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lunes, 7 de septiembre de 2009
Señas de identidad
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domingo, 6 de septiembre de 2009
Addenda a "La verdad sobre el caso Antúnez"

miércoles, 2 de septiembre de 2009
La verdad sobre el caso Antúnez

Esto es, desde un principio, los dirigentes verdiblancos eran conscientes de que cualquier desliz reglamentario en la contratación del jugador podía derivar en un daño deportivo hiperbólico para el equipo blanco, si llegasen a apreciarse irregularidades en el procedimiento de traspaso. No podemos afirmar que esto fuera así, es decir, que se urdiera una trama con este objetivo principal desde el primer momento, pero tampoco podemos descartarlo, y los acontecimientos posteriores, como enseguida veremos, más bien refuerzan esta última hipótesis que la primera.
Insistimos en que esto sucedió tan sólo cuatro días después del telón liguero. El nuevo título sevillista quedaba, pues, en entredicho, por obra y gracia de las maniobras administrativas de los heliopolitanos. A ello se aplicaron con todas sus energías.
5º).- La resolución final del caso Antúnez se dictó el 10 de abril de 1.946, es decir, una semana y tres días después de que finalizase el campeonato liguero.
Según toda la prensa y fuentes que hemos podido comprobar, sin excepción, dicha resolución, dictada por la Delegación Nacional de Deportes, contenía un doble pronunciamiento. Por un lado, se anulaba el traspaso del jugador Antúnez al Sevilla Fútbol Club, pero por otro lado, y he aquí el quid de la cuestión, se le mantenían al Sevilla Fútbol Club todos los puntos obtenidos con el concurso del citado jugador.
Aquí tenemos la correspondiente reseña del Diario ABC, edición del jueves 11 de abril de 1946.
6º).- Desde un punto de vista jurídico, único oficial y verdaderamente relevante en este caso, que la resolución administrativa de la Delegación Nacional de Deportes, en su parte dispositiva o fallo, se pronunciara expresamente acerca del mantenimiento de los puntos ganados por el Sevilla en la Liga 1945-46 con la participación de Antúnez, sólo puede significar que el recurso verdiblanco pedía expresamente que dichos puntos le fuesen despojados al Sevilla F.C.
Es decir, la pretensión jurídica del Real Betis Balompié como entidad era quitarle la liga 45-46 al Sevilla.
La supuesta afrenta sufrida por los verdiblancos –según ellos, que su mejor jugador vistiera la camiseta sevillista- no tenía suficiente compensación con la anulación del traspaso. Podía haberse quedado en esto su pretensión, sin ir más allá, de hecho, ninguna otra consecuencia del asunto podía beneficiarle como club. Pero no, el objetivo, como decíamos, era que el Sevilla perdiese la Liga que había conquistado en los terrenos de juego.
Ya entonces el proceso administrativo –y el posterior contencioso-administrativo- en derecho español estaban informados por los principios de congruencia y de justicia rogada, que en resumen, y para no aburrir a los legos en derecho, vienen a significar que la resolución final del procedimiento debe resolver “todo” lo que ha sido planteado por el recurrente y “sólo” lo que ha sido planteado por éste.
Son estos principios los que nos permiten saber que, si la Delegación Nacional de Deportes se pronunció expresamente sobre los puntos obtenidos por el Sevilla fue porque el recurso de los béticos pedía que se les quitasen.
7º).- Algunos biempensados de filia verderil podrían pensar que el comportamiento de los rectores béticos estaba más que justificado, dado que siempre y en todo lugar debe prevalecer el estricto cumplimiento de los requisitos reglamentarios en cualquier traspaso de jugadores, y que igual que sucedió con Antúnez y el Sevilla, se habría actuado con otros jugadores y equipos.
Recordemos que el argumento jurídico único de la postura del Betis consistió en mantener que los directivos De la Torre y Hernández, que ejecutaron el trasvase de Antúnez al Sevilla, lo hicieron por su propia cuenta, sin el visto bueno del Presidente Benjumea, y ello pese a que hasta entonces, todos los traspasos realizados por la entidad fueron acordados por los citados dirigentes, sin el concurso del máximo mandatario, pues aquéllos constaban autorizados al efecto en los organismos federativos andaluz y nacional.
Pues hete aquí, ¡oh sorpresa!, que en la misma temporada, los verdiblancos traspasaron a los jugadores Muruaga y Bescos al Celta y Murcia, por mediación de la simpar pareja de directivos "incompetentes", y sin la intervención del Presidente, y sin embargo en estos casos no hubo reclamación alguna. Busquen en la resolución de la Delegación Nacional de Deportes arriba transcrita a ver si se pronuncia sobre estos dos traspasos. Ni mú. Que cada cual saque sus propias conclusiones.
8º).- Ahora sí, a la luz de esta perspectiva, por fin se comprenden las reacciones de las distintas federaciones y organismos que mostraron su desaprobación al injustísimo propósito verdiblanco con dimisiones en pleno y mensajes de solidaridad (ver lapalanganamecánica), entre ellos, el propio F.C. Barcelona, principal beneficiado en caso de haber prosperado el recurso verdiblanco, que rechazó de plano la obtención del título liguero por tejemanejes de despacho, si no era en lides deportivas. En esto, como en tantas otras cosas, se demuestra la diferencia de estilo entre un club grande como el catalán, y otro que prefiero no calificar como se merece.No obstante, hay que reconocer a los verdiblancos una gran habilidad para darle la vuelta a la historia y una mayor persistencia para seguir reproduciendo la mentira como si la vida les fuese en ello. En fin, y pese a la dificultad intrínseca del asunto, ¿se imaginan Vds. qué macabra película nos hubieran contado si el Sevilla Fútbol Club, sin jugarse nada en el empeño, hubiera pretendido en los despachos arrebatar algún título a los palmerines?
martes, 1 de septiembre de 2009
Menos inseguridad y más osadía
jueves, 16 de julio de 2009
Catenaccio veraniego

martes, 14 de julio de 2009
El inventor de la "zamorana"

Debe su nombre al extraordinario guardameta catalán que la popularizó allá por la década de los años veinte del siglo ídem, el gran Ricardo Zamora, llamado “el Divino”, que defendiera la meta del Español, Barcelona y Real Madrid, siendo primerísima figura del fútbol patrio y mundial de todos los tiempos.
La jugada básicamente consistía en repeler el esférico cuando éste llegaba a la altura del tórax, propulsándolo con el antebrazo hacia adelante en movimiento semejante a un codazo, en lugar de recoger el balón con ambos brazos contra el pecho.
Hoy día nos parece impensable que un portero de primer nivel, salvo quizás el impertérrito René Higuita, se arriesgue a realizar una jugada como ésta, al menos en partido de competición, pero en aquella época un despeje rápido era sin duda un recurso muy práctico ante la temible avalancha de los delanteros contrarios, que para colmo contaban con “permiso” reglamentario para cargar contra el portero rival.
Escupir el cuero antes de recibir la entrada de los forward de turno podía librarte de una buena paliza y una más que segura visita a la Casa de Socorro. Además, no hay que ocultar que la jugada tenía su “mijita” de desdén hacia los atacantes rivales, lo que podía ser muy útil para minar su moral, en aquellos lejanos tiempos donde, no lo olvidemos, el orgullo era un gran valor dentro del concepto romántico y aventurero que tenían del fútbol la mayoría de sus practicantes.
Lo que quizás no saben muchos aficionados es que el inventor de la “zamorana” no fue quien le dio nombre, sino uno de los primeros goal-keeper que han defendido la meta del Sevilla Foot-ball Club, concretamente, el popular Paco Díaz.
Paco Díaz era todo un personaje, portero, delantero, incluso fotógrafo, su nivel futbolístico es difícil de evaluar, pero es innegable que su carisma y también su longevidad le abrieron un hueco para siempre en la historia del Sevilla Fútbol Club.
Fue uno de los primeros jugadores sevillistas que, tras su paso por la entidad decana, militaron en un club extranjero, concretamente, en el equipo francés Lyon F.C.
Como en este blog nos gusta llamar a las cosas por su nombre, queda aquí dicho que la autoría intelectual de “la zamorana”, posiblemente la jugada más famosa dentro del limitado repertorio de un guardameta de fútbol, la inventó uno de los pioneros del Sevilla Fútbol Club. Parafraseando al Presidente Del Nido, y como en tantas otras cosas, uno de los nuestros fue el primero y detrás vinieron muchos atribuyéndose el mérito.
sábado, 11 de julio de 2009
Mágico Maresca

