miércoles, 12 de octubre de 2011

El cartel de las Bodas de Oro


Primer Premio
Autor: Carlos Hermoso Araujo

Si en mi última entrada les hablaba de Pepe Lafita, y su relieve sevillista de Sánchez Pizjuán, hoy vengo a hablarles de otros artistas, aquellos que licitaron a la conmemoración pictórica de los 50 años transcurridos desde la fundación legal del Sevilla Fútbol Club.

Arriba, a todo color, la obra ganadora del Primer Premio, un original de Carlos Hermoso Araujo, una preciosidad propia de su época, en la línea de la cartelística conocida mayoritariamente en Sevilla por las fiestas primaverales, Semana Santa y Feria de Abril, antes de que se impusiera la fotografía.

Pero no menos excelentes fueron el resto de candidatas, alguna de ellas, superior (es cosa de gustos) incluso a la vencedora.

Aquí están.


Segundo Premio
Lema: Pabellón
Autor: José María Padilla Márquez

Tercer Premio
Lema: Azul
Autor: Carlos Trávez Pérez

Primer Accésit
Lema: Homenaje
Autor: José Álvarez Gómez

Segundo Accésit
Lema: Amanecer
Autor: Francisco Marín Márquez

Tercer Accésit
Lema: Laureles
Autor: Vicente Flores

Les confieso mi debilidad por el Segundo Accésit, ese amanecer (alba) sevillista, alumbrando el globo (como diría Del Nido) desde el origen, en 1905, hasta el porvenir, 1955 ... y la eternidad. Me hace creer que Stanley Kubrick se inspiró en él para su "2001, Odisea en el espacio". Bromas aparte, cómo me recuerda el motivo aquel propósito de los fundadores sevillistas en la cena del Pasaje de Oriente, la noche del 15 de octubre de 1905:

"Reunidos en el pasaje de Oriente en banquete todos los abajo firmantes para festejar los éxitos obtenidos con el juego de pelota en los pies (football) en esta ciudad, pedimos a Dios fuerzas para seguir e implantar tan entretenido y excitante juego, que se eleve el número de socios y que crezca la afición a este nuevo juego, y, por último pedimos que vivamos todos y gocemos de perfecta salud al llegar al medio siglo de su implantación del juego en Sevilla, y celebremos entre todos los reunidos en este banquete, jugadores y socios, un partido con fines benéficos."

Aunque para obra de arte, de fútbol-arte más exactamente, la que cincelaron, según cuentan los más viejos del lugar, aquellos once mozalbetes con "babi" blanco de artista y a las órdenes del "Mago" Herrera que, puestos a rememorar, aplastaron al poderoso Stade de Reims francés de Raymond Kopa con un terminante 5-0 al más puro estilo de la Escuela Sevillista.



Ramoní, Arza, Pepillo y Liz haciendo de Ocaña, Brand, Kinké o Spencer.

Y Manolito Pérez, masajista, a la derecha, junto a Marcelo Campanal, recordando también a su padre, jugador y "arreglalotodo" del Club.

Mucha historia, y de la buena, en esa foto. Sabor a tiempos grandes de los de verdad.

domingo, 9 de octubre de 2011

Sánchez Pizjuán, por Pepe Lafita



Ramón Sánchez-Pizjuán, relieve en escayola
obra del escultor Pepe Lafita (Archivo del autor)

Fue Pepe Lafita, junto a su hermano Juan, fundador del Sevilla F.C. legalizado a la española, con visto bueno gubernamental definitivo en 14 de octubre de 1905.

Algún día contaremos la trascendental escaramuza que acaudilló Pepe junto al gran Paco Alba en el seno de la entidad sevillista en la primavera de 1908.

Pero hoy vamos con otra cosa. 

Hijo de artista y hermano de artista, el joven futbolista y directivo blanco, imaginero de las elegantísimas S, F y C entrelazadas que todavía se conservan en el escudo sevillista, fallecía a principios de 1945, en la antesala del mayor triunfo deportivo de los de Nervión en el siglo pasado.

