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domingo, 2 de octubre de 2011

La parada de los monstruos

Y que nadie se me enfade.

Parada, desfile más bien (¡aay, esas malas traducciones del inglés!) de recuerdos imborrables, extraños, amables.

Monstruos, porque más allá de su apariencia, su voluntad, sus méritos, son rechazados, marginados, ninguneados por la masa.

Mi gusto por algunos, muchos, jugadores sevillistas “incomprendidos”, de esos a los que la grada pitaba continuamente.

Debe ser cosa enfermiza.

Puro romanticismo.

Hace algún tiempo les hablé de mi admiración por Jesús Choya.

Cualquier otra día contaré mis desvelos por el cordobés Pineda.



O el coriano Benítez.



O Joaquín Pichardo.


Uno de los últimos casos ha sido para mí Diego Capel.

Y espero que no llegue a serlo Luis Alberto.

Lesiones, carácter, asesores, varias y todas son las causas del estrépito.

La mayoría de las veces, como puede apreciarse, estamos hablando de jugadores canteranos.

Sí se llega de fuera hay más paciencia.

Si las cosas van mal, y hay que buscar savia nueva, también.

Veremos en qué queda la cosa.

lunes, 30 de mayo de 2011

La media naranja

Por Cornelio y Enrique L.


Mientras paseaba por los Jardines del Alcázar, y hallándose muy preocupado don Pedro con la idea de a qué Juez confiaría el sentenciar un pleito sumamente enmarañado y oscuro, cortó una naranja en dos mitades, y colocó una de estas en el agua de un estanque.

Hizo venir a un Juez y le preguntó qué era lo que sobre el agua nadaba. Contestóle el Juez que era una naranja, y descontento el rey lo despidió.

Mandó llamar sucesivamente otros varios jueces, de quienes, habiéndoles hecho la misma pregunta, obtuvo también la misma respuesta.

Llegó por último uno que al escuchar la pregunta del Rey, desgajó una rama de un árbol, y trayendo hacia sí el objeto a que aquél aludía, lo sacó del agua.

-“Es media naranja, Señor”, contestó.

Entonces, dijo el Rey:

“Tú serás quien sentencie la causa.”

Y la puso a su cuidado.

No siempre tenemos delante de nuestros ojos lo que creemos estar viendo, ni es suficiente la sagacidad y el ingenio para descubrir las cosas, aparentemente, obvias.

El juez de esta historia del tresceintos sevillano necesitó la rama de un árbol.

Tenemos algo que flota en la historia sevillista, queremos saber qué es.

Estábamos todavía en el siglo XIX, la segunda semana de marzo despuntaba por detrás de la Cruz del Campo, y los azahares empezaban a salpicar de blanco las calles y campos de Sevilla.

El primer azahar.

Un día cualquiera vamos andando por la calle, un día que, aparentemente, no tiene nada de especial.

El sol ha despuntado algo y parece que hace menos frío. El cielo se va templando, el invierno parece que se ha ido.

Vamos paseando tranquilamente, o andando con prisa, es igual, de pronto un aroma nos detiene.

¿Será verdad?

Levantamos la cabeza y empezamos a buscar, ¿habrá sido aquí? ¿me habrá parecido o será verdad?

Sí, es verdad, ¿pero de dónde viene?

Seguimos buscando y, por fin, la primera flor blanca.

Se nos estremece el cuerpo, nos quedamos mirándola, como si nunca la hubiésemos visto, nos dan ganas de cogerla, pero no, todavía es pronto, dejemos que el árbol se cuaje y que sus copas rebosen en un brindis por la primavera de Sevilla.

Y a nosotros ese aroma, tan suave y distinto, nos despierta evocaciones.

Ese olor nos aviva la memoria.

Ese naranjo, que todavía no ha llenado su copa, ya nos emborracha, hace que un escalofrío nos recorra y volvamos a vivir el gozo de la primavera.

La monotonía del camino diario se ha roto, los problemas se han desvanecido, la imaginación vuela.

Con paso corto le vamos dando la vuelta a ese árbol, en una revirá eterna, seguimos buscando más flores blancas, auroras del pensamiento, respiramos hondo queriendo coger todo el aire, queriendo llenar nuestros pulmones y sentidos.

Miramos al cielo, celeste, nítido, alguna nubecilla blanca y deshilachada, suspiramos.

Estamos emocionados, ¿qué es lo que ha pasado?

Que hemos descubierto el primer azahar de la primavera.

El primer azahar nos saluda y nos trae la esperanza de que nuestra Sevilla, muy pronto, se volverá, como todas las primaveras, blanca.

La cara pensativa que teníamos hace un rato, se nos transforma en sonrisa.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Nadie lo sabe, nuestro reloj ha estado parado mientras contemplábamos este primer azahar.

Un ruido nos despierta y nos devuelve a la hora presente, recordamos que teníamos que ir a algún sitio, y mirando de reojo a esta flor de Sevilla, con su olor metido en lo más hondo de nuestra alma, seguimos nuestro camino con renovada alegría.

Alargamos el paso y decimos:

- “Huele a Sevilla”.

Antes de volver la esquina volvemos la cabeza y nos aseguramos que el naranjo sigue en el mismo sitio.

Entonces, el árbol le ofrecerá una flor que Sevilla irá deshojando.

Tenemos que seguir nuestro camino

Nuestro primer azahar, nuestro ensueño, se remonta a un partido de football, sujeto a norma, Asociation Rules decía la carta, que se juega, junto a un Guadalquivir que todavía se contoneaba abrazándose a Sevilla, en el Hipódromo de Tablada.

Pasó el tiempo, y ya en el siglo XX, tras finalizar la Feria de San Miguel, se celebró un banquete en el Pasaje Oriente, con un exquisito menú, con “Sopas al Centro Delantero” incluidas. Aquel día, la naranja sevillista ya estaba madura.

Ese día también se bebió buen vino de Jerez, de ese que Guadalete abajo embarcaba sus botas en el Puerto de Santa María rumbo a bodegas británicas.

¿Venimos del vino o de la mermelada?

Existe un protosevillismo flotando, lleno de anécdotas, dispuesto para que saquemos el jugo de nuestra memoria, para que lo exprimamos hasta la última gota.

Nos está esperando para que lo sirvamos en nuestras copas.

¿Proviene nuestra naranja madura de ese primer azahar?

¿Hubo otros azahares y otras naranjas?

Para tantas historias necesitamos, como el sabio juez, una buena rama.

__________ o O o __________

Las recientes Jornadas sobre Historia del Fútbol celebradas en el antepalco del Ramón Sánchez-Pizjuán, como homenaje a la figura de Agustín Rodríguez, con la intervención de historiadores e investigadores del Sevilla F.C., Real Betis Balompié, Recreativo de Huelva y Cádiz C.F., así como uno de los más reconocidos a nivel nacional, Bernardo de Salazar, han venido a confirmar la importancia de la historia de nuestros clubes, la oportunidad del conocimiento de sus orígenes, la similitud de las diferentes iniciativas generadas en la geografía andaluza occidental para poner en marcha este maravilloso deporte. A los que tuvimos el honor de asistir y/o participar, se nos han quedado cortas. Creemos que sería necesario/conveniente replicarlas en otros foros y volver a encontrarnos dentro de un tiempo con nuevos capítulos por escribir. Es un orgullo que el Sevilla F.C. se haya volcado con este evento, con su Presidente, José María del Nido a la cabeza, abriendo de par en par el corazón de su casa, en la que fueron absolutamente protagonistas, sin ir más lejos, personajes históricos de su eterno rival, como Enrique Añino, compartiendo charla en sin par armonía con viejas glorias del Sevilla F.C., Paco Gallego, Curro Sanjosé, Antonio Valero o Enrique Lora.

