente hablando- del Siglo XXI. Una entidad, un equipo, que pasea su fútbol por esos campos de Dios en los tres últimos siglos, ha llegado a su tercera centuria para explotar en una década prodigiosa plagada de éxitos al alcance tan sólo de los más privilegiados. Debo dar las gracias a mis mayores por hacerme sevillista y al altísimo por permitirme vivir estos momentos con salud y con la capacidad económica y profesional necesaria para no perderme ninguno de estos hitos memorables. Estuve en Gelsenkirchen, en Eindhoven, en Mónaco por dos veces, en Glasgow y en Madrid, ahora también en Barcelona. Cómo me lo iba a peder. Pero no me olvido tampoco de Conil, Leganés, Cádiz o Toledo. Decían algunos que no había visto una final en mi vida, pues ya van siete, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete, y si Dios quiere, en agosto, serán ocho.


Llego a Barcelona a eso del mediodía del miércoles, 19-05, dígitos mágicos, como me decía Aurora, y me entero que nos alojamos en el mismo hotel que el Atlético de Madrid. Toma ya. El Hesperia Tower. Me subo al ascensor y se mete conmigo un futbolista de nuestro rival que si llega a ser Kun o Forlán, se lleva la uña del dedo gordo del pie negra para el Camp Nou. Bromas aparte, tengo que quitarme de enmedio como sea, que eso de compartir horas previas con los patéticos seguro que trae mal fario. Taxi para el puerto viejo, para almorzar en Barceloneta. Taxista de Donosti, futbolero hasta las cejas. Y te das cuenta de lo que se valora a nuestro equipo allende nuestra tierra. El tipo no tenía ninguna duda de que ganaríamos: "El Sevilla sabe jugar las finales, es mucho más fuerte mental y físicamente que el Atlético..." Cuánta razón tenías, amigo.



Almuerzo apoteósico en Barceloneta, terraza al mar, rodeados de aficionados rivales, presumiendo de sevillismo. Mi hermano Manuel, mi primo Antonio, escultor de copas de cartón-piedra para cada final, su padre Antonio, el trío de los Monge ... Comilona, con paella doble y brindis con cava para presagiar el triunfo. Sobremesa larga de la que no pude escaparme para echar un ratito con mis amigos de Radio Estilo (no sabes José Manuel cuánto lamento no haber podido entrar en antena, estoy deseando que me cuentes la experiencia ...). Vamos camino del estadio y presintiendo ya los grandes momentos que nos esperan. La afición sevillista rebosa por las calles anexas al coliseo azulgrana, caras alegres, ilusiones intactas... Cómo me acuerdo entonces del gol de Rodri en Almería, de su mirada de halcón, siguiendo la presa del balón, hasta cazarla y ponerla en las mallas. Como decía el gran Alvarado, ahí comenzamos a ganar la final.




Entramos en el campo de juego, y apenas podemos contener la respiración. Es un escenario magnífico, a la altura de los más grandes. Un escenario hecho para la victoria del Sevilla Fútbol Club. Respirando fútbol de otro mundo, con reminiscencias de aquella otra tarde de mayo, cuando el deporte rey quiso homenajearnos con un título uefo en el inigualable Hampden Park.




Y llega la hora de la verdad.

Barcelona se hizo Mónaco y el Luis II se convirtió en el Nou Camp. Nadie daba un duro por nosotros, salvo los sevillistas, como aquella otra vez. Igual que entonces, la puesta en escena estaba preparada para regalarle la copa a los otros: lugar, fecha, árbitro, incluso el guiño de la entrega del trofeo por el heredero a la corona, que ya sabemos de qué pie cojea.




Pero sale el Sevilla de las grandes citas, el Sevilla corajudo que todo lo puede, jugando la final que quería jugar, controlando el partido en todo momento, con clase, con fuerza, como no había sido capaz de hacerlo en toda la temporada. Gol tempranero como en Mónaco 25-08-06, zarpazo impensable de Diego Capel, y a esperar en la retaguardia. De vez en cuando, un latigazo a la contra, dándole tanza al rival, asfixiándolo en una red de túneles de almadraba hasta condenarlo a una muerte segura. Inmenso Renato, extenso Zokora, y los franceses de menos a más, viniéndose arriba con los minutos, como los toros bravos. Andrés haciéndose gigante dentro de su gigantismo, la madurez de Capel, el tesón de Luna, la divina excelsitud de nuestro Mesías ...



Nos falló el tanto de la tranquilidad, en la inmejorable ocasión que tuvo Negredo tras el tacón de Kanouté, y por eso sufrimos, aunque más en la grada que en el campo. Pasan los minutos, se crecen los nuestros, viene la ayuda de los banquillos, con una tangana que somete el partido a nuestro poder absoluto, aparece Romaric, rocoso y versátil como nunca, y en plena agonía por el final de los tiempos, el niño, el futbolista seise, Jesús el de los Palacios, el duende, se calza los patines de seis ruedas para deslizarse por la hierba, responde con un salto a una coz de un tal López, se eleva como una pluma ante la embestida de Domínguez, se planta ante el altar de la gloria y le hace un requiebro a la historia. Goooooooooooooooooooooooooool del que no tiene gol. Golazo de los campos de tierra en la carretera de Utrera. Metáfora de la ejecutoria de un club que sabe que la grandeza se consigue sacándola de sus propias entrañas.



Felicidades hermanos, alegrémonos, proclamenos nuestra orgullosa herencia por donde quiera que estemos, con clase, con respeto, con sabiduría. Sabed que este título ha escocido mucho. Tened en cuenta que algunos confiaban, se consolaban, e incluso proclamaban, que todo había acabado tras la etapa de Juande. Recuerdo que escribí sobre esto tras clasificarnos para la final aquella agónica noche de Getafe. No señor, tristes agoreros, no se había acabado. El "paréntesis Juande" fue una etapa fabulosa, sin duda, por la concentración irrepetible de éxitos que acumulamos, pero aquello no quita lo que ahora tenemos: un año penoso, lamentable, difícil, que ha terminado con una clasificación Champions y el quinto título copero.

Nos espera otro largo y cálido verano, disfrutando del fútbol, saboreando los triunfos en la memoria, luciendo orgullosamente nuestro sevillismo con la esperanza de más y mayores éxitos a poco que las cosas sigan haciéndose igual de bien y los palos que recibamos se reduzcan a lo justo y necesario.