Brazaletes negros por el fallecimiento del escultor.
Un equipazo clásico con Félix, Joaquín, Villalonga, Iturbe, López, Busto,
Mateo, Berrocal, Pepillo, Campanal y Alconero (Imagen cedida por Isaac García Solces)

Gil Gómez Bajuelo, el famoso periodista ultrabético de ABC, le dedicaba un elogioso memorial en las páginas de este diario, el 2 de febrero de 1945, del que entresacamos lo siguiente:



Lo que era difícil de imaginar es que, 66 años después del fallecimiento del artista, y 76 después de la obra a que se refiere el recorte, iba a aparecer precisamente ese medallón con la efigie de Ramón Sánchez Pizjuán.

Arriba lo tenéis.

jueves, 6 de octubre de 2011

Era hermoso y rubio como la cerveza



Nos referimos a Enrique Gómez Muñoz, "Spencer", el mejor "footballer" andaluz, según testimonio del "Divino" Ricardo Zamora.

Mucho se ha especulado acerca del origen de su apodo, apuntando la mayoría de teorías a la admiración que el trianero profesaba a un antiguo futbolista del mismo apellido que jugaba en Jerez, sirviéndole como tapadera para ocultar sus actividades deportivas a sus padres, que no la aprobaban.

Como todas las leyendas, ambas versiones tienen su parte de verdad y su tajada de fantasía, en no sabemos qué proporción.

Hoy añadimos a las anteriores, sin anularlas del todo, un nuevo dato: el factor físico, el parecido entre ambas estrellas del primitivo balompié andaluz, así como una nueva autoría del apelativo, que no sería cosa del propio Enrique, sino de sus compañeros.



Aquí está el texto que lo relata, conservado como una reliquia, y que pertenece a una antigua publicación que se conserva en el archivo de un servidor.

Que lo disfruten.



Yo, al leerlo, no he podido evitar acordarme de aquella letra de "Tatuaje", describiendo al triste marino de Rafael de León, que vino en un barco de nombre extranjero:

-Era hermoso y rubio como la cerveza ...

martes, 4 de octubre de 2011

Un bilardista en la corte del rey Roque


Rafael Jaén, con una curiosa elástica sin escudo

Cuando yo era pequeño, y comenzaba a frecuentar el Ramón Sánchez-Pizjuán, con sus muñones de hierro retorcido, sus cuatro focos gigantes en las esquinas, el cinturón de albero rodeando el césped y ese marcador electrónico Orient que hacía las delicias de la infantería, había un futbolista con el cuatro cosido a la espalda que llamaba mi atención poderosamente.

Primero, por su habitual vendaje en un brazo y, sobre todo, en segundo término, por tratarse de un consumado especialista en el lanzamiento de penalties, casi siempre raso, casi siempre cruzado y colocado a la cepa del poste, a la esquina del soporte de hierro que, todavía, antes del famoso (y falso) gol de Breitner, sujetaba las redes blancas sevillistas.

Con cuatro, cinco añitos en nuestro scorer particular, el penalty pitado, auténtica premonición del disfrute del gol, nos aseguraba a los niños de entonces comprobar, sin temor a distracciones, esa liturgia especial que tenía, y tiene, la suerte suprema del fútbol, con la esperanza cercana, ansiosa, del éxtasis goleador.

Ese jugador era cordobés, centrocampista patilludo, como se estilaba en esos tiempos, y que hoy llamaríamos mediocentro, con buena técnica y mucho oficio, protestón y con galones de líder.

Ese auténtico jugadorazo era Rafael (Rafa) Jaén.

Vino a un Sevilla de Segunda desde un Granada de Primera porque lo consideraba un paso adelante en su carrera: "jugar en un grande del fútbol español".

Roque Olsen, el hierático, gélido entrenador argentino con pinta de espía ruso, lo colocó inmediatamente en el eje del centro del campo, escoltado por la seda de Julián Rubio y el percal de Pablo Blanco.


Roque Olsen, entrenador del Sevilla F.C.

Sus actuaciones seguían siendo sensacionales, y digo seguían porque era, desde antes de llegar, uno de los asiduos "Kubala boys", como se les llamaba entonces, habitual en las convocatorias con la selección española en diversas categorías, "B", olímpica e incluso absoluta, pese a la difícil coyuntura que vivía su (nuestro) equipo.