Esperemos que citas como éstas, con la enorme relevancia que hay que darles, abran los ojos de aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de proporcionar a los Guardianes de la Memoria, esas "ramas de naranjo" con las que poder acertar, descubrir, las Verdades que aún desconocemos sobre la identidad sevillista.  

lunes, 31 de enero de 2011

Made in Betis


El ínclito Carlos Herrera, ese personajillo de dudosa catadura moral que todos sabemos cómo se ha ganado el prestigio social del que hoy goza, ha reaparecido en el cotarro futbolístico casero.


Como buen advenedizo, nos da una nueva lección de sevillanía.

Él que vino al mundo precisamente en la muy hispalense localidad de Cuevas del Almanzora (por los cojones).

Siempre dispuesto a no perder puntada si la ocasión es propicia para caernos en gracia, tan necesitados como estamos de que venga a bendecirnos con sus dotes de encantamiento.

No es la primera vez, y me temo que no será la última.

Definitivamente estoy seguro, porque el personaje que calza (no es más que eso, un personaje, una pose), es más falso que el bigote comprado en Pichardo que ha lucido durante tantos años.

Sabe engañar, embaucar, tela de bien.

Embelesa a quien se deja embelesar, y siempre hay incautos dispuestos a dejarse hacer una barriga.

Aparece cuando la brisa es favorable, esconde el pescuezo si vienen mal dadas.

Se orienta rápido cuando huele un resquicio que prometa popularidad, aunque no tenga ni pajolera idea de dónde se mete.

¿Respeto? Le importa un carajo, la verdad.

El tío, como es muy guay, sabe mucho de todo. Una eminencia.

De fútbol, copla, cofradías, política y hasta cocina.

Les diré, por si ustedes no conocen el dato, que es el auténtico, único y patentado descubridor del langostino de Sanlúcar de Barrameda.

Practica el onegerismo (de ONG, no piensen cosas raras). Ha logrado colocar a su señora en la tele y todo, pese a que cada día de programa bate el record mundial de pifiazos en directo. No importa, es una tele pública que pagamos ustedes y yo.

Para colmo, hace unos años le dieron un pregón, cuando tantos meritorios se han quedado en el camino. La verdad es que el tío deslumbró en el Maestranza, con aquella corbata y aquel chaleco amarillo eléctrico bajo el chaqué.

En fin, volviendo al fútbol, que es lo que nos interesa, le recordamos esa especialidad tan suya de arrimarse al ascua que más simpatías le reporte, en forma de pasta (italiana, claro).

Para ello escoge el camino fácil que siempre eligen los más inmorales: el más rápido y eficaz.

Antes que gastar tiempo y esfuerzos en comprender por qué amar al Betis (algo lícito por otra parte), mejor nos dedicamos públicamente a denostar a su rival, siempre dará mayor rédito.

¿Os acordáis de su resentimiento con Barbeito cuando alzamos el paraguero de IKEA en Eindhoven?
Lo cierto es que cuando de este individuo se trata, me cuesta trabajo sacarme de la mente esa imagen suya compartiendo la presentación de uno de esos cutre-programas de Canal Sur (cómo no) con el/la genial Bibi Andersen, su alma gemela, tan parecido/as, tan mono/as ello/as, tan falso/as de toda falsedad.

Pese a todo, puede más que esa imagen esta otra, demostración empírica de lo que hablamos.



Una entrevista agria, auténtico interrogatorio carcelario, poniendo entre la espada y la pared al entrevistado, haciéndole pasar un muy mal rato, para poner al descubierto las maldades que el protagonista ocultaba, el daño que le estaba haciendo a su Betis.

Sin duda alguna, un trabajo periodístico digno de premio Pullitzer.

Ahora el tipo se pasea por ahí grabando para los opositores ese peaso de anuncio que abre el post.

Y lo aplauden.

A lo mejor incluso fueron a buscarlo para que participase en el video.

Como diría mi amigo Carlos Romero (este Carlos sí que vale), ¿qué me he perdido?

Si fuera bético, me sentiría estafado, pero no lo soy (a Dios gracias).

Por eso, simplemente, me produce tristeza, y asco, verdadero asco.

Un magnífico video promocional, una magnífica idea, un pésimo casting.

Pero ¡ojo! que parece que la pertinaz amnesia histórica verdiblanca puede haber reaparecido.

Ya saben, esa curiosa enfermedad que tiene el don de borrar de sus mentes todo aquello que interese.

Detergente de imagen, Don Limpio y sus poderes.

Mucho cuidado con este síndrome, pues mal curado, es capaz de provocar una grave recaída.

Y no es plan elevar nuevamente a los altares a un Don Manué cualquiera por otros veinte años, que nos cuesta mucho dinero a los sufridos contribuyentes quitárnoslo de en medio.

Apéndice.- Mi amigo Cornelio, que es un lince (gracias, monstruo), me aporta la perla que adjunto para documentar que el susodicho Herrera, además de todo lo ya expuesto, es un indocumentado, algo impropio de un profesional de los medios, aunque desgraciadamente, bastante habitual. Mienta usted, que algo queda.



Le corrige aquí, mi amigo Antonio Ramírez, con su habitual maestría, desde su Voladizo.

Que sigan dándole cuerda.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Limpia, fija y da esplendor


Como (casi) todo el mundo sabe, se trata del lema de la Real Academia Española de la Lengua.

Una triple definición de sus actividades que tiene más de desiderátum que de fórmula descriptiva.

Al menos, hoy, en que el laísmo cateto (verbigracia, del mayor pueblo de España, Madrid), el feminismo exacerbado y sus compinches están cómodamente instalados en sus sillones, mayúsculos y minúsculos, con los pies encima de la mesa, fumándose un puro, gramatical y ortográficamente hablando.

En su original vocación, el lema académico se parece mucho a lo que hacen un grupo de locos, majaras o genios que ejercen su sevillismo, no sólo en la grada, sino también, quizás sobretodo, en la penumbra de una habitación, frente al ordenador, rodeados de libros, recortes y viejas fotografías oxidadas de puro añejo.


Les conoceréis por sus logros.

Poco a poco los vamos metabolizando.

Incluso los mengues verdes tienen que hacerlo.

Limpia, fija y da esplendor.

Limpia, tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo limpiar.

Citando a la propia Academia, “quitar la suciedad o inmundicia de algo”.

Suciedad, inmundicia, cientos de kilos de basura que desde la acera vecina, primero, y desde la egomadrileñista, siempre, se han querido verter sobre la historia de nuestro Club.

Tópicos, mentiras, ruindades sobre nuestra condición social o sentimental, sobre la ilegitimidad de nuestra fortaleza deportiva, leyendas negras sobre algunos de los gigantes que han vestido nuestra camiseta, sobre el carácter de la afición.

Muchas, muchas capas de suciedad, auténticas paladas de mierda que han cristalizado en estratos, capas macizas de falsedad, acumuladas sobre el lienzo primitivo de nuestra singladura.

¡¡Claro que cuesta retirar la mugre!!

Si hasta a los nuestros (algunos) les parece que lo blanco era negro (o verde).

Pero ahí están ellos, con su pincelito, metidos en la zanja, retirando amorosamente el polvo de cada hallazgo.

Con la palangana, enjuagando el pasado, sumergiéndolo en agua purificadora.

Aclarándolo, despojándolo del odio impotente de muchos.

Catalogando, clasificando cada detalle, cada dato, que ya nunca más pasará desapercibido.

Restaurando, re-instaurando.

Construyendo, de-construyendo y re-construyendo, haciendo arqueología.

Como buenos herederos de aquel otro arqueólogo que fue Ned, nuestro padre.

Ya va estando en los libros (menos de lo que debería), ya está en la red que todo lo puede, también en el boca a boca.

Es imparable.

Fija, tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo fijar.

Viene al caso en su doble acepción de “hacer fijo o estable algo” y “determinar, limitar, precisar, designar de un modo cierto”.

Fijar, precisar, definir el contorno de las cosas.

Extraer los datos verdaderos y deslindarlos de los falaces e interesados.

Objetivar, con el solo, único instrumento de la evidencia documental contrastada.

Establecer la certeza, libre de incertidumbres.

Pegar, adherir al subconsciente común la buena nueva de nuestra tradición blanca y roja.

Usando responsablemente los cauces oficiales que lo permiten.

Trasladando la palabra sevillista, haciéndola escuchar, en el CIHEFE o en la IFHHS, los centros de administración y difusión más rigurosos en la materia.

Hablamos de España, pero también del mundo.

Hablamos de presente, pero también de mañana, de futuro, de siempre.

Y por último, da esplendor.

Dar “lustre”, arrojar "luz", proporcionar “nobleza”.

Asegurar, preservar, proteger la plata que vive en las vitrinas.

Y, de paso, sumarle el mayor brillo que se pueda.

El sevillismo tampoco lo sabe, quizás no importa.

Pero ese equipo de locos, ese “dream team” de las teclas y los datos, con el SFC en rojo sangre bordado al pecho, está reviviendo sus propios sueños de la infancia, está imitando a sus ídolos:

Luchando por atrapar la Copa del 39, es capaz de conseguir una liga (rectius, un título absoluto).

Y casi, casi de la chistera, se ha sacado una Copa en propiedad, la Copa del Centenario, el trofeo alzado a los aires por Javi Navarro en 2007 y Andrés Palop en 2010.

Si eso no es dar esplendor, hay que ser muy b... para no verlo.

Parafraseando a JF Kennedy, no se preguntan “qué puede hacer el Club por mí, sino qué podemos hacer nosotros por él”.

Estos tipos lo tienen claro.

Limpiar, fijar y dar esplendor a nuestra Historia.

Y mientras tanto, además, ¡qué bien se lo pasan!

lunes, 28 de junio de 2010

Libro "BREVE HISTORIA DEL SEVILLA, F.C.


Sale a la luz el libro "BREVE HISTORIA DEL SEVILLA FC, desde Tablada a mejor equipo del mundo".

Ramón Sánchez-Pizjuán en un momento muy determinado de su periplo como presidente sevillista dijo: “La historia del Sevilla es limpia y diáfana, libre de toda mácula, llena de esfuerzos y sacrificios".

Esta frase y lo que significa no era gratuita y estaba encuadrada perfectamente en un momento dónde se comenzaba a contar la historia del Sevilla FC, por parte de otros de forma tendenciosa, donde se pretendía dibujar una historia del Club grande de Andalucía distorsionada y encaminada a minusvalorar sus logros y sus éxitos. Don Ramón ya se dio cuenta de las intenciones de algunos para manchar esta gloriosa historia.

Como dijo Antonio Burgos en su momento “En Sevilla es muy difícil hacerse perdonar los éxitos”.

Quienes la escribieron a lo largo de los tiempos no fueron capaces de conseguir frenar que esta historia se basase en bulos populares y leyendas urbanas que se extendieron como la pólvora y conforme pasaron los años se hacía cada vez más necesario escribir una historia fiel, ajustada a lo ocurrido realmente, con la documentación necesaria que hiciese las veces de notario de la realidad. Nunca en el caso sevillista pudo aplicarse demostradamente eso de que si el río suena, es que agua lleva, pues lo que sonaba fueron simples cantos de sirena.

Investigar profundamente sobre lo ocurrido a lo largo de más de cien años de historia era una necesidad imperante y una asignatura pendiente del sevillismo, donde urgía que los propios sevillistas contasen su propia historia y en esto, “Los guardianes de la memoria”, un grupo de investigadores nacido en el seno de su sevillismo, acometen la ardua tarea de desentrañar los entresijos de los ancestros que nos llevaron a la gloria.

Una investigación rigurosa, científica, discutida una y mil veces para ajustarla en su sitio dentro de un rompecabezas casi sin límites, horas y horas de hemeroteca, documentación y búsqueda de los testimonios veraces.

Un grupo de investigadores, de entre los que surgen Juan Castro, Agustín Rodríguez y Carlos Romero para publicar un libro, que brevemente explicará de forma fácil y pedagógica lo ocurrido en el transcurrir de los años desde que un grupo de “sportmen” allá por 1890 iniciaron esa maravillosa aventura que hoy se llama “Sevilla FC” y que se cuenta hasta nuestros días.

Todo concentrado en 288 páginas con fotografías en blanco y negro, correspondientes a su época y en color, muchas de ellas únicas y que nunca antes fueron publicadas, por lo tanto desconocidas hasta hoy. Un libro de cabecera del sevillista, (y del que no lo es) organizado cronológicamente que agilizará su consulta de aquellos aspectos verdaderamente relevante del fútbol sevillano.

Un libro en el que se revelan cuestiones hasta ahora inescrutadas que sorprenderá a muchos. Que no es polémico, pero que no dejará a nadie indiferente.

De Tablada a mejor equipo del mundo, una historia apasionante, una pasión por el club que siempre nos llevó al éxtasis.

El libro será presentado por José María del Nido, presidente del Sevilla FC, en el Círculo del Centenario el próximo día 1 de julio a las 20.00h.

www.brevehistoriadelsevillafc.com

lunes, 21 de junio de 2010

Monchi, me has quitado la ilusión


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.

Asimismo, os animo a dejar vuestros comentarios.

jueves, 10 de junio de 2010

Bajo tu sombra ...



… cuántas tardes ilusionadas, pensando siempre en un triunfo,

… soñando con un regate o una pared de los nuestros,

… con un zapatazo a la escuadra, una parada o un gol.

Aún hoy sigue siendo así, siempre lo será.

… cuántas tardes al principio, muy al principio, empapándome de ti, inspeccionándote,

… conociéndote a fondo, mi viejo y querido Nervión,

… recorriéndote con ojos infantiles,

… escudriñando cada curva, cada hueco, cada esquina de tu geografía,

… queriendo grabar en la retina tu imponente arquitectura, para después recrearte en mi cuaderno de anillas…

… íntimamente,

… una, muchas, infinitas veces:

… aquí, el marcador electrónico Orient, allá tu cinturón de albero,

… los cuatro gigantes de luz coronando tus vértices,

… el coche publicitario que daba “la vuelta al ruedo” en los intermedios,

… banderas clasificatorias volando al unísono,

… césped viejo, con parches y lagunas de barro, cal blanca en sus líneas maestras,

… toldos a rayas albas y rojas guarneciendo los banquillos.

Infinitas tardes de alegrías preñadas de pañuelos blancos …

… tardes de lágrimas dulces y llantos desconsolados,

… tardes de sueños cumplidos, de sueños rotos también.

Te observo desde la tribuna, tu tribuna, te sigo observando,

… contemplo, callado, la liturgia de los partidos,

… respirando tus murmullos, enredado en tus olores,

… sintiendo tus silencios, tus miedos …

… vigilando el ritual de tu gente, los que ya no están con nosotros, y los que todavía están, estamos aquí,

… aprendiendo el abecedario del fútbol en tu regazo:

… los gritos, los abrazos, las protestas, la guasa.

… zapatos gastados para ir a visitarte, banderas al viento, bufandas,

… manías y supersticiones, canciones,

… ojos tapados ante un penalti copero, huida frenética por un “no aguanto más”,

… celebraciones eternas.

Aún hoy sigue siendo así, siempre lo será.

Bajo tu sombra.

lunes, 31 de mayo de 2010

Historia de una sábana pintarrajeá


Os dejo el enlace con mi última colaboración para Columnas Blancas, que podéis leer haciendo click aquí.


Asimismo os invito a dejar vuestros comentarios.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Video Final Copa Rey 2010 por Jesús-Creations


A solicitud del autor, os dejo los enlaces para disfrutar de los magníficos videos de este crack sevillista sobre la ya histórica Final de Copa del Nou Camp contra el Atlético de Madrid. Diecinueve de mayo de dos mil diez.






Que lo disfrutéis.

sábado, 1 de mayo de 2010

"Que por mayo era por mayo ...



... cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor..."


Se acerca la hora.

Otra vez el cosquilleo en el estómago.

La mente dispersa, los nervios en cada rutina …

Hay que pensar en la logística, en el rito.

Reservar transporte, habitación …

Cruzarme correos con los de siempre, hermanos, primos, amigos …

Recoger las entradas …

Estar atentos, muy atentos, a las novedades para el desplazamiento.

Pensar en las camisetas que te llevarás, en las bufandas, en los cánticos …


¿Quién nos lo iba a decir?

Somos expertos en ello.


No lo habíamos vivido nunca y ahora nos hemos doctorado.

Jugar finales, vivir finales …

Y querían restregarnos que no habíamos visto ninguna …

Jugar finales, vivir finales …

Con la misma ilusión que hace cinco, cuatro, tres temporadas …



Con la misma esperanza.

Me da lo mismo que el equipo no ande igual.

Me importa un bledo que hayan diseñado el campeonato para regalárselo a nuestro rival.

Es una final, y yo pienso disfrutarla.

Paladearla.

Sorbo a sorbo.

Con orgullo.

A mil kilómetros o a cinco mil.



jueves, 25 de marzo de 2010

El hecho histórico y su contexto

Dedicado a quienes se pierden en batallitas de fechas y no quieren (o no saben) profundizar en la Historia


Decía Hegel (que no era precisamente el "señor" de la foto) que “los hechos históricos sólo tienen un relieve, una significación, cuando se los pone en relación con un algo general y a través de su entronque con ello; tener ante los ojos este algo general es, por tanto, comprender la significación de los hechos en la historia.”

El contexto

El siglo XIX se abre y se cierra con dos guerras dispares que aniquilarán España material y moralmente.

La Guerra de la Independencia fue especialmente devastadora en su atipicidad, al carecer de un frente de combate definido, lo que hacía que se librase todos los días y en todas partes, extendiéndose a lo largo de todo el territorio nacional, exceptuando Cádiz, y con la participación tanto de fuerzas militares como civiles, lo que hizo que el número de víctimas mortales se disparase, calculándose en un millón aproximadamente las bajas, para una población total cercana a los doce millones de habitantes.

España, que ya antes del conflicto con los franceses estaba escasamente industrializada, veía como además sus campos quedaban literalmente arrasados a causa de la guerra, resintiéndose con ello, de forma aguda, las fuentes primarias de riqueza, que seguían siendo la ganadería y la agricultura.

Para la recuperación económica del estado, no hubo más remedio que practicar una política de aperturismo hacia el exterior, en busca de capitales extranjeros que permitieran la reactivación de la incipiente industria y la imprescindible vertebración del país, atrayendo la inversión de las potencias europeas más desarrolladas, principalmente Gran Bretaña y Alemania.

Se produjeron notables reformas legislativas que facilitaron la entrada de capitales foráneos en sectores clave de la economía como la minería, el transporte e incluso las finanzas. Se normalizaron las comunicaciones marítimas con el continente y las Islas Británicas, y el país comenzó a salir de su secular aislamiento.

Es en esta época cuando surgen los Altos Hornos de Vizcaya y las primeras industrias textiles de Cataluña, y también cuando comienza a ser constante el flujo de expatriados que se establecen en España como representantes o empleados de compañías forasteras, o incluso como titulares directos de compañías mercantiles radicadas en nuestro país.

En Andalucía, florece la industria del vino en la comarca de Jerez, así como las explotaciones mineras en Linares y La Carolina, el norte de la provincia de Sevilla y en las onubenses Tharsis y Riotinto. En todos estos casos, el desarrollo industrial se debe a la inversión extranjera, que se nutre de la materia prima local para su exportación o la utiliza en nuestro país para la elaboración de productos de consumo en el exterior.

Todos estos extranjeros serán los primeros protagonistas del movimiento deportivo allá donde se establecen, por condicionantes sociales principalmente, pues en su mayoría pertenecen a esa alta burguesía, heredera de la Revolución Industrial, que empieza en estos tiempos a interesarse por el deporte como actividad idónea para ocupar sus ratos de ocio, siguiendo las últimas tendencias pedagógicas de las escuelas elitistas en que se han educado.

Empieza a acuñarse el término “sportsmen” para definir a estos aficionados, interesados por cualquier modalidad deportiva, aunque aún falta un elemento decisivo para su arraigo a nivel local. Es necesario un tiempo para que en los jóvenes españoles que han acudido al extranjero a formarse cale el gusto por el deporte, y sobre todo, es fundamental para ello que surja el sentimiento regeneracionista, la idea de la recuperación de la raza, mediante los métodos saludables e higiénicos que brinda la educación física y el deporte.

Esto sucederá, principalmente, a raíz de la guerra finisecular con los Estados Unidos y la pérdida definitiva de las colonias. Será entonces cuando los jóvenes españoles de ideas europeizantes, influidos por la intelectualidad del país, y comprometidos con la salvación de la patria, verán en el deporte el vehículo más adecuado para sus propósitos.

El hecho histórico

Acción: Ejercicio de la posibilidad de hacer.

El 14 de octubre de 1.905 culmina el largo proceso fundacional del “Sevilla Football Club”.

La entidad nace impregnada del espíritu regeneracionista de sus socios, mayoritariamente jóvenes españoles que se han formado en el extranjero y que están influenciados por las más modernas corrientes de pensamiento europeas que ven en el deporte –y en el fútbol- el vehículo ideal para la recuperación del país, mediante la mejora de la salud y la higiene de la juventud.

Este objetivo aperturista y social se plasma en los primeros estatutos de la entidad e inspira el discurso fundacional de su primer Presidente, José Luis Gallegos Arnosa: “Todos los hombres de cualquier condición social, ideas políticas o religiosas, tendrán aquí cabida…”

A falta de rivales, el club se vuelca en los primeros años de su vida en tareas formativas y benéficas.

Reacción: Acción que resiste o se opone a otra acción, obrando en sentido contrario a ella.

En 1.909 aparece en escena el Sevilla Balompié, club integrado por estudiantes militares de la Academia Politécnica que se forma con el propósito de oponerse deportiva e ideológicamente al Sevilla Football Club, enarbolando la bandera de la tradición y del gusto por “lo español”, frente a la modernidad, el progreso y el ideal europeísta que propugnaban y representaban los jóvenes del seguidores del club decano. Su composición humana, denominación social, colores de su indumentaria y escudo iniciales delatan sin ninguna posibilidad de duda esta finalidad reactiva.

martes, 23 de marzo de 2010

Los protosevillistas del XIX: un capítulo olvidado en la historia del fútbol español

Entre finales de 1.889 y principios de 1.890, un grupo de británicos y de sevillanos con ascendencia extranjera formaron el “Sevilla Football Club”, el primer club de fútbol de España. El 8 de marzo de 1.890 se disputa el primer partido de fútbol-asociación en nuestro país, organizado por el club sevillano, en las instalaciones del Hipódromo de Tablada, en Sevilla. El rival fue el “Huelva Recreation Club”, entidad creada por los empleados de la compañía minera “The Riotinto Company Ltd.” En los años siguientes, ambas entidades protagonizaron una serie de encuentros amistosos, hasta que el club sevillano languidece por causas desconocidas.

[1]

La historia del Sevilla Fútbol Club se inicia al mismo tiempo que la del fútbol sevillano ... y la del fútbol español. La razón es bien sencilla: la primera noticia escrita sobre la práctica del fútbol-asociación en suelo hispano (e hispalense) es también la primera noticia pública de una entidad denominada “Sevilla Football Club”.

El periódico “La Provincia” de Huelva, en su edición del 28 de febrero de 1.890, recoge la transcripción literal de una carta remitida por el Secretario del “Sevilla Football Club” a su homólogo del “Huelva Recreation Club”, invitando a los socios de esta entidad a la disputa de una partida de fútbol, bajo las reglas de la Asociación (“under Association Rules”), en la capital sevillana.

Sevilla, 25 th February 1890
E.W. Palin Esqr.
Huelva
Dear Sir.
Your name has been handed to
us by Mr. Henderson as the Secretary
of the “Huelva Recreation Club”.
As probably you have heard we have
recently started a Football Club here,
and it has been proposed to ask the
members of your Club to visit Sevilla
and take part in a friendly match with
us under Association Rules.
If it would be convenient for you to
come on Saturday 8 th March, that date
would suit us.
We would propose that the match
commence about 5 p.m. so as to take
advantage of the cool of the evening
and that afterwards your team should
dine and spend the evening whit us.
Awaiting your reply,
I remain
Yours faithfully
Isaías White J.
Sevilla 25 de Febrero de 1890.
EW.Palin Esqr.
Huelva

Su traducción al español sería la siguiente:

Sevilla, 25 de febrero de 1890.
E.W. Palin Esqr.
Huelva,

Estimado señor.
Su nombre como Secretario del Club Recreativo de Huelva nos ha sido proporcionado por el Sr. Henderson.
Como probablemente usted sabe, hemos creado recientemente un Club de Fútbol aquí y se ha propuesto pedir a los miembros de su club visitar Sevilla y tomar parte en un partido de fútbol amistoso con nosotros bajo las reglas de la Federación.
Si fuera conveniente para ustedes el sábado 8 de marzo, esta fecha sería adecuada para nosotros.
Les propondríamos que el partido comience sobre las 5 p.m. con objeto de adelantarnos al frío de la noche y que posteriormente su equipo pueda cenar y pasar la noche con nosotros.
A la espera de su respuesta.
Quedo.
Suyo atentamente.
Isaías White J.”

Sabemos que el remitente es el Secretario del “Sevilla Football Club” porque la publicación de la carta en “La Provincia” viene precedida por un encabezamiento redactado por el Secretario del “Huelva Recreation Club”, E.W. Palin, que literalmente así lo recoge:

Huelva Recreation Club
----
The following letter has been recei-
ved from the Secretary of the Sevilla
Foot-ball Club.

Es decir:

“Huelva Recreation Club
La siguiente carta se ha recibido del Secretario del Sevilla Foot-ball Club.”

[2]

Por el mismo periódico “La Provincia” de Huelva podemos datar también la creación del “Huelva Recreation Club”.

Concretamente, en la edición del 20 de diciembre de 1.889, se alude a una reunión (“meeting”) celebrada el miércoles anterior, día 18 de diciembre, para la formación del club, con designación de una Junta Directiva provisional.

Posteriormente, en las páginas del ejemplar publicado el sábado 28 de diciembre de 1.889, encontramos una copia del acta de una asamblea celebrada el día 23 del mismo mes, en la que son elegidos definitivamente los miembros honoríficos y efectivos de su Junta Directiva.

En el primer extracto periodístico comentado se cita expresamente como objeto de la sociedad “hacer excursiones a los pueblos de la provincia, fomentar el Sport, dar veladas musicales, bailes, etc.” y en el segundo, se hace referencia literal a la práctica del “Lawn Tennis” y de “varios Sports Atléticos”, sin mayor especificación.

En ninguna de las reseñas citadas encontramos mención alguna al football como actividad propia del “Huelva Recreation Club”, mucho menos al fútbol-asociación, lo que no quita que los socios de la entidad onubense pudieran conocerlo y practicarlo. Falta, sin embargo, la evidencia escrita que lo confirme, que llegará con posterioridad a la publicación de la carta del Secretario del club sevillano. Efectivamente, la “Guía de Huelva y su Provincia” de Gómez Zarzuela, publicada en 1.891, pero referida a 1.890, es el primer texto que recoge el football como actividad desarrollada por el “Huelva Recreation Club”, haciéndose eco de los partidos disputados por la entidad onubense contra el Sevilla Football Club.

No existe por tanto prueba alguna que acredite la práctica del fútbol-asociación por el club recreativo antes de la invitación cursada por el Sevilla Football Club.

[3]

De unos veinte años atrás es la primera aparición de la palabra football en un medio de comunicación español.

Será el periódico jerezano “El Porvenir”, fechado el 1 de noviembre de 1.870, donde se recoja el siguiente párrafo:

Sabemos que hoy se jugará
una partida de Cricket, en el sitio
inmediato al hipódromo, cuyo es-
pectáculo comenzará a las doce en
punto de la mañana.

Por la tarde gozarán los aficio-
nados á porrazos
de un rato de
Football.

Debido a la antigüedad de la fuente periodística, el uso del término football a secas y la referencia a “los aficionados a porrazos”, cabe cuestionarse si el deporte practicado en Jerez de la Frontera a que se refiere “El Porvenir” era fútbol-asociación (el verdadero fútbol, tal y como hoy lo conocemos) o fútbol-rugby.

Hay que tener en cuenta que cuando se publica esa reseña sólo han transcurrido siete años desde la célebre reunión de la Freemasons’ Tavern de Londres, de la que surge la “Football Association” (Federación Inglesa de Fútbol) y la distinción oficial entre ambas modalidades deportivas, consagrada mediante la aprobación del primer código del juego, las “FA rules” (reglas de la Asociación), inspiradas casi exclusivamente en el reglamento de la Universidad de Cambridge. Este complejo origen del primitivo football va a propiciar una confusión entre ambas modalidades deportivas que será norma común hasta bien entrado el siglo XX, según podemos apreciar en diversas crónicas periodísticas.

Por otro lado, tanto el fútbol-asociación como el fútbol-rugby son percibidos por la sociedad española del momento como actividades violentas y peligrosas, por lo que la alusión a los “porrazos” tampoco resulta determinante para calificarlo como fútbol-rugby, y descartar que se tratase de fútbol-asociación.

Lo dicho respecto al football en Jerez de la Frontera puede extrapolarse a otras citas sobre juegos de pelota que quieren utilizarse para reivindicar el origen territorial del fútbol español, en zonas como Riotinto y otras localidades españolas. Podrá discutirse si estamos hablando de fútbol o de rugby, incluso de algún otro juego de pelota, pero en todos los casos falta, por el momento, la certeza de que se trate de fútbol strictu sensu, es decir, fútbol practicado bajo las reglas de la Federación inglesa.

[4]

Volviendo a la carta redactada por el Secretario del Club de Fútbol de Sevilla, hemos de detenernos un buen rato en la misma, debido a su gran valor histórico, y a la cantidad de datos relevantes que expresa e implícitamente nos proporciona.

El primero de ellos ya se ha comentado, y es la alusión a un desafío para celebrar un partido de fútbol “under Association rules”, esto es, bajo las reglas de la “Football Association” inglesa, lo que certifica que estamos hablando de fútbol en sentido propio, descartándose el rugby o juegos similares.

La carta de Isaias White J. es el primer documento relativo al fútbol-asociación en España, y tiene su origen en Sevilla.

Su autor es un directivo de la entidad antecesora (si no es la misma) del Sevilla Fútbol Club.

Y esto será así, con la contundencia que arrojan los datos escritos, hasta que se descubra otro documento más antiguo sobre el fútbol asociado en España.

Un segundo dato enormemente trascendente es la denominación de la entidad remitente, que coincide punto por punto con la denominación histórica del actual Sevilla Fútbol Club, SAD.

Como se ha dicho, es en este documento donde aparecen juntos por primera vez los vocablos “Sevilla”, “Football” y “Club”, que definen la procedencia de la institución, su objeto único o principal, y la naturaleza jurídica del ente asociativo elegido por sus integrantes para desarrollar sus actividades.

Se utiliza el nombre de la ciudad en español, “Sevilla” en lugar de en inglés “Seville”, lo que denota que estamos ante la razón social del club, enfatizando asimismo el carácter autóctono de la institución.

En Sevilla residían o tenían sus negocios la mayoría de sus componentes. Por ejemplo, el médico gibraltareño John Sidney Langdon, el comerciante de metales John Henderson, que aparece en la carta como la persona que habría facilitado el contacto entre Palin y White, el agente comercial Edwin Plews, como representante de Marshall, fabricante de maquinaria agrícola, o el escocés Mackandrew, miembro de la famosa naviera que aún hoy existe, y que exportaba naranjas amargas de la huerta sevillana hacia el Reino Unido.

Y de Sevilla eran naturales también algunos socios, pese a que sus apellidos pudieran hacer pensar otra cosa, empezando por el propio Secretario, Isaias White J., cuyo segundo apellido era Méndez, así como los hermanos Jorge y Carlos Welton Niño y probablemente Merry Ponce de León, este último descendiente de irlandeses.

Adicionalmente, la entidad se define como club de “Football”, dando preponderancia en su mismo nombre a la actividad que justifica su nacimiento, separándose de aquellas otras en las que priman diferentes disciplinas deportivas como el atletismo (“athletic club”), la gimnasia (“gymnastic clubs”), el remo (“rowing club”) o las carreras (“racing club”), el ciclismo (“cycling club”) o incluso el deporte en general (“sporting club”). El ejemplo más claro de ello es el vecino “Huelva Recreation Club”, cuya denominación recoge a la perfección el objetivo para el que inicialmente fue constituida, según hemos visto anteriormente, la diversión y esparcimiento de sus socios con excursiones, bailes, veladas y juegos atléticos.

En este sentido, no hay que olvidar que estamos en una época que acaba de estrenar el asociacionismo como derecho constitucional en España, donde hasta hacía muy poco tiempo estaba perseguido incluso penalmente, gracias al denominado Decreto Sagasta, y en la que, por ejemplo, para las compañías mercantiles estaba vedada la utilización de una denominación social de fantasía (desde el punto de vista técnico-jurídico, una denominación de fantasía es aquella que no responde al nombre de los socios –denominación subjetiva- ni a la enumeración de una o varias actividades económicas –denominación objetiva strictu sensu-), por lo que el nombre de una organización decía mucho de las actividades de sus miembros, de hecho, debía “decirlo todo”, por lo que venía a constituir algo así como el ADN de la entidad.

Por último, la denominación del equipo sevillano confirma igualmente que la entidad había adoptado la forma asociativa genuinamente británica de “Club”.

En ello se evidencia la procedencia inglesa del football –y de la mayoría de los deportes que empiezan a practicarse en esta época-, que justifica y condiciona múltiples aspectos, como la vestimenta o la terminología del juego, y el hecho de que los colectivos de aficionados interesados en su práctica se agrupen bajo el mismo formato societario que lo hacían los equipos ingleses.

El término inglés de “club”, con significado tan familiar para los británicos, era escasamente conocido en la Sevilla del último cuarto del siglo XIX. Los primeros clubes de “sport” de Sevilla empiezan a aparecer justamente en este momento, aunque vinculados a clases económicas pudientes y a prácticas deportivas como el automovilismo, ciclismo, carreras de caballos, remo, etc., según puede apreciarse en las Guías Gómez-Zarzuela (la oficiosa “Guía de Sevilla y su provincia”).

El concepto de “club” era atípico dentro del ordenamiento jurídico español, incardinable a duras penas en la recientísima Ley de Asociaciones de 1.887. Los clubes de “sport”, conforme a la tradición legal inglesa, eran sociedades sin ánimo de lucro (“non-profit corporation”), integradas por socios practicantes de los juegos organizados por la entidad. Estos socios adoptaban decisiones en asambleas, y confiaban el gobierno de la institución a una junta directiva, compuesta por lo general de un Presidente, un Secretario y diversos Vocales, además de otros posibles cargos honoríficos. Así sucedía con el “Huelva Recreation Club”, que tenía originariamente dos Presidentes efectivos, D. Carlos Adam y D. Pedro N. de Soto, y un Secretario, E.W. Palin, además de diversos Presidentes Honoríficos, fundamentalmente autoridades locales.

No conocemos hasta ahora más que el nombre del Secretario del club sevillano, Isaías White J., pero existiendo este cargo, es evidente que debía haber también un Presidente y que la constitución de este club debió producirse en forma esencialmente parecida a la de su vecino onubense, toda vez que los miembros de ambas instituciones procedían de una misma cultura y tenían un rango social semejante, por lo que habían de compartir un mismo entendimiento de lo que significaba crear un “club”.

Por consiguiente, quienes se enfrentaron al “Huelva Recreation Club” el 8 de marzo de 1.890 en la Dehesa de Tablada, y en los partidos que le siguieron, no eran una selección improvisada de ingleses residentes en Sevilla, como se había venido manteniendo tradicionalmente hasta ahora, sino un verdadero club de football, como cualquier otro de cualquier otra disciplina de los que empezaban a funcionar entonces.

Un tercer aspecto que también merece ser destacado tiene que ver con la debida ubicación histórica de la entidad, y es su fecha fundacional, sobre la que existe una mención expresa en la carta de White. Se dice concretamente “as probably you have heard we have recently started a Football Club here…”, es decir, “como probablemente usted ya sabe, hemos creado recientemente un Club de Fútbol aquí...”, lo que sitúa el momento de la formación del club en fechas cercanas a la de la carta, es decir, antes del 25 de febrero de 1.890, a principios de este año o finales de 1.889. Adicionalmente, se reconoce una cierta notoriedad a la existencia del club sevillano, por cuanto se asume que en Huelva ya se tenía conocimiento de ello (“as probably you have heard …”, “como probablemente usted ya ha oído …”).

En definitiva, y de acuerdo con los datos y evidencias hallados, parece indudable que el club sevillano “existió”, que no era meramente un grupo de ingleses afincados en la ciudad, sino un club como podía serlo cualquier otro de su tiempo. El Vice-cónsul inglés de Sevilla, Edward Johnson, tuvo un papel destacado en los primeros avatares de la sociedad, actuando como juez en los partidos disputados contra los onubenses y participando activamente en sus celebraciones. Esta circunstancia, unida a que los socios de la entidad eran reconocidos personajes de la ciudad, a que los encuentros celebrados en Sevilla se disputaron en un escenario muy relevante, como eran las instalaciones hípicas de la Sociedad de Carreras de Caballos de Sevilla, en la Dehesa de Tablada, con estrecha vinculación con la alta sociedad sevillana y sus autoridades, y al seguimiento realizado por diversos periódicos a aquellos eventos deportivos, descarta cualquier atisbo de informalidad, clandestinidad o ilicitud en aquel “Sevilla Football Club”.

Por lo tanto, es incuestionable la realidad histórica de este “Sevilla Foot-Ball Club” de 1.890. Y es incuestionable aunque no tengamos constancia de que la entidad completase los trámites de su constitución (ni de su disolución) con arreglo a la Ley de Asociaciones de 1.887. Pero ello no es de extrañar, habida cuenta, en primer lugar, que tampoco las demás sociedades que afirman haberse constituido contemporáneamente a este “Sevilla Football Club” pueden acreditar su inscripción en el Gobierno Civil y además, en segundo lugar, porque el incendio habido en la sede de esta institución en Sevilla en el año 1906 se llevó todos los archivos anteriores a esa fecha.

[5]

El reconocimiento del valor histórico de este “Sevilla Football Club” no puede demorarse más, so pena de ignorar los verdaderos orígenes del fútbol asociación en España. Corresponde al “Sevilla Football Club” de 1.890 un lugar preeminente en la Historia, un estatus, como mínimo, del mismo nivel que hoy se le reconoce al “Huelva Recreation Club”, con más justificación si cabe, al ser los sevillanos verdaderos iniciadores de la práctica de este deporte en nuestro país. Esta realidad no puede verse cercenada o marginada por intereses partidistas ni por circunstancias tenidas por ciertas desde antiguo, que hoy devienen claramente insostenibles. Si aquel “Sevilla Football Club” de 1890 y el actual Sevilla Fútbol Club tienen alguna ligazón jurídica, más allá de la meramente histórica, eso está por ver. El tiempo y el resultado de las investigaciones que siguen abiertas nos lo dirán. Pero si algo hemos de pedir, por dignidad y por respeto, es que no se castigue la memoria de aquellos ancestrales deportistas sevillanos –White, Welton, Maccoll, Mackandrew, … - por cuitas que no hacen honor a la herencia tan maravillosa que nos dejaron: gozar un deporte que nos apasiona como pocas cosas en la vida 120 años después.

Por Enrique Lavid

jueves, 18 de marzo de 2010

La guerra de los decanatos

Vaya por delante que el asunto me parece una absurdez, al menos en cuanto respecta al Sevilla Fútbol Club, que es lo único que a mí me importa, toda vez que su grandeza no depende de etiquetas o títulos honoríficos, sino que resulta de toda una vida llena de triunfos a nivel local, regional, nacional e internacional, amén de una trayectoria ejemplar al margen de lo deportivo. Por eso, me parece más bien una batallita de otros, de aquellos que necesitan buscarse un pretexto para conseguir una parcela de reconocimiento que, de forma natural, como entidades deportivas, y en las competiciones correspondientes, son incapaces de lograr.

Creen los que ven amenazado su decanato o pretenden sacarse de la chistera uno nuevo, que las investigaciones realizadas por algunos amantes de la historia sevillista persiguen robarles algo que siempre ha sido suyo o bien impedirles alcanzar lo que tan afanosamente han querido construir desde la nada. Puedo decirles sin embargo, por conocimiento de primera mano, que están completamente equivocados.

Es muy probable que los que acusan de interesados a aquellos investigadores lo hagan convencidos de que les mueve el mismo afán que a ellos. Éste es su primer error. La historia no es un camino para llegar a un fin predeterminado. El camino es el propio fin. Lo que ahora sucede es que, a diferencia de los tiempos en que los historiadores han masacrado la biografía del Sevilla a base de copiarse unos a otros, e incluso de manipularla impunemente, aquéllos beben directamente de las fuentes precisas, son exhaustivos, contrastan lo que descubren, y sólo sacan a la luz lo que pueden demostrar.

Debemos aprender que lo importante no es que la historia sea buena o mala, ni que nos guste o no nos guste, sino que sea "nuestra". Y algunos, muchos, prefieren escribir una historia falsa, que no les pertenece, convenientemente edulcorada, porque les parece más apropiada y presentable que la real. Esto es lo verdaderamente triste. Sobre todo porque la historia real, no la inventada, es la única rica, la determinante, la que debe marcar carácter y fijar las señas de identidad. La que vivieron sus protagonistas. El resto, es una estafa de dimensiones descomunales y lo que es peor, una renuncia a conocerse a sí mismos.

En la guerra de los decanatos hay mucha hipocresía. Se pretende para los demás lo que no se aplica para uno mismo. Un criterio sirve para unos y no para otros, y se mantiene con el mayor de los descaros, porque siempre hay quien prefiere no saber la verdad y pasar por lo que le echen. ¿Cuál es el criterio para reconocer la antigüedad de un club?. Por ejemplo, en Huelva piensan que es del Recre, pero ¿qué pasaría si el club actual no fuese el mismo que aquel histórico Huelva Recreation Club de 1889? ¿O es que el Burgos o el Málaga actuales son los mismos clubes que sus antecesores desaparecidos? Por otro lado, en la misma Huelva protestan cuando desde Tarragona el Nástic ha pretendido arrogarse dicho honor, aludiendo a que inicialmente el club catalán, aunque más antiguo, no se dedicaba al fútbol, pero sin embargo, el propio Huelva Recreation Club se constituyó con fines distintos a los futbolísticos, según reza en su acta constituyente. Otros dicen que son los primeros porque en determinada zona geográfica hay rastro de la disputa del fútbol, ya sea en Galicia, Murcia, Riotinto o, sobre todo, Jerez, que cuenta con la prueba evidente de un diario de 1870. ¿En qué quedamos?

En Sevilla además venimos padeciendo un esperpéntico intento de darle la vuelta al asunto que cada día nos viene teñido de mayor ridiculez. ¿No se dan cuenta quienes defienden esto que, más allá de los documentos tangibles, muchos y contundentes que hay, la realidad sustantiva les desmiente? En otras ocasiones ya hemos explicado el trasfondo ideológico que se encuentra detrás de la constitución de los principales clubes sevillanos, y cómo su orden de aparición responde a una causalidad que es imposible de ignorar. Son capaces de sabotear su propia historia, con tal de imponer sus personal visión de cómo les hubiera gustado que fuese. ¡Ay, desgracia de historiadores de pacotilla, que no ven más allá de lo que les interesa, que se pierden en cualquier palabreja mal traída y son incapaces de analizar y de profundizar con los materiales de que disponen!. Se hacen hacen un flaco favor a sí mismos y a la afición a la que pretenden representar.

Señores, seamos serios. Los investigadores sevillistas no tienen la culpa de que la primera noticia escrita de un club de “football association” en España sea del Sevilla Football Club, ni de que esta entidad fuese la primera en organizar un partido en territorio español (y ganarlo). Así fue y ello no se puede cambiar. Tampoco tienen la culpa esos investigadores de las manipulaciones interesadas que han disfrazado esta realidad, hoy definitiva y palpable, para defender lo indefendible durante años. Afortunadamente, eso se acabó. Pese a las conexiones evidentes de aquel primitivo equipo de 1890 con el actual Sevilla Fútbol Club, SAD, todavía no ha salido a la palestra nadie desde el Sevilla para reclamar decanato alguno, y sin embargo, cómo ladran sus enemigos, cómo protestan cada iniciativa, cómo les duele que este dato salga a la luz. ¿Por qué será? Busquen al principio de este texto, y encontraran la respuesta.

martes, 9 de marzo de 2010

Charles Darwin y el origen del fútbol sevillano (y español)


El 24 de noviembre de 1859, Charles Darwin publicó su famosísima obra “El origen de las especies”, que sienta las bases para eso que la sabiduría popular ha transformado después en un simple y clarificador “el hombre procede del mono”. Aquel libro supuso una auténtica revolución en su tiempo, y su autor fue tachado de lunático, de querer cambiar las cosas asentadas a lo largo de los tiempos y de contradecir las creencias tenidas por seguras, siendo atacado ferozmente por aquellos que veían en las tesis darwinianas un peligro cierto para sus intereses, para su medio de vida, para justificar su propia existencia.

Hoy día, un siglo y medio después, nadie duda de que aquel postulado básico, “el hombre desciende del mono”, es una realidad científica incuestionable. Todos tenemos claro que no puede comprenderse la aparición del “homo sapiens” sin su antecedente animal, pues el hombre no deja de ser una versión perfeccionada del mono, fruto de una evolución que explica el fenómeno y sin la cual, el ser humano, tal y como hoy lo conocemos, no existiría. ¿Significa esto que el mono y el hombre son la misma cosa? Evidentemente no, son especies distintas. Pero desde un punto de vista científico, antropológico, histórico, resulta imposible enfrentarse a la esencia del ser humano sin considerar su evolución en el marco del reino animal.

Hace escasos años, salió a la luz un dato hasta entonces desconocido, incluso manipulado, quién sabe en razón de qué oscuros intereses. A principios de 1890 una entidad denominada Sevilla Football Club había organizado la primera partida de fútbol asociación en España, siendo también la primera sociedad de nuestro país dedicada específicamente al football, por delante de cualquier otra. Los investigadores que no despreciaron aquel dato y que siguen analizándolo en profundidad desde entonces no han dejado de ser atacados, de forma furibunda y despreciable, por parte de quienes ven en aquella información el inevitable punto final para el cuento de hadas en el que se creían instalados de por vida. Tanto más feroces son sus ataques cuán contundentes son los datos que siguen apareciendo. Pero está bien que así sigan, su propia ira delata la fortaleza de este descubrimiento.

¿Significa entonces lo expuesto que el Sevilla Football Club de 1890 y el Sevilla Football Club de 1905 son la misma cosa? Puede que sí, puede que no. Las investigaciones siguen su curso de forma imparable y ya veremos adónde conducen. Pero sea cual fuere la respuesta a esta pregunta, hay un hecho incontestable. El Sevilla Football Club de 1905 tiene su antecedente histórico necesario en el Sevilla Football Club de 1890, y es una versión avanzada, perfeccionada de aquél. Es el fruto de la evolución. Ningún historiador serio puede pretender hoy escribir una Historia del Sevilla Fútbol Club, ni siquiera del fútbol español, sin colocar donde le corresponde al Sevilla Football Club de 1890, y sin referirse a sus indudables conexiones históricas con el Sevilla Football Club de 1905. Los enemigos de esta realidad, que no son más que los envidiosos enemigos del Sevilla Fútbol Club, cuentan con muchos menos argumentos para soportar las conexiones entre otros clubes primitivos del panorama español y sus sucesores futbolísticos actuales, o incluso para datar su propia existencia. Así que tengan cuidado con la que se les viene encima. La Historia juega en su contra.

Todo esto viene al caso después de la extraordinaria respuesta que el sevillismo unido, una vez más, tuvo ayer en la red de redes, a través de su brazo armado internauta, para colocar en el lugar que se merece una efeméride tan significada como la disputa de la primera partida de fútbol asociación en territorio español, el 8 de marzo de 1890, para disgusto de algunos, y pese al amotinamiento de otros, cada vez más inmensa minoría.

Inevitablemente seguirán tachando de desquiciados a los investigadores del Sevilla Football Club de 1890, seguiremos escuchando cada vez más insultos en lugar de argumentos para tratar de socavarlos, pero el tiempo, como a Darwin, les dará la razón. Hoy podrán ser unos revolucionarios, incluso unos sacrílegos, a la vista (corta vista) de algunos, pero dentro de unos cuantos años, con la perspectiva temporal adecuada, serán reconocidos por su labor seria y concienzuda en pos de la Verdad. Pese a quien pese. Duela a quien duela.