Luego fue también pulmón de un Sevilla más selecto, con Carriega.


Paco, Juanito, Rivas, Sanjosé, Jaén, Dos Santos, Gallego, Scotta, Rubio, Cantudo y Yiyi

Futbolista valiente, racial, aunque a veces, cuentan que se escondía en algunos momentos difíciles durante los partidos. Mi recuerdo no da para tanto.

Sufrío lesiones que el equipo notaba en demasía, pues era de esos futbolistas que a veces se sienten más cuando no juegan que cuando están sobre el campo.

Los árbitros, los rivales, incluso sus compañeros, temían sus broncas, era muy temperamental.

Y ayudaba a los técnicos en la motivación, de andar por casa, de los propios compañeros. Todo ello lo podéis leer aquí, en esta magnífica entrevista.

Pero Jaén también tenía una faceta un poquito más peculiar.

Lo que yo llamo un ramalazo bilardista que ponía en práctica un domingo sí y otro también, mucho antes de que supiéramos siquiera de la existencia del gran Carlos Salvador "Pisalo" Bilardo.

Jaén se informaba de los problemas físicos de sus rivales, que si Fulano trae el tobillo izquierdo delicado, que si Mengano tiene problemas en el costado, que si a Zutano le duele el dedo gordo del pie ... ¿adivinan ustedes cuando llegaba el partido en qué lugar recibía cada uno de estos rivales una caricia de Rafa Jaén? Pues ya lo saben.

Se les quitaban las ganas de jugar al más pintado.

Supongo que a los hipócritas exquisitos del fútbol guay les escandalizaran estas cosas, pero así es el fútbol, y siempre lo ha sido.

Aaamén.

lunes, 3 de octubre de 2011

Varasvilloso


Con el máximo respeto que me merece el mejor portero de toda la historia sevillista, por encima incluso de los legendarios Eizaguirre y José María Busto, y que no es otro que nuestro (te llevamos y siempre te llevaremos en el corazón) Andrés Palop Cervera, creo que es de justicia aplaudir, con todos los honores y entusiasmos, el ejemplar inicio de temporada de nuestro guardameta titular en Liga, Javi Varas.
Sus reflejos, su concentración, su agilidad, están a la altura de los mejores, y sólo hay que pedirle (amén de que progrese en su técnica para los lanzamientos de penaltis) que no se lo crea, que persevere. Esto, teniendo en cuenta que no es ningún chiquillo, parece menos en riesgo que en otros casos, así que todo mueve al optimismo. Eso sí, vendrán días malos, inevitablemente, en probabilidad mayor tanto crece el número de minutos disputados, pero hay que confiar en que, arropado por los suyos, por la afición y por esa defensa (o sistema defensivo) que Marcelino está inoculando al equipo, el posible contratiempo no pase de ser un simple constipado.
Javi Varas, hoy por hoy, simplemente Varasvilloso.

domingo, 2 de octubre de 2011

La parada de los monstruos

Y que nadie se me enfade.

Parada, desfile más bien (¡aay, esas malas traducciones del inglés!) de recuerdos imborrables, extraños, amables.

Monstruos, porque más allá de su apariencia, su voluntad, sus méritos, son rechazados, marginados, ninguneados por la masa.

Mi gusto por algunos, muchos, jugadores sevillistas “incomprendidos”, de esos a los que la grada pitaba continuamente.

Debe ser cosa enfermiza.

Puro romanticismo.

Hace algún tiempo les hablé de mi admiración por Jesús Choya.

Cualquier otra día contaré mis desvelos por el cordobés Pineda.



O el coriano Benítez.



O Joaquín Pichardo.


Uno de los últimos casos ha sido para mí Diego Capel.

Y espero que no llegue a serlo Luis Alberto.

Lesiones, carácter, asesores, varias y todas son las causas del estrépito.

La mayoría de las veces, como puede apreciarse, estamos hablando de jugadores canteranos.

Sí se llega de fuera hay más paciencia.

Si las cosas van mal, y hay que buscar savia nueva, también.

Veremos en qué queda la cosa.